Energías renovables, la apuesta que debe hacer el país

Por su ubicación en la línea ecuatorial, sus climas y ecosistemas diversos, el país cuenta con un gran potencial para implementar energías limpias.

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diciembre 05 de 2016 - 05:08 p.m.
2016-12-05

Hablar hoy de métodos alternativos a los combustibles fósiles para la consecución de energía es un tema cada vez más común. La preocupación mundial por asuntos como el calentamiento global, los desastres naturales, el agotamiento de los recursos del planeta, la crisis ambiental y de la producción de alimentos y las enfermedades relacionadas con la contaminación del aire han generado una necesidad urgente de invertir en el desarrollo de opciones que impacten en menor medida el medio ambiente y le permitan al hombre seguir avanzando.

Sin embargo, según cifras del Banco Mundial, todavía el 80 por ciento de la energía que se consume en el planeta proviene del petróleo, el carbón y el gas, situación que les ha planteado múltiples retos a los gobiernos de distintos países con el fin de contrarrestar las consecuencias del uso de la energía proveniente de los combustibles fósiles y así poder mover el mundo sin causarle más daño.

En el caso de Alemania, esta nación alcanzó en mayo del 2016 un hito mundial: las fuentes de energía solar, eólica, hidroeléctrica y de biomasa (obtenida a partir de desechos orgánicos) lograron el 87 por ciento de la generada en el país. Portugal pudo, en ese mismo mes, funcionar solo con la fuerza del viento, del agua y del sol durante cuatro días y su producción eléctrica ya proviene en un 75 por ciento de energía no fósil.

Latinoamérica, a su vez, no se queda atrás. Uruguay se convirtió en el país del continente con mayor proporción de electricidad generada a partir de energía eólica, con un 22 por ciento, y espera cerrar este año con un cubrimiento del 30 por ciento. Y Costa Rica consiguió durante los primeros 7 meses del 2016 que el 96,9 por ciento de su red eléctrica se abasteciera de energías limpias; de esto, el 75 por ciento se generó en sus 4 plantas hidroeléctricas, el 12 por ciento por geotérmicas y el resto por las eólicas, las solares y otras fuentes. Solo el 3,1 por ciento provino de plantas a base de combustible fósil.

Un estudio de la Red de Políticas Renovables (REN21), que reúne a más de 500 organizaciones y gobiernos del mundo, reveló que el mercado de la energía solar en el planeta se incrementó en un 25 por ciento durante el año pasado, al pasar de 177 gigavatios de potencia global instalada en el 2014 a 227 gigavatios en el 2015, 10 veces el registro de hace una década. También destacó que durante el 2015 se registraron inversiones mundiales por 286.000 millones de dólares en energías renovables.

EL PANORAMA EN COLOMBIA
Al ubicarse en la zona ecuatorial y contar con climas y ecosistemas variados, Colombia cuenta con un gran potencial para desarrollar energías limpias a partir del agua, el viento, el sol y de los residuos de biomasa como los de la caña de azúcar, aceite de palma, arroz y plátano.

“Los recursos disponibles, como una irradiación solar promedio de 194 W/m2 para el territorio nacional, vientos de velocidades medias en el orden de los 9 metros por segundo (a 80 metros de altura) en La Guajira, y potenciales energéticos del orden de 450.000 TJ (terajoules) por año en residuos de biomasa representan un atractivo importante comparados con los de países ubicados en otras latitudes del planeta”, destaca un informe de la Unidad de Planeación Minero Energética (Upme).

Hoy, el 70 por ciento de la energía generada proviene de las hidroeléctricas (producida en los embalses). Sin embargo, este porcentaje se ve afectado por los fenómenos climáticos que terminan ocasionando largos periodos de sequía y por los efectos negativos por el represamiento de grandes ríos, por lo que depender de esta fuente se ha convertido en un riesgo nacional. Precisamente a principios de este año el país estuvo ad portas de un apagón por cuenta del fenómeno del Niño.

Por eso, a juicio de Alejandro Lucio, director Ejecutivo de la Asociación de Energías Renovables (Ser Colombia), resulta necesario complementar la generación de energía con alternativas independientes –eólica, solar, geotérmica, mareomotriz y de biomasa– para cubrir la demanda. En esto coincide Daniel Fernández, presidente de Siemens para Suramérica, quien considera que el país cuenta con potencial en casi todos los recursos energéticos, pero “se requiere actualizar la política energética del Gobierno para que defina de forma clara cuánto debe ser la participación de cada una de ellas en la matriz energética y aprovechar la complementariedad de las mismas”.

Fernández añade que aunque ha habido un trabajo importante en materia de regulación, el mercado ha cambiado drásticamente por el cambio climático, por lo que el país necesita celeridad en materia de regulación de energías renovables. Esta compañía, de hecho, cuenta en la actualidad con uno de los proyectos más importantes en el país que promueve el desarrollo de energías limpias. Se trata de la planta industrial que la multinacional inauguró en Tenjo (Cundinamarca) en el 2009 y cuyos productos, entre los que se encuentran transformadores, paneles eléctricos y motores, son exportados a otros países de la región, Estados Unidos y Canadá.

Por su parte, el Ministerio de Minas y Energías anunció a principios de este año la construcción de una planta generadora de energía eólica con una inversión de 700 millones de dólares, la cual permitirá garantizar el abastecimiento eléctrico y aumentar su capacidad instalada en los próximos 15 años. En el 2004 entró en funcionamiento entre el Cabo de la Vela y Puerto Bolívar (La Guajira) el Parque Eólico Jepírachi, el primero en el país de este tipo de energía. El proyecto de EPM tiene una capacidad instalada de 19,5 megavatios de potencia nominal, con 15 aerogeneradores de 1,3 megavatios cada uno.

REGULACIÓN A FAVOR
Según datos de Ser Colombia, que agrupa a más de 23 compañías que les apuestan a las energías renovables, el 93 por ciento de la explotación y producción energética está constituida por recursos de origen fósil, un 4 por ciento de hidroenergía y un 2 por ciento de biomasa y residuos. Aunque en el 2014 se aprobó la Ley 1715 para promover las energías no convencionales en el país, solo hasta marzo de este año la Comisión de Regulación de Energía y Gas (Creg) la reglamentó y estableció que industrias de diversos sectores que producen su propia energía puedan vender sus excedentes a precio de bolsa, que sube en épocas de sequía.

También se exonera del pago de aranceles a quienes importen equipos para el montaje de una planta solar u otras de energías no convencionales, como la eólica, por lo que hoy cada vez más compañías y propiedades privadas y comerciales están generando su propia energía a través de paneles solares.

A pesar de que el país ha avanzado, aún el camino es largo, por lo que Ser Colombia hace un llamado para que el Gobierno y los principales actores del sector energético definan una hoja de ruta concreta para el aprovechamiento de los recursos energéticos de origen renovable y recuerda que quedan reservas suficientes para cerca de 170 años en el caso de carbón, 7 para el petróleo y 15 años para el gas natural.