Mauricio Cabrera Galvis
columnista

Impuestos y desigualdad

La reforma se quedó corta y no incluyó todas las propuestas del Informe, en particular las referentes a
la renta de personas con altos ingresos.

Mauricio Cabrera Galvis
Opinión
POR:
Mauricio Cabrera Galvis
noviembre 07 de 2016
2016-11-07 04:29 p.m.
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Se critica al régimen tributario colombiano porque está muy recargado en unos pocos contribuyentes, pues solo unas 3.000 empresas aportan el 70% de lo recaudado por impuesto de renta. Además, se usa la misma cifra para pretender demostrar que los ricos sí pagan tributos; es cierto, pero solo porque los ricos se quedan con casi todo el ingreso, de forma que esta asombrosa concentración en los impuestos es el reflejo de una impresionante concentración en el ingreso y la riqueza.

En un estudio publicado en Razón Pública, el profesor Jorge Espitia muestra que de las 25.525 empresas que reportan a la Superintendencia de Sociedades solo 166 concentran la mitad de las utilidades antes de impuestos, mientras que el 75% de esas ganancias se concentran en 1.119 compañías. El Gini de la distribución de utilidades es un escandaloso 0,817, así que no hay que extrañarse que la mayoría de los gravámenes sean pagados por pocas empresas.

Uno de los criterios más relevantes para evaluar un sistema tributario es su contribución a la equidad, es decir a una mejor distribución del ingreso y la riqueza, indispensable para disminuir las tensiones sociales que impiden el progreso y la consolidación de la paz en el país. Evaluado con este criterio, el sistema tributario de Colombia se raja con una de las peores notas en el contexto mundial: la estructura de los impuestos es altamente inequitativa y su impacto sobre la distribución del ingreso y la riqueza es prácticamente nulo.

En términos tributarios, la equidad tiene dos dimensiones: la horizontal, que requiere que dos personas o empresas con igual capacidad de pago tengan los mismos impuestos, y la vertical, que supone que los tributos deben ser progresivos, es decir que quien reciba más debe tener una tasa impositiva más alta. En ambas dimensiones Colombia pierde el año.

La compleja telaraña de exenciones y gabelas tributarias, aumentada por las políticas de la ‘confianza inversionista’, hace que los impuestos sean inequitativos, pues es enorme la dispersión de las tarifas tributarias que efectivamente pagan las empresas.
En teoría, todas deberían pagar 34% de sus utilidades (más la sobretasa temporal del Cree), pero en la realidad la tarifa efectiva promedio de las compañías es menor al 25%, porque muchas pagan menos, incluso algunas no pagan nada.

Tampoco son progresivos los impuestos en Colombia porque la única tarifa progresiva es la de renta de personas naturales, pero estas solo contribuyen con el 5% del total de impuestos recaudados, mientras que en los países de la Ocde representan el 75% del impuesto de renta.

Como consecuencia de la inequidad y no progresividad del sistema tributario, su impacto sobre la disminución de la desigualdad es casi nulo. El Gini de la distribución del ingreso antes de impuestos y transferencias del Gobierno en los países de la Ocde no es muy diferente al de Colombia: 0.53 y 0.47, respectivamente. Pero después de la intervención estatal, en los primeros cae sustancialmente a 0.30, mientras que en Colombia permanece casi igual, 0.52.

El diagnóstico y las recomendaciones de la Comisión de Expertos apuntaban a cambiar esta situación y hacer más equitativo y progresivo el sistema, pero el proyecto de reforma presentado por el gobierno se quedó corto y no incluyó todas las propuestas del Informe, en particular las referentes a la renta de personas con altos ingresos y la eliminación de exenciones. Corresponde al Congreso mejorar la plana para lograr un régimen tributario que contribuya a un país con menor desigualdad.

Mauricio Cabrera G.
Consultor privado
macabrera99@hotmail.com

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