Nicola Stornelli García
análisis

Insomnio colectivo

En América Latina tenemos niveles de penetración comparables con los de la Ocde, y unos precios de acceso a la banda ancha móvil también similares.

Nicola Stornelli García
Opinión
POR:
Nicola Stornelli García
septiembre 28 de 2016
2016-09-28 08:58 p.m.
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Había pensado dedicar esta columna para decirle a mis lectores los motivos de mi Sí en el plebiscito del domingo 2 de octubre, pero, después de la firma del acuerdo y de oír a Rodrigo Londoño, ‘Timochenko’, pedirle perdón a las víctimas de las Farc, me acordé de Andrés Oppenheimer, quien dijo en el congreso de Andicom, “Colombia es un país monotemático”, y luego lo afirmó en su columna en Portafolio. Por eso decidí dedicarle el artículo al tema que me ha permitido continuar en este medio: el análisis de las políticas públicas de TIC y telecomunicaciones y el estudio de su impacto en la vida y sociedad de hoy.

El viceministro Juan Sebastián Rozo, se estrenó en su cargo, presentando un ambicioso proyecto llamado ‘Internet Móvil Social’ (IMS) y tasado en 260.000 millones de pesos.
Arrancó su presentación con frases de Thierry Geiger, del Foro Económico Mundial, acerca de lo que es la pobreza digital, que es otra manera de analizar lo que la Unesco viene denominando hace rato ‘brecha cognitiva’.

El proyecto IMS, que aún no ha sido debidamente estructurado, según afirmó la oficina de prensa del MinTIC a unas preguntas de este columnista, va a generar unos problemas sociales y familiares muy graves. ¿A quién se le ocurre colocar una franja gratuita de navegación entre 11 p. m. y 5 a. m.? ¿A qué hora van a dormir nuestros niños y jóvenes, o aprovechar para hacer tareas? ¿O vamos a convertir a los estratos más bajos, beneficiarios del proyecto, en unos zombies provocando un insomnio colectivo?

Eso es muy grave y amerita replantear o enterrar el proyecto. El MinTIC tiene la última palabra. Pero, mucho más grave, y lo anotó un editorial de Portafolio, ‘Una autopista que no se usa’, es que el proyecto pretende focalizarse en los 788 municipios beneficiarios de la Troncal de Fibra Óptica (TFO), puesta entre TV Azteca y el Estado, y cuyo modelo de negocio, de ser el carrier de carriers, como nos dijo Nibaldo Toledo, el CEO de TV Azteca Colombia, aún no ha permitido consolidar un cierre financiero que diga que es un buen negocio.

Este servidor había incurrido en un error, y era decir que los grandes operadores no le están comprando servicios a TV Azteca. Sí le están comprando, todos los operadores de TIC y telecomunicaciones, pero ninguno está preocupado por mejorar la oferta de banda ancha fija y de TV por suscripción de esos pueblos.

Los grandes operadores han optado, en los mercados emergentes, por consolidar sus operaciones móviles, y es así como en América Latina tenemos unos niveles de penetración, comparables a los de la Ocde, y unos precios de acceso a la banda ancha móvil también similares. La diferencia está en la banda ancha fija, y ahí sí estamos quedándonos rezagados, con el agravante de que las diferencias entre la fibra óptica y la móvil, cada vez son mayores. Nokia Bell Labs, Deutsche Telekom T-Labs y la Technical University of Munich son los responsables por una nueva técnica de transmisión de datos que puede ofrecer un terabit por segundo (Tbps) sobre fibra óptica. La UIT ha aceptado una nueva tecnología de conexión a través del cobre, llamada ‘G Fast’, que permite conexiones de 1 Gbps.

La Comisión de Banda Ancha para el Desarrollo viene recomendando fortalecer lo fijo para complementarlo con lo móvil. En Colombia, el Estado, desde la administración de Diego Molano en el MinTIC, viene promoviendo solo lo móvil, como lo demuestra el proyecto de IMS.

Los recursos destinados para ese proyecto podrían servir para apalancar una alianza público privada que permita llevar la capilaridad que requiere la TFO para ser, realmente, la autopista de internet de todos los colombianos, y TV Azteca está abierta a cualquier nueva negociación que se pueda dar en dicho frente. No soy abogado y he sido un duro crítico de Telefónica Colombia, pero ellos son los dueños, con el Estado, de la mayor parte del cobre, heredado de Telecom, y TV Azteca es socia de la nación. Me da pena con los otros operadores, pero es la cruda verdad. ¿Por qué no buscar un negocio por participación entre los tres actores? Incluso Tigo- Une, con presencia de cobre en Antioquía y varias ciudades, podría participar.

El futuro de las ciudades, en una época de posconflicto, en la cual está el 70 por ciento de la población del país, va a requerir cada vez mayores anchos de banda, que lo móvil no puede proveer. Lo dicen los expertos. ¿O usted, amable lector, se conecta a Netflix con el plan de datos de su móvil?

Smart cities, big data, internet de las cosas, redes académicas de alta velocidad, y muchas cosas más, necesitan una política pública de banda ancha fija. ¡Ya es hora!

Nicola Stornelli García
Analista e Investigador de las TIC.

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