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El mundo se encamina hacia la Industria 4.0

Fábricas inteligentes, interacción entre humanos y robots, procesos automatizados son algunos avances de la Cuarta Revolución Industrial.

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Fábricas inteligentes, interacción laboral entre humanos y robots, procesos totalmente automatizados y digitales y cadenas de producción más rápidas y eficientes son algunas de las características de la Cuarta Revolución Industrial. Las empresas están obligadas a transformarse si quieren seguir en el mercado.

Una nueva industria con fábricas inteligentes se está abriendo campo en el mundo y llegó para transformar la forma como la sociedad del siglo XXI trabaja y vive. Las compañías ya cuentan con sistemas y procesos automatizados, con cadenas de producción más eficientes y rápidas, con productos personalizados y con trabajadores que interactúan y comparten tareas con robots.

Se trata de la Industria 4.0, o también conocida como la Cuarta Revolución Industrial, una era de cambios constantes marcada por la digitalización y los avances tecnológicos que trae nuevos protagonistas como robots, carros autónomos, drones, fábricas inteligentes, impresión 3D y la tendencia del Internet de las Cosas.

Expertos en el tema como el padre de esta teoría, el economista e ingeniero Klaus Schwab, advierten que nadie podrá escapar de ella y que quien no se suba a este tren se quedará atrás. En su libro ‘La Cuarta Revolución Industrial’, el alemán la califica como la “revolución más significativa y con ramificaciones más profundas que cualquier otra en la historia de la humanidad”. Schwab, director general y fundador del Foro Económico Mundial (FEM), aseguró durante su intervención en el encuentro que esta organización realizó a principios de este año en Davos (Suiza) que “se trata de un cambio fundamental en la forma en la que producimos, consumimos y nos relacionamos unos con otros, impulsado por la convergencia del mundo físico y el digital con los seres humanos”.

En esto coincide Rosa García, presidente de Siemens España, quien considera que es un proceso imparable en el que las empresas que no se adapten desaparecerán del mercado. En una entrevista con el diario español Expansión, la ejecutiva afirmó que el nuevo objetivo para las compañías “es ser más competitivas y eficientes, y crear mejores productos y servicios para los ciudadanos”.

El impacto a nivel laboral de una industria más automatizada y robotizada es uno de los aspectos que genera más preocupación. El estudio ‘El futuro de los trabajos’, liderado por Schwab y dado a conocer durante el FEM, reveló que cinco millones de empleos se perderán en todo el mundo entre 2015 y 2020, pero también anticipó que se crearán dos millones de nuevos empleos en áreas como la informática, las matemáticas, la ingeniería, la robótica y la arquitectura.

Sin embargo, hay quienes consideran que el hombre, las máquinas y robots se complementarán, como lo afirma el director del Centro de Investigación Alemán de Inteligencia Artificial, Wolfgang Wahlster: “Las máquinas no van a sustituir a las personas. El factor fundamental en la Industria 4.0 es el ser humano, quien interactuará con la máquina de forma colaborativa”, aseguró en el congreso ‘La fábrica inteligente’, que se realizó en el 2015 en Bilbao (España).

Una implicación directa que se desprende de esta revolución tecnológica e industrial es que cambiará la fuerza laboral de la sociedad actual y de las futuras. “La Industria 4.0 tiene la capacidad de transformar radicalmente la manera en que se trabaja: no solo el número de puestos, sino la forma misma en que se realiza el trabajo”, aseguró Guy Ryder, director general de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), durante su intervención en un panel del FEM.

Y es que no solo las fábricas tendrán que transformarse, los empleados también deberán hacerlo. El mismo estudio ‘El futuro de los trabajos’ reveló que dentro de los próximos cinco años, el 35 por ciento de las habilidades laborales que hoy son importantes habrá cambiado. Para el 2021, las tres cualidades más relevantes en el personal serán la forma para resolver problemas complejos, el pensamiento crítico y la creatividad.

EMPRESAS INTELIGENTES, GRANDES PROTAGONISTAS
Un aspecto clave de la Industria 4.0 es que los clientes demandan cada vez más productos de alta calidad y personalizados, con un tiempo de producción menor, por lo que las compañías tendrán que invertir en digitalización para ser competitivas. El potencial que tienen para transformarse es enorme y traerá con él una nueva forma de producción, basada en la implementación de fábricas inteligentes. Esto permitirá hacer más eficiente la cadena productiva, simular un producto digitalmente o en prototipos 3D, prevenir y reparar defectos a través de procesos automatizados y reducir los costos operativos.

“Por una parte, los consumidores demandan productos personalizados pero, eso sí, al precio de artículos producidos en masa. Por otra, hay que agilizar los procesos para ganar velocidad porque el time to market se ha reducido. Nada de esto se puede hacer sin la digitalización”, destacó Rosa García, de Siemens.

Uno de los ejemplos sobre industria inteligente más relevantes y conocidos es el de Amazon, el sitio de ventas por Internet más grande del mundo. Desde el momento en el que se registra una orden hasta que el paquete está listo para ser enviado hay menos de un minuto de trabajo humano; el resto de labor la hacen robots y sistemas automatizados. Gracias a esto, la compañía estadounidense –que cuenta con más de 220.000 empleados en todo el mundo, según un estudio de la firma Jackdaw Research– ha logrado que los procesos de gestión y envío sean más rápidos, eficientes y seguros, y ya tiene previsto implementar el servicio de entrega con drones en el Reino Unido para el próximo año.

En Colombia se destacan casos como el de Bavaria, que viene digitalizando sus plantas en el país para hacer más eficiente el proceso de producción de la cerveza.

La Cervecería del Valle, en Yumbo, es hoy la más moderna y eficiente de América Latina, pues cuenta con la tecnología más reciente de la multinacional alemana Siemens en sistemas de eficiencia de máquinas, de información de laboratorio y de modelado de capacidad de planta y planeación de producción. La planta de Yumbo está equipada con cerca de 170 transmisores de presión Sitrans P y más de 150 transmisores de temperatura, así como caudalímetros y analizadores, los cuales permiten una operación más controlada, eficiente y rápida.

Hoy ya son múltiples casos como estos que demuestran que la Cuarta Revolución Industrial ya es una realidad y seguirá impactando todos los ámbitos de la sociedad, desde la medicina, la educación y la salud, hasta el transporte y la comunicación. El desafío ahora, tal como lo plantea Schwab, es ver cómo reaccionarán a estos desarrollos las empresas, los gobiernos y los ciudadanos.

Carreteras inteligentes: un paso hacia el futuro

Las autopistas se han convertido en escenarios donde los automóviles interactúan con avances tecnológicos.

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Las autopistas se han convertido en escenarios donde los automóviles interactúan con avances tecnológicos que permiten a las autoridades intervenir de forma rápida ante cualquier eventualidad, mejorar el tráfico y apoyar a los conductores con información valiosa e instantánea.

Las extensas carreteras que enlazan los países han tenido que evolucionar para adaptarse a las innovaciones tecnológicas que el sector automotor y los sistemas de transporte demandan. La posibilidad de que un vehículo opere sin la intermediación del piloto o que el carro se detenga a un lado de la carretera si el conductor se queda dormido mientras está al volante son solo algunos ejemplos de cómo es necesario crear ecosistemas en los que los automóviles modernos y las autopistas interactúen de manera fluida para lograr mejoras como el aumento de la velocidad de desplazamiento y mayor seguridad.

El objetivo consiste en que estas avenidas se conviertan en avanzadas plataformas que permitan que la infraestructura (como señales de tránsito y peajes) y los vehículos se comuniquen y compartan información esencial. De esta manera, un conductor puede conocer con anticipación si se registró un accidente de tránsito o si las condiciones climáticas están dificultando el paso de carros por cierto punto para que así, con la ayuda de sistemas de navegación, reciba recomendaciones de rutas alternativas y pueda reducir los tiempos de espera de las personas al interior de un vehículo, mientras se disminuye el consumo de gasolina y las consecuentes emisiones derivadas del uso de combustibles fósiles.

En Europa ya se han empezado a implementar estos modelos colaborativos en los que participan tanto los vehículos como la infraestructura de la carretera. A través de este tipo de soluciones las empresas de la industria tecnológica buscan hacer más eficientes los desplazamientos de principio a fin: empezando por el momento en el que el conductor enciende su vehículo y define la ruta más adecuada, pasando luego por cabinas de peaje con pago automático, para terminar en un parqueadero que puede ser reservado y pagado mediante un software integrado en el vehículo.

Hasta en situaciones de emergencia, la tecnología puede garantizar que los equipos de respuesta como ambulancias, carros de policías y cuerpos de bomberos tengan prioridad en sus desplazamientos, causando el menor traumatismo en el tránsito del resto de automóviles que están en las vías. A través de tecnología satelital, un sistema de priorización de tráfico puede identificar si un vehículo de atención de emergencias se encuentra cerca de un semáforo. Si la luz del semáforo está en rojo, el sistema la cambia a verde automáticamente para permitir el paso del automotor. Luego de que cruce la intersección, el sistema retoma la operación normal del semáforo.

A estos avances se suma la integración de tecnologías enfocadas en el uso eficiente de los recursos, con semáforos que pueden mejorar su consumo de energía hasta en un 85 por ciento. De hecho, una de las más recientes innovaciones de la multinacional Siemens en este campo logra que, mediante el uso de luz LED en los semáforos, se reduzcan drásticamente las emisiones de carbono. Se estima que con la tecnología denominada ‘1-watt technology’, una ciudad de la extensión de Berlín (Alemania) puede evitar 2.000 toneladas de emisiones de carbono y ahorrar cerca de 500.000 euros al año.

MEJORAS ESTRUCTURALES
Algunas de las obras de infraestructura de transporte en las que la tecnología puede hacer gala de su relevancia son los túneles. En estas construcciones, los avances son vitales no solo para garantizar un tráfico adecuado, sino para alertar ante eventuales problemas que sea necesario solucionar de inmediato como carros averiados, acumulación de gases o incendios.

Gracias a aparatos instalados en el interior de los túneles es posible automatizar mediciones para determinar en qué momento se está presentando congestión en un punto determinado o cuáles son las vías que deben ser despejadas y usadas como ruta de ingreso y salida en caso de una emergencia.

A esto se suma un completo sistema que se debe mantener en operación continua y el cual garantiza el normal funcionamiento del espacio. Esto incluye sistemas de ventilación, iluminación interna, Circuito Cerrado de televisión (Cctv), sistemas de extinción de incendios y sistemas de señalización internos; todos estos, elementos que convierten a los túneles en verdaderas infraestructuras inteligentes.

Sin embargo, las carreteras del futuro no solo son inteligentes gracias a su capacidad de comunicarse con otros objetos. Lo logran también gracias a que cuentan con la capacidad de abastecer de energía a los vehículos que transitan por ellas.

Suecia fue el país escogido por Siemens y el fabricante de vehículos Scania para poner a prueba la primera carretera eléctrica pública del mundo. En un trazado de dos kilómetros y durante los próximos dos años, camiones híbridos (funcionan a base de combustible diésel y electricidad) transitarán por la avenida y tomarán energía de un sistema de cadenas eléctricas.

A través de este plan piloto, el gobierno sueco quiere determinar la viabilidad comercial de las carreteras eléctricas, las cuales impulsarían los propósitos gubernamentales de contar con un sector del transporte que no dependa de los combustibles fósiles a más tardar en el 2030.