72 horas para evitar que EE. UU. incumpla

A pesar de la aprobación de la Cámara, el senado rechazó proyecto para levantar techo de la deuda.

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cÁMARA DE ee. uu.

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julio 29 de 2011 - 10:29 p.m.
2011-07-29

El Senado estadounidense hundió esta noche un proyecto de ley aprobado horas antes por la Cámara de Representantes de EE.UU. previa el levantamiento del techo de la deuda estadounidense y agudos recortes al gasto.

Esto le añadió más drama a un debate que tiene al mundo en vilo y a escasas horas de EE. UU. comience a incumplir con sus obligaciones financieras a partir de este martes 2 de agosto.

El Plan Boehner, en honor al líder de los republicanos en la Cámara de Representantes, fue aprobado sin el apoyo del partido demócrata y con modificaciones de última que se hicieron para satisfacer los reclamos de los miembros del llamado “Tea Party“ –partido político nacionalista de derecha-.

Cambios que lo hicieron más inviable de lo que ya de por si era.

Aún antes de la votación, el Presidente dijo que lo vetaría en caso de llegar a su escritorio. Algo no que sucederá pues los demócratas, que controlan el Senado, anunciaron que lo derrotarían de inmediato.    

Bajo el plan de Boehner, primero se harían recortes al gasto por 917 mil millones de dólares y luego se subiría el techo de la deuda en 900 mil millones. Ese aumento del techo, solo sería suficiente para financiar las obligaciones del gobierno por unos 6 meses.

Paralelamente, se crearía una comisión de 12 miembros del Congreso que se encargaría de identificar nuevos recortes al gasto (hasta 1.8 billones de dólares). Si Obama acepta estos recortes, entonces se elevaría el techo nuevamente para financiar las obligaciones del gobierno hasta el año 2013.

Pero para respaldar esta propuesta, el Tea Party exigió la inclusión de una reforma constitucional que obligaría al país a financiarse de ahora en adelante bajo un presupuesto balanceado. Es decir, no gastar más que lo que se recauda. Esa reforma es absolutamente inviable pues para ser aprobada requiere el voto de las dos terceras partes del Congreso y los republicanos están muy lejos de esa mayoría.

A parte de eso, la queja central de los demócratas es la extensión del techo por solo seis meses.

Obama y su partido creen que es una maniobra política para mantener viva esta polémica durante lo que resta del año y el 2012, cuando se realizarán elecciones legislativas y presidenciales.

Además, alegan, que un elevamiento parcial no despejaría la incertidumbre que reina en los mercados y expondría al país al castigo de las calificadoras de riesgo, que podrían bajar la nota de EE. UU., hasta ahora sostenida en AAA.

La mayoría demócrata del Senado ya tiene listo su propio plan, que presentarían después de tumbar el proyecto de la Cámara.

 El plan es una variación del propuesto por Boehner que reduciría el gasto en la misma proporción y sacando de los mismos programas (917 mil millones), pero añade otros 900 mil millones en recortes que salen de los gastos previstos para las guerras de Irak y Afganistán, bajo el supuesto de que esta factura se irá reduciendo en los próximos diez años.

Lo más importante es que expande el techo de la deuda hasta el 2103, en contraste con el plan Boehner, que solo lo hace por seis meses.

Los republicanos, y aquí si no solo los del Tea Party, se oponen a esa ampliación y consideran que la plata que se dejaría de gastar en las guerras no puede ser sumada como recorte al gasto o al déficit pues es un dinero aún no comprometido.

El plan del Senado tampoco tiene garantizado su curso,m pues si bien los demócratas son mayoría, necesitan que al menos 7 republicanos los apoyen para evitar un bloque.

Si los consiguen, el plan pasaría a la Cámara en donde su suerte es impredecible pues dada la mayoría republicana en este órgano del legislativo.

En otras palabras, la situación sigue color de hormiga.  La mayoría de los analistas cree que solo se resolverá en el último minuto y cuando los líderes de ambos partidos acepten que tendrán que ceder y sacrificar a sectores de su colectividad, por más impopular que suene.

Eso quiere decir que Boehner pondría los votos de los conservadores moderados, Obama y los demócratas los de centro y se dejaría en oposición a las extremas como el Tea Party, que votarían en contra pero sin los sufragios suficientes para detener el proyecto.

Sergio Gomez Maseri

Corresponsal de EL TIEMPO
Washington

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