Juan Benavides Estévez
columnista

Instituciones caníbales

Juan Benavides Estévez
Opinión
POR:
Juan Benavides Estévez
abril 05 de 2016
2016-04-05 09:48 p.m.
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La Procuraduría General de la Nación decidió ordenar apertura de investigación disciplinaria contra la totalidad de los expertos comisionados de la Comisión de Regulación de Energía y Gas (Creg) por su posible responsabilidad en el manejo del cargo por confiabilidad y el precio de escasez que se usa en el mercado mayorista de electricidad, en las decisiones tomadas con respecto a utilizar los excedentes de autogeneración, la oportunidad de las medidas para enfrentar el riesgo de racionamiento y las demoras en la entrada de la planta de regasificación.

En varias ocasiones, algunos analistas y agentes del sector han expresado opiniones sobre los puntos que menciona la Procuraduría. En ciertos casos, se han encontrado coincidencias y en muchos otros hay divergencias con lo que plantea la Creg. Pero a ningún individuo o empresa responsable se le ha pasado por la cabeza judicializar al ente regulador por tomar medidas que no coincidan con sus pretensiones o argumentos.

La embestida caníbal de la Procuraduría contra la totalidad de la cúpula de una institución técnica hace parte de la tendencia de rebaja de la calidad de los entes de control que se observa en el país. Estos organismos han venido adquiriendo poder sin contrapesos, basado en su capacidad de amenazar el futuro profesional e incautar el patrimonio de los funcionarios con base en investigaciones cargadas de protagonismo mediático.

Este comportamiento de los entes de control se complica en el ambiente de enfrentamiento entre el gobierno y la oposición por la firma del acuerdo de paz y para defender, por parte de esta última, a acusados cercanos al anterior presidente. Y se extiende, en forma de guerras ‘proxy’, a todas las actuaciones, malas y buenas, del gobierno actual. El problema central de este estilo de confrontación es que se están poniendo en riesgo las instituciones pacientemente construidas durante décadas para darle un gobierno sensato al sector de energía.

No cabe ninguna duda de que la Creg requiere profundos cambios en gobierno corporativo para evitar los silos temáticos sin opinión colegiada, y de incentivos para encontrar expertos de mayor jerarquía conceptual y peso específico, y con capacidad de rectificar y de escuchar legítimamente las preocupaciones de quienes han invertido en los sectores regulados. En la práctica, la Creg exhibe la negativa a adoptar propuestas provenientes de terceros, así sean mejoras de Pareto, como una demostración de su independencia. Esto puede conducir, paradójicamente, a que en ocasiones algunos analistas se hayan frenado de sugerir mejoras razonables ante la expectativa de su rechazo.

Por otra parte, los problemas sectoriales no son responsabilidad exclusiva de la Creg. Como planteé en mi columna anterior, el Ministerio de Minas y Energía, desde hace cerca de 10 años, ha capitulado en tomar definiciones de política pública para incentivar el suministro de gas natural, y es ambigua sobre el papel de la generación a carbón en Colombia. La Creg ha llenado los vacíos de política energética con las limitaciones de competencia y visión propias de su papel, que es tan solo implantar de la manera más eficiente para la sociedad, las decisiones de política energética. Las dificultades sectoriales son propicias para reexaminar integralmente la arquitectura del mercado y sus instituciones mediante discusiones entre conocedores del tema, y no para demoler lo existente.

Juan Benavides
Investigador Fedesarrollo
benavides.jm@gmail.com
El autor hace parte de la junta directiva de Celsia S.A. E.S.P.

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