Federico Hoyos
columnista

Éxodo venezolano

A diferencia del régimen venezolano que expulsó a colombianos humildes, Colombia ha tenido una tradición de acoger bien al extranjero. 

Federico Hoyos
Opinión
POR:
Federico Hoyos
agosto 09 de 2016
2016-08-09 09:06 p.m.
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Después de varios meses de cierre de la frontera con Venezuela, el pasado 10 de julio esta se abrió temporalmente. Como si fuera una represa, una vez abierto el paso por el Puente Simón Bolívar decenas de miles de venezolanos y colombianos que viven en el país vecino cruzaron hacia Cúcuta para abastecerse de víveres que escasean en la república bolivariana. Se calcula que más de 30.000 ciudadanos del vecino país llegaron a Colombia, generando un aumento de más del 190 por ciento en el comercio de la capital de Norte de Santander, según Fenalco.

Más allá de las cifras y las impresionantes imágenes de ríos de personas pasando el puente que comunica a ambos países, es hora de preguntarnos si estamos preparados para enfrentar un éxodo venezolano a Colombia, en caso de que la situación política y social se vuelva insostenible por el desabastecimiento, violencia y el autoritarismo. Esta vez fueron 30.000 visitantes temporales, ¿cuántos serán después si se derrumba el gobierno vecino?

Pocos días después del cierre unilateral de la frontera decretado por Maduro, tuve la oportunidad de visitar Cúcuta en dos ocasiones. En ambas fui testigo de la humillante situación de nuestros connacionales, expulsados como delincuentes por parte de la Guardia Venezolana. El hecho generó la indignación de nuestro país y, además, un mayúsculo reto para el Gobierno Nacional, que tuvo que emplear recursos económicos y humanos para atender lo que empezaba a configurarse como una tragedia humanitaria, a la cual incluso la comunidad internacional reaccionó. El asunto no puede pasar al olvido, ni tampoco convertirse en costumbre que el régimen venezolano siga adoptando decisiones unilaterales que, además de violar los derechos humanos, generan inestabilidad en las relaciones entre ambos países.

Mientras que la situación en Venezuela empeora, en Colombia debemos prepararnos para la posibilidad de enfrentar un éxodo de ciudadanos del vecino país que busque refugio en el nuestro. En este sentido, merece prestar atención a las declaraciones del gobernador de Norte de Santander, Ricardo Alvarado, quien a raíz de la situación ocurrida el 10 de julio dijo que su departamento no tiene la capacidad para atender a los 40.000 connacionales que viven en Venezuela y que podrían regresar a Colombia por la inestabilidad social.

Por supuesto, Norte de Santander, La Guajira y Arauca serían los departamentos más golpeados en caso de un colapso del sistema político venezolano, pero ¿y el resto de Colombia? Las grandes ciudades como Bogotá, Medellín, Cali y Barranquilla no estarían exentas del reto que supondría un éxodo. Imaginemos la situación en cuanto a vivienda, empleo y atención en salud para los inmigrantes. ¿Qué pasaría si 200.000 ciudadanos venezolanos o más ingresaran a nuestro suelo demandando estos servicios básicos?

A diferencia del régimen venezolano que expulsó a colombianos humildes como si fueran delincuentes, Colombia ha tenido una tradición de acoger bien al extranjero y, en especial, a nuestros vecinos. No obstante, la inestabilidad política y económica de la patria de Bolívar no deja de generar preocupación y merece un examen técnico y realista sobre una posibilidad que crece y que inevitablemente se sentiría con rigor en nuestro país.

Federico Hoyos Salazar
Representante a la Cámara
contacto@federicohoyos.com

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