Alfredo Carvajal Sinisterra
columnista

Freno al empleo

Alfredo Carvajal Sinisterra
Opinión
POR:
Alfredo Carvajal Sinisterra
junio 02 de 2016
2016-06-02 09:04 p.m.
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Desde hace tiempo se viene presentando un aumento en los índices de precios en Colombia, consecuencia de la drástica devaluación del peso frente al dólar. Este generador de la inflación se potencializó en el sector de alimentos por el fuerte y prolongado verano, que causó el fenómeno de ‘El Niño’.

Sin duda, el clima de opinión sobre el porvenir económico del país, ha variado en los últimos meses. De un optimismo poco fundamentado, se pasó a un pesimismo sustentado. Las conversaciones con las Farc se han prolongado excesivamente, sin que se vislumbre la fecha límite para su conclusión. El déficit de la balanza comercial, producto del bajonazo en los precios del petróleo, no es corregible a corto plazo. A esto se añade el déficit fiscal, que exige realizar, urgentemente, una reforma tributaria.

Existen nubarrones externos que oscurecen el horizonte. China, hasta hace poco locomotora de la economía mundial, se está desacelerando año tras año. Europa, está estancada, sin visos de mejorar. Y EE. UU., que está creciendo moderadamente, atraviesa un proceso electoral aventurado e incierto. Los índices de su mercado bursátil, Dow, S&P y el Nasdaq, muestran signos negativos desde hace meses.

La única posibilidad de infundir optimismo pronto a nuestra economía sería que se firmara el acuerdo con las Farc, y que el plebiscito se avalara con contundencia; probabilidad envuelta en incertidumbres.

A pesar de las circunstancias descritas, la junta del Banco de la República decidió continuar aumentando la tasa de redescuento, en 0,25 por ciento, llegando al 7,25 por ciento para controlar la inflación. Esta efectiva herramienta frena la demanda inercial, la cual se nutre del impulso de un creciente optimismo. Es inocua ante eventos como la fuerte devaluación del peso, que encareció todas las importaciones, o el aumento de los precios de los alimentos, acelerado a causa de un verano prologado. Los consumidores no van a dejar de comprar pollo, una proteína barata, por el alza de su precio –debido a la devaluación– o de la papa, que también subió.

Lo que sí ocurre, al aumentar la tasa de redescuento, además de frenar la demanda inercial, es que afecta negativamente el apetito para invertir. Se produce, en síntesis, un freno en el crecimiento de la economía, cuyo resultado se traduce en menor oferta de empleo. Fue esta la razón fundamental para que a la FED se le establecieran dos objetivos, aparentemente contrapuestos: controlar la inflación y reducir el desempleo.
De esta forma, se le obliga a la entidad a armonizar ambos propósitos.

En Colombia, la Constitución del 91 estableció, en el Artículo 373, que: “El Estado, por intermedio del Banco de la República, velará por el mantenimiento de la capacidad adquisitiva de la moneda”. Omitió, como en el caso de la FED, también considerar como meta, mantener las menores tasas de desempleo posibles. Aunque ha habido interpretaciones de la Corte Suprema sobre esta norma, cuando a los miembros de la junta del Banco se les increpa por el aumento excesivo de las tasas, aducen la directriz constitucional. Luchar por un solo objetivo constituye una práctica perversa.

Alfredo Carvajal Sinisterra
Expresidente del Grupo Carvajal

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