2017: un año desnudo

Los pronósticos no son favorables. Incertidumbre, miedo y desesperanza rondan las cábalas.

Donald Trump

"Se sentirán orgullosos de lo que vamos a hacer. El Obamacare es un total y absoluto desastre".

Reuters

POR:
Portafolio
enero 13 de 2017 - 06:51 p.m.
2017-01-13

Así como la desnudez revela nuestro desamparo y miserias, el 2017 se perfila como un año desnudo. “Probablemente será el peor que veré en mi vida desde la Segunda Guerra Mundial”, dice a Portafolio Roberto Savio, reconocido analista internacional, fundador de la agencia internacional de noticias Inter Press Service (IPS) y del portal Other News.

Le preocupa el resurgimiento de la carrera por las armas nucleares, que de nuevo amenaza la paz mundial; la eliminación del multilateralismo como paradigma de las relaciones internacionales, al Donald Trump focalizar su gobierno hacia y para Estados Unidos, y la creación de una internacional de la derecha populista, nacionalista y xenófoba, como lo ha anunciado Steve Bannon, su asesor estratégico.

También le quitan el sueño los grandes desafíos del 2017. “No hay un plan ni propuesta global para las migraciones, un fenómeno que seguirá creciendo por los estragos de la globalización neoliberal y de los conflictos raciales, muchos de ellos provocados por Europa y Estados Unidos, como en Irak, Liria, Siria y ahora Yemen. A eso se suma la explosión demográfica en África, que doblará de 1.000 a 2.000 millones en el 2050 y que hará de Nigeria un país más grande que Estados Unidos”.

La carga del 2017 aumenta con la aparición de los refugiados climáticos que, según Naciones Unidas, serán, por lo menos, 50 millones al final de la década, si no se controla el clima de inmediato; también, con la creciente ola de partidos populistas y xenófobos, con las próximas elecciones en Alemania, Francia y Holanda y con la no iniciación inmediata de la discusión sobre la cuarta revolución industrial: la robotización.

“Segun el Foro de Davos, vamos a pasar pronto del actual 17 % de la producción de bienes y servicios, a casi el 50 %. Esto significa adoptar un plan global para ver cómo reciclar a todos los que van a ser eliminados del mercado de trabajo. Si este debate no se abre en el 2017, después será demasiado tarde”, afirma.

Aunque el FMI y Naciones Unidas pronosticaron un repunte de la economía mundial en el 2017, Savio cree que es una falla ver las cosas desde el punto macroeconómico y estima que habría que regresar a la microeconomía, abandonada por la globalización neoliberal.

“Si la economía crece mundialmente el 1,5 %, pero la brecha de ilegalidad interna aumenta o, en otras palabras, crece el numero de pobres y el de ricos (el famoso 1 % de la población), en terminos políticos esto significa un aumento de las razones de conflictos internos y del miedo”, agrega.

La región y Trump

América Latina, a excepción de los países petroleros, en opinión de Savio, pasará a un quinto lugar en los intereses de Estados Unidos. “Si miramos a Trump y su equipo, nos encontramos con una visión del mundo que se refiere al petróleo; son las grandes corporaciones en el poder. Nunca en la historia tantos millonarios fueron llamados a hacer parte de un gobierno”.

“La lógica indica, en su opinión, que Asia será la prioridad de Washington, seguida por Rusia, Europa, y el mundo árabe. América Latina va a estar en quinto lugar pero, eso sería bueno para la región que, finalmente, podría ocuparse de sí misma. Es ridículo que hayan pasado cien años desde su independencia y todavía se discuta qué hacer a nivel regional”.

“No se sabe aún cuanto de lo dicho por Donald Trump es parte de su campaña electoral o que es lo que realmente hará pero, en cuanto al acuerdo del cambio climático, el camino recorrido es gravísimo pues ya estamos al borde de lo irreparable y, si no hacemos nada en el 2017, estaremos a punto de hipotecar el futuro de nuestros hijos”, destaca.

Las señales, de momento, no son buenas. “Trump puso en el poder a símbolos de corporaciones y a millonarios, a cargo de asuntos sociales; a escépticos climáticos para el cambio climático; a empresarios que se oponen al salario mínimo en la cartera de trabajo; a médicos contrarios al seguro de salud, en la salud; a un secretario de Educación, que es contra de la educación pública; a un embajador en Israel que se opone a la paz con los palestinos y colocó a probados halcones en la defensa”, señala.

Recuerda que, como si fuera poco, también nombró a un secretario de Estado cuya perspectiva mundial se limita a los países productores de petróleo, empezando por Rusia y Arabia Saudita.

Y, lo más penoso, es que colocó como jefe de estrategia, a un hombre (Steve Bannon), que declaró en una conferencia sobre pobreza en el Vaticano, que su tarea era respaldar a los partidos de derecha, xenófobos y nacionalistas de Europa, y mencionó a Nigel Farage, el ultraderechista representante del Partido Independencia del Reino Unido, como ejemplo de su visión del buen europeo.

Otras señales que preocupan

Donald Trump asumirá la presidencia de los Estados Unidos el próximo 20 de enero, focalizando la economía hacia y para su país lo que, advierten analistas, terminaría en una recesión mundial y en el derrumbe de las bolsas, como sucedió en la antesala de la gran depresión del 27.

El presidente electo Trump ya fue advertido pero, ha anunciado que impondría barreras al comercio internacional, que, de cumplirse, terminarían produciendo el mayor desastre económico de nuestra época.

Eso no solo provocaría, entre otras cosas, una reducción de las importaciones de Estados Unidos, sino que podría desencadenar una guerra comercial en todo el mundo, que no le convendría a nadie, si en retaliación, los demás países también aumentan los aranceles.
Para completar el panorama, “el 2017 se inicia con una Europa sin Gran Bretaña, una Italia enferma y con las perspectivas de que en el 2017 surja una derecha más fuerte tras las elecciones en Alemania, Francia y Holanda. Además, la cosa se complica con Japón, Rusia, China y, ahora, Estados Unidos, agitando las banderas del nacionalismo”, resalta Savio.

Afirma que “el mundo perdió el norte”, pero admite que el 2017 será especialmente importante porque, “probablemente, pase a la historia como el principio de un nuevo ciclo”.

“No pasará mucho tiempo antes de que los blancos desplazados y marginados –que votaron por el Brexit y Trump– se den cuenta de que su miedo y su malestar fue utilizado por personas que no sirven a sus intereses y de que la alternativa nacionalista atenta tanto contra la cooperación como para el crecimiento, y destruye valores y las identidades”, pronostica.

Gloria Helena Rey
Especial para Portafolio

Siga bajando para encontrar más contenido