En el 2018, la Opep perdería el 5 % de su cuota de mercado

El más reciente reporte de la firma Deloitte sobre la industria petrolera proyecta una posible transformación en ese organismo.

Estados Unidos avanza rápidamente hacia la independencia energética.

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Estados Unidos avanza rápidamente hacia la independencia energética.

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agosto 26 de 2015 - 12:40 a.m.
2015-08-26

El petróleo de esquistos ya transformó el mercado global de los hidrocarburos, pero según el último reporte de la firma consultora Deloitte del sector de hidrocarburos, aún está por verse una transformación en los flujos comerciales de este combustible.

Uno de los efectos más evidentes de esta reconfiguración tiene que ver con la Organización de Países Exportadores de Petróleo, Opep.

“La Opep suministra cerca del 32 por ciento del crudo disponible a nivel mundial. Sin embargo, su participación en el mercado probablemente caerá un 5 por ciento para 2018, en la medida en que el suministro de petróleo de esquisto proveniente de Estados Unidos siga aumentando su ritmo”, señaló el informe de Deloitte.

Para Andrés Roa, socio de Deloitte y experto en la industria de petróleo, ese cambio fundamental generaría tensiones entre los diferentes países miembros de la organización, e incluso abre las puertas para que se dé una división interna en la entidad.

“A pesar de los retos que enfrentan los países miembros de la Opep, se perciben realidades diferentes entre ellos, lo que hace que la presión sea mayor. Por un lado, se encuentran los países “saludables” (Arabia Saudita, Kuwait, Catar, Emiratos Árabes ) que están en capacidad de mantenerse en sus metas de producción, y por el otro están los “declinantes” como Argelia, Angola, Ecuador, Nigeria y Venezuela, que experimentan menores niveles de producción con márgenes más bajos que comprometen sus presupuestos internos”, señaló el estudio.

Según el informe, países como Ecuador, Algeria, Nigeria y Venezuela requieren un barril por encima de los 117 dólares, para poder mantener una estabilidad en sus cuentas nacionales, dada la alta dependencia fiscal del petróleo.

El otro efecto del ‘boom’ de los esquistos, que se podrá evidenciar en el corto y mediano plazo, según Deloitte, está relacionado con nuevos patrones comerciales, debido a la mayor independencia energética de los Estados Unidos.

La consultora prevé que la reducción de la demanda de los Estados Unidos fortalecerá los vínculos comerciales entre los países del golfo Pérsico y Rusia con Asia; mientras que el comercio entre Canadá, Estados Unidos y México se verá fortalecido.

Entre tanto, los países suramericanos, incluido Colombia, encontrarán mayores dificultades en el corto plazo para colocar su crudo, ante la sobreoferta.