AMLO se está preparando para el desafío Trump

El probable presidente y neófito de política exterior se enfrenta a un reto al norte de la frontera.

Andrés Manuel López Obrador

Andrés Manuel López Obrador es un nacionalista, disidente político y novato en política exterior, al igual que Trump.

EFE

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junio 29 de 2018 - 08:40 p.m.
2018-06-29

Al igual que Donald Trump, Andrés Manuel López Obrador es un nacionalista comprometido, un disidente político y un novato en política exterior; pero el hombre que probablemente se convertirá en el próximo presidente de México se está preparando para una feroz batalla con Washington acerca de la inmigración.

El presidente Trump se ha retractado públicamente de su política de separar sistemáticamente a los niños de sus padres en la frontera y mantenerlos en jaulas, algo que el Sr. López Obrador criticó como “opresivo, racista, inhumano”. El candidato presidencial mexicano ha prometido una fuerte oposición a cualquier represión estadounidense con respecto a la inmigración si es elegido el 1 de julio.

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“Muy pronto, con el triunfo de nuestro movimiento, defenderemos a los migrantes de México, América Central y de todo el continente y a todos los migrantes de todo el mundo que necesiten abandonar sus ciudades para ir y hacer su vida en EE.UU.”, afirmó en un discurso en la ciudad norteña de Culiacán. “Es un derecho humano que vamos a defender”.

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Incluso sin la espinosa cuestión de la inmigración, López Obrador probablemente tendrá dificultades para manejar su relación con el presidente de EE.UU. a medida que se intensifican las batallas comerciales y el futuro del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) sigue en duda.

¿Cómo tendrá éxito cuando el presidente saliente, Enrique Peña Nieto, ha fracasado? “Negociando y negociando y negociando hasta llegar a un acuerdo”, responde Alfonso Romo, gurú de estrategias y futuro jefe de gabinete de López Obrador.

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“¡Buena suerte con eso!”, replicó Andrés Rozental, ex viceministro y canciller mexicano. “Trump no respeta a nadie excepto a Kim Jong Un y a Putin. Ciertamente, no respetará a López Obrador más de lo que él ha respetado a Enrique Peña Nieto o Justin Trudeau”.

Aún no está claro cómo López Obrador intenta lograr que el Sr. Trump “entre en razón”.

Cuando se le preguntó la semana pasada en un debate televisado sobre la posibilidad de que Trump imponga aranceles sobre la industria automotriz mexicana, López Obrador no tuvo más respuesta que decir que México debería haber fortalecido su mercado interno hace mucho tiempo en lugar de “apostar todo por la política exterior”.

Rozental dijo: “Él no es un experto de política exterior. Él es muy insular. Sospecho que eso se destacará en la forma en que maneja los asuntos de política exterior”.

Según una nueva encuesta de la Consultora Mitofsky, 81 por ciento de los encuestados tiene una opinión negativa de Trump, un salto de 67 por ciento en mayo. Aun así, Romo dice que establecer una buena relación con EE.UU. es “muy importante” para ambas partes.

“América del Norte es una región estratégica clave para él y para nosotros”, dijo Romo.

De hecho, AMLO, como se le conoce al candidato, ha dejado en claro su deseo de tener una buena relación con EE.UU. “López Obrador le ha estado enviando mensajes afirmando que no tiene la intención de enemistarse con EE.UU., que no es Hugo Chávez, que no es antiamericano”, dijo Arturo Sarukhán, ex embajador mexicano para EEUU.

López Obrador ha propuesto que Jesús Seade, un respetado economista y director adjunto fundador de la Organización Mundial del Comercio, lidere las negociaciones del TLCAN si es elegido, una opción potencialmente astuta ya que México está buscando reducir su dependencia de EE.UU.

Seade ha estado en Hong Kong desde hace más de una década y ha sido miembro de la Junta Asesora de Comercio e Industria del gobierno de Hong Kong.


López Obrador también ha expresado la idea de una Alianza para el Progreso del siglo XXI, un plan lanzado hace más de medio siglo por John F. Kennedy para impulsar la cooperación económica con los países vecinos de EE.UU.

Aún no lo ha desarrollado, pero Marcelo Ebrard, un asesor clave, dice que eso significaría subcontratar a México no sólo los anteriores empleos poco cualificados de ensamblaje de manufactura, sino también servicios como análisis de sangre o imagenología médica.

Con respecto a cualquier reunión futura, Sarukhán dijo: “Puedo imaginar que le enviaría una invitación a Trump ‘a vernos en la frontera’”, como lo hicieron Lyndon B. Johnson y sus homólogos mexicanos Adolfo López Mateos y Guillermo Díaz Ordaz en la década de 1960.

Algunas compañías transfronterizas ya han aceptado a López Obrador como un hombre con el que pueden trabajar.

“No sé si sus opiniones son tan negativas para nuestro negocio”, dijo Mike Upchurch, director financiero del grupo ferroviario Kansas City Southern, cuya red va desde la región del medio oeste de EE.UU. hasta los puertos en las costas este y oeste de México. Los planes de AMLO para eliminar la corrupción, reducir la violencia y concluir las negociaciones del TLCAN “son bastante difíciles rechazar”, dijo en una conferencia de inversores.

Cualquiera que sea la relación futura con EE.UU., López Obrador tal vez deba escuchar las palabras de Roberta Jacobson, quien hasta el mes pasado, era la embajadora de Washington en México. Aunque estaba aplaudiendo a EE.UU, México y Canadá por ser otorgados la Copa del Mundo de 2026, su consejo también podría aplicarse a las relaciones bilaterales.

“¿Ves?”, tuiteó. “Siempre es mejor cuando trabajamos juntos”.

Jude Webber

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