coyuntura

El poder de la estupidez

Nunca he sabido de una fundación o consejo consultivo que apoye los estudios de la ‘estupidología’.

Opinión
POR:
marzo 10 de 2016
2016-03-10 09:34 p.m.

El tema de la estupidez cada día cobra una más concienzuda importancia, al punto que actualmente se constituye en vedete de las reflexiones de parte de reconocidos intelectuales e historiadores.

Cualquier estudio cuidadoso de la historia, o de los eventos actuales, lleva a la invariable conclusión de que la fuente más grande de los terribles errores individuales y colectivos está en nuestra propia estupidez. Además, cuando esta se combina con otros factores que veremos más adelante, sus resultados pueden ser realmente devastadores.

Una cosa que me sorprende (¿o no?) es el escaso material dedicado al estudio de un tema tan importante. Existen departamentos universitarios para analizar las complejidades matemáticas de los movimientos de las hormigas del Amazonas, o la historia medieval de la isla de Perima; pero nunca he sabido de una fundación o consejo consultivo que apoye los estudios de la ‘estupidología’.

Uno de los problemas de la estupidez es que nadie tiene una definición realmente buena de lo que es. Los genios son a menudo considerados estúpidos por una mayoría estúpida (aunque nadie tiene tampoco una buena definición de genio). Pero la estupidez definitivamente se encuentra allí y hay mucho más de lo que nuestras pesadillas más desbordadas pudieran sugerir. De hecho, la estupidez domina al mundo, lo cual es muy claramente comprobado por la forma en que éste es gobernado.

A continuación, me permito adecuar partes de un pequeño ensayo del autor Carlo Cipolla, Las leyes básicas de la estupidez humana, que puede ser lo mejor que se ha escrito sobre la materia. Cipolla concluye que hay cinco leyes de la Estupidez:

1. Siempre subestimamos el número de gente estúpida.

Gente que habíamos pensado como racionales e inteligentes repentinamente resultan ser estúpidos sin lugar a dudas y es imposible establecer un porcentaje, ya que cualquier número que escojamos será demasiado pequeño.

2. La probabilidad de que una persona sea estúpida es independiente de cualquier otra característica de la persona...

Si estudiamos la frecuencia de la estupidez en las gentes que llegan a limpiar los salones de clase, encontraremos que es más alta de lo que esperábamos. Podríamos suponer que está relacionada con su bajo nivel de educación y que la gente no estúpida tendría mejores oportunidades de conseguir buenos trabajos. Pero cuando analizamos a los estudiantes o a los profesores universitarios la distribución es exactamente la misma.

3. Una persona estúpida es alguien que ocasiona daño a otras personas, sin conseguir ventajas para ella misma.

El grado máximo de la estupidez son aquellas personas que es tanto el daño que generan, que afectan a los demás e incluso terminan causándoselo a sí mismas.

4. La gente no estúpida siempre subestima el poder de causar daño de la gente estúpida y el asociarse con ella, invariablemente, constituye un error costoso.

Esto sugeriría que la gente no estúpida siempre resultará un poco estúpida.

5. Una persona estúpida es la más peligrosa que puede existir.

Las gentes inteligentes, sin importar lo hostiles que puedan ser, son predecibles, mientras que las gentes estúpidas no lo son.

Todo lo anterior, necesariamente, nos conduce a la parte medular de la teoría de Cipolla, que habla de la existencia de cuatro tipos de gente, dependiendo de sus acciones y resultados obtenidos:

Desgraciado. Alguien cuyas acciones tienden a crear ventajas a otros, pero daño así mismo.

Inteligente. Quien realiza acciones que tienden a generarle ventajas, al igual que ventajas para otros.

Bandido. Alguien cuyas acciones tienden a generarle ventajas, al mismo tiempo que ocasionan daños a otros.

Estúpido. Ya tenemos esta definición en la Tercera Ley: se trata de una persona cuyas acciones le hacen daño a otros y terminan causándoselo a sí misma.

El profesor Cipolla usa un plano cartesiano (ver ilustración), para ubicar las diferentes combinaciones entre ventajas y daños, generadas por las acciones de cualquier persona. El eje Y muestra los avances y resultados de ‘yo’, mientras que el eje X muestra los avances y resultados de los ‘otros’:

Claramente, las gentes del cuadrante 1 son los inteligentes; la gente del cuadrante 2 son los desgraciados, las del cuadrante 3 son los estúpidos y gentes del cuadrante 4 son los bandidos.

También es bastante claro que, dependiendo de su ubicación, la gente tendrá un mayor o menor grado de estupidez, inteligencia, gangsterismo, etc. Y cada persona en particular puede desarrollar una amplia variedad de combinaciones de ventaja-daño.

Supongo que de aquí en adelante cada uno de nosotros pueda utilizar este plano para estudiar su propia estupidez y elaborar la aplicación de la teoría de Cipolla en todas sus múltiples y variantes posibles.

En conclusión atrévase a crear su propia matriz, inténtelo usted... y asústese de su verdad.

Miguel Celis García
Docente universitario

Nuestros columnistas

día a día
Lunes
martes
Miércoles
jueves
viernes
sábado