Aerolíneas Argentinas no logra despegar pese a impulso

El Gobierno inyecta 1,6 millones de dólares diarios en la empresa aérea. La ayuda estatal permitió la modernización de la flota y la incorporación de rutas.

Esta semana, Aerolíneas Argentinas anunció un acuerdo con Boeing para la compra de 20 aviones 737, por US$ 1.800 millones.

Archivo Portafolio.co

Esta semana, Aerolíneas Argentinas anunció un acuerdo con Boeing para la compra de 20 aviones 737, por US$ 1.800 millones.

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octubre 25 de 2013 - 02:45 a.m.
2013-10-25

Retratos de Juan Perón y su venerada esposa Evita dominan el despacho del presidente de Aerolíneas Argentinas, una empresa fundada por el ex mandatario argentino, y que sobrevive en números rojos.

Aunque Mariano Recalde, titular de la empresa, asegura que la comanda con visión empresarial, la compañía es un símbolo del intervencionismo económico de la presidenta peronista Cristina Fernández y de su lucha por mantener una aerolínea de bandera deficitaria, que recibe millonarios subsidios y tiene una enorme planta laboral.

“No hay interferencia política.

Hay, al revés, sintonía de intereses y objetivos”, dijo Recalde, un abogado de 41 años que preside la empresa desde el 2009 y quien no tenía experiencia previa en la industria.

Para la presidenta, invertir en Aerolíneas, aunque sea poco competitiva, es vital en un país extenso como Argentina, ya que permite conectar ciudades a las que líneas aéreas privadas no llegan debido a la falta de rentabilidad en las rutas.

Tan vital resulta para el Gobierno mantener viva a la empresa que le ha inyectado este año el equivalente a 1,6 millones de dólares diarios para mantenerla en el aire, según datos de la privada Asociación Argentina de Presupuesto y Administración Financiera Pública (Asap).

Los críticos creen que Aerolíneas Argentinas es una clara muestra del despilfarro de recursos públicos en un país que sufre una elevada inflación, pobres niveles de inversión y en el que el transporte masivo -principalmente los trenes- se encuentra en ruinas.

Los números de la empresa son un misterio.

Aerolíneas no reporta sus resultados de forma periódica y tampoco revela regularmente otras mediciones comunes en la industria, como el tráfico de pasajeros y el factor de ocupación.

Pero tiene 189 empleados por aeronave, por encima del promedio global de la industria, de alrededor de 150. Y emplea a 1.340 pilotos según fuentes sindicales, lo que implica alrededor de 23 por avión frente a 10 o 15 de las aerolíneas estadounidenses.

“Por el camino que vamos, el Gobierno va a llevar a la quiebra a Aerolíneas Argentinas”, dijo Gerardo Morales, senador de la opositora Unión Cívica Radical.

“Tiene que existir una aerolínea de bandera, pero tenemos que garantizar la competencia, producir una mayor apertura y lograr que empresas chicas privadas puedan prestar servicios y cubrir destinos”, agregó el legislador, una de las voces más críticas sobre la administración de la compañía.

HISTORIA DE PÉRDIDAS

Creada en 1950 bajo la segunda presidencia de Perón, Aerolíneas Argentinas estuvo varias veces al borde de la quiebra hasta que el Estado -que la había privatizado en 1990- se hizo cargo de ella en el 2008, tras expropiársela al grupo español Marsans.

Desde entonces, unos 3.600 millones de dólares han sido inyectados a la empresa, dijo Recalde.

Aunque la Auditoría General de la Nación (AGN), que verifica las cuentas de las empresas estatales, ha rechazado opinar sobre los últimos balances que le presentó la aerolínea (2009 y 2010), dijo que Aerolíneas reportó una pérdida neta en el 2010 de 405,2 millones de dólares. Y sus resultados negativos acumulados no asignados fueron de 1.895,7 millones de dólares.

Fernández y su antecesor, su fallecido esposo Néstor Kirchner, nacionalizaron sectores clave de la economía como los fondos de pensiones, empresas de servicios públicos y la petrolera YPF.

BUENOS AIRES/REUTERS

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