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Ambición empresarial, un antídoto contra la informalidad
Abril 2 de 2011 - 5:50 pm
La informalidad es una gran trampa que frena el avance hacia la productividad en Colombia.
Con ella perdemos todos, tanto las empresas grandes como las pequeñas, los empresarios y el país entero. Pierden las empresas formales, que pagan impuestos y cumplen con sus obligaciones ante el Estado, porque deben reducir sus inversiones ante la competencia de las informales, que les quitan mercados por sus bajos costos.
Pero esto no implica que las empresas informales ganen, también pierden, pues quedan al margen de los mercados de tecnología, financiación y talento humano. La informalidad las condena a la baja productividad y a no poder crecer nunca. Parecería lógico pensar que si los empresarios informales pierden, deberían cambiar de estrategia y formalizarse.
Eso no ocurre, sin embargo, porque evalúan los costos y beneficios de mantenerse en la informalidad con una visión que privilegia el presente sobre el futuro. Para ellos, los impuestos y contribuciones que dejan de pagar son costos que ahorran en el presente.
El crecimiento potencial que vendría con la decisión de formalizar la empresa sólo lo ven en un terreno hipotético, de largo plazo. ¿Cómo convencer de que formalizarse conviene? El estudio ‘Global Entrepreneurship Monitor’ (GEM) puede dar algunas pistas al respecto.
Este análisis, se realiza en Colombia anualmente desde 2006, por las universidadades de Los Andes, Icesi, Javeriana-Cali y Uninorte y muestra que los emprendedores nacientes con mayor confianza en su capacidad y aspiraciones empresariales, también son los de mayor tendencia a formalizar sus empresas desde su creación.
En efecto, de acuerdo con las cifras de GEM, en la etapa naciente de las empresas (entre cero y 3,5 años de edad), el 58% de los individuos que se registran en Cámara de Comercio, lo que en Colombia se considera como el paso hacia la formalización, crean empresa motivados por una oportunidad de explotar un mercado y de un potencial de ingresos.
Hay una correspondencia entre la propensión a la formalización de la empresa y la percepción que el individuo tiene de sí mismo como emprendedor, así como de sus aspiraciones de crecimiento en el mediano y largo plazo. Entre los empresarios formales, el 93% considera que tiene las capacidades necesarias para sacar adelante su negocio, un 86% cree que el miedo al fracaso no les frenará y el 91% aspira a por lo menos tener tres empleados en tres años. Estos datos conforman un patrón.
Una alta propensión a la formalización está relacionada directamente con una mayor ambición empresarial, siendo por tanto, más evidentes para los empresarios los beneficios de largo plazo que ésta conlleva.
Los datos GEM también muestran que los registros de formalización son mayores en la medida en que aumentan los niveles de educación e ingresos de los empresarios.
La conclusión es evidente. Para derrotar la informalidad empresarial, es necesario dar mayor impulso a los empresarios con capacidad de pensar en el largo plazo y mayores ambiciones de crecimiento.
Rafael Vesga
Raúl Fernando Quiroga
Facultad de Administración Universidad de Los Andes
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