León Teicher
columnista

Extirpando tumores

El tumor es feo, maloliente, repulsivo, pero si no se extirpa acabará con el cuerpo que lo alberga. Por lo tanto, la cirugía es la respuesta adecuada.

León Teicher
Opinión
POR:
León Teicher
septiembre 05 de 2016
2016-09-05 08:26 p.m.
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Tal como cuando toca hacer una cirugía invasiva y dolorosa para extirpar un tumor canceroso del cuerpo humano, estamos en el proceso de extirpar ese absceso infeccioso de la sociedad colombiana que han sido las Farc. El tumor es feo, maloliente, repulsivo, pero si no se extirpa acabará con el cuerpo que lo alberga. Por lo tanto, la cirugía es la respuesta adecuada. Se intentaron otros métodos en el pasado, que, si bien lo redujeron en tamaño, no produjeron la cura esperada.

Sin embargo, el paciente deberá atravesar un periodo de convalecencia para recuperarse tanto de los efectos secundarios de la cirugía misma como de los causados por el tumor durante el tiempo que lo tuvo. Las primeras etapas serán de sumo cuidado, no sea que el paciente, débil como se encuentra, no logre superar el trauma de la operación o se infecte de algún otro virus o bacteria existentes en el medio. Y con el paso de los días, deberá dedicar energía y tiempo a la fisioterapia para recuperar el dominio de su cuerpo y el funcionamiento adecuado de sus órganos. Con buena atención al detalle, adecuado seguimiento del tratamiento y voluntad férrea, logrará superar esa etapa crítica.

No obstante, más allá de dicha recuperación, el paciente tendrá que cambiar sus hábitos.

En buena parte, el tumor se originó porque el paciente tenía vicios: fumaba, bebía, comía desordenadamente. Si continúan esas conductas, de poco valdrá haber extirpado el tumor, pues pronto se presentará de nuevo, de formas y en sitios diferentes, pero con similar peligrosidad para su supervivencia a largo plazo.

Se está extirpando el tumor de la anacrónica guerrilla marxista que justificó sus atrocidades en una lucha por el bienestar del pueblo, que requería arrasar pueblos enteros, cometer masacres, secuestrar y destruir la infraestructura que ofrecía oportunidades económicas y sociales a ese mismo pueblo. Tumor que se alimenta de comercio criminal organizado, que corrompe a las autoridades, contamina la moral de sus empleados y envenena a la juventud del mundo.

¡Bravo por la terminación del tumor! Pero, si la sociedad colombiana, toda, y en particular todos aquellos que de alguna manera tenemos una situación relativamente cómoda y algún grado de influencia sobre el destino de nuestro país, no aceptamos que vamos a estar en periodo de convalecencia y solo nos quejamos de los efectos de la cirugía, sin poner a trabajar nuestra voluntad y energía, personales y colectivas, para superar los obstáculos que se presentarán, corremos el riesgo de enfermarnos más, y peor que antes.

Y si no comprendemos que hay 13 millones de colombianos que apenas sobreviven con una cantidad de dinero mensual, que muchos nos gastamos en una entrada al supermercado, o en una cena con amigos, esos vicios de nuestra sociedad, que tolera e ignora la miseria y la desigualdad, esos vicios, que generaron el cáncer que estamos extirpando, nos traerán de vuelta una enfermedad que, probablemente, hará metástasis y acabará con los que creemos tener de salud.

León Teicher
Empresario

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