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Igualdad salarial

Es prioritario cerrar la brecha de género, en términos económicos, y avanzar en el objetivo de que las mujeres reciban un salario igual. 

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julio 26 de 2016
2016-07-26 09:24 p.m.
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La equidad de género debe ser prioritaria en la agenda económica y productiva de un país. Las naciones con mayores niveles de competitividad (Dinamarca, Noruega, Suecia, Finlandia e Islandia) cuentan con menores brechas entre hombres y mujeres, según se infiere del Informe Global de Brechas de Género y del Reporte de Competitividad Global, presentado por el Foro Económico Mundial en 2015.

Un punto neurálgico en esta agenda es conseguir la igualdad salarial por un trabajo de igual valor, política que, aunque ha sido promovida por la OIT desde 1951, muestra avances preocupantes. El promedio mundial del índice de brechas de género pasó de 66,3% en 2010 a 68,1% en 2015, en una escala donde el 100% representa la igualdad entre sexos. A este ritmo, solo hasta el año 2133 mujeres y hombres tendrían trabajos valorados adecuadamente.

Los beneficios económicos de la igualdad salarial están ligados al papel de la mujer en la familia y en la sociedad, se reduce la probabilidad de que caigan en pobreza los hogares y que los niños tengan que salir a trabajar; además las empresas pueden contar con mujeres con las capacidades idóneas y así aumentar su productividad.

Según cálculos del Ministerio del Trabajo, en el caso de Colombia, el índice de brechas de género pasó de 69,3% a 72,5% entre 2010 y 2015, una evolución mayor que el promedio mundial, pero lejos de los países escandinavos y por debajo de Bolivia, Cuba, Ecuador, Argentina y Costa Rica. El componente de acceso a oportunidades económicas aumentó de 69,4% en 2010 a 74,6% en 2015, explicado por el mayor acceso de mujeres a la educación, lo cual ha potenciado su participación laboral, pasando de 49,5% en 2001 a 54,9% en 2015, y ha incrementado los años que se espera participe en el mercado de trabajo pasando de 49,3 a 52,7 en el mismo periodo.

A pesar de estos avances, en nuestro país ciertos hechos acentúan la disparidad en la remuneración, de manera que hoy el ingreso promedio de los hombres es mayor que el de las mujeres. Los sectores económicos en los que el ingreso del trabajador es inferior al promedio nacional y predominan las mujeres, como en textiles, confecciones, calzado, comercio al por menor, hoteles, restaurantes y servicio doméstico, la remuneración para los trabajadores puede llegar a ser incluso la mitad que la recibida en un sector donde predominan hombres.

Mientras un hombre se retira una vez de la actividad laboral, una mujer lo hace 3,5 veces, principalmente para dedicarse al cuidado de los recién nacidos, o de los adultos mayores. Así mismo, las mujeres trabajan 8,6 horas a la semana menos que los hombres, pues tienen más responsabilidades familiares y domésticas.

Valorar el tiempo y talento de la mujer igual que el de los hombres para acabar con la discriminación, requiere establecer criterios objetivos para establecer cuándo un trabajo desempeñado por una mujer genera igual valor que otro realizado por un hombre, aunque sea diferente el sector, el lugar en el que se lleven a cabo, las actitudes y las habilidades requeridas.

Asumir la igualdad de oportunidades como el instrumento orientador de las acciones afirmativas, que permitan enfrentar de modo sistemático las condiciones de desigualdad que afectan a las mujeres, implica un mercado laboral incluyente con menores barreras y mejores condiciones laborales. Es prioritario cerrar la brecha de género en términos económicos y avanzar más rápido en el propósito de que las mujeres reciban un salario igual por un trabajo de igual valor.

Francisco Javier Mejía
Viceministro de Empleo y Pensiones

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