Así aplicó Chile su ajuste de impuestos

El ministro de Hacienda chileno habló con Portafolio sobre la experiencia de su país con la reforma tributaria que busca recaudar tres puntos del PIB, de forma progresiva, mejorando el ahorro y reduciendo la evasión.

El ministro de Hacienda del país austral, Alberto Arenas, reconoce ralentización en la economía de su país.

EFE

El ministro de Hacienda del país austral, Alberto Arenas, reconoce ralentización en la economía de su país.

Internacional
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diciembre 08 de 2014 - 11:15 p.m.
2014-12-08

Desde marzo del presente año Alberto Arenas es el ministro de Hacienda de Chile, el país con el nivel de ingreso promedio más elevado de América Latina y la menor tasa de pobreza. Figura central del seminario que el Fondo Monetario Internacional organizó en Santiago sobre los desafíos de la región y que concluyó el sábado, su gestión no ha estado exenta de polémica.

La razón fue la reforma tributaria recientemente aprobada, que es la base del programa de gobierno de Michel Bachelet y que implicó un aumento en la carga impositiva en la nación austral. Después de un arranque tormentoso, la propuesta fue consensuada con el sector privado y la oposición. Sobre este y otros temas, el funcionario habló en exclusiva con Portafolio.

Las cifras sobre el crecimiento de Chile muestran una desaceleración importante. ¿Cuál es su explicación?

Lo primero es que las cifras macroeconómicas hay que aclararlas. La desaceleración comienza a comienzos del 2013. En el último trimestre de ese año el PIB chileno se expandió a cerca de 2,7 por ciento, casi la mitad en igual periodo del 2012. Y en esta última parte del 2014 vamos cerca de un punto por debajo. Hay una ralentización que no comenzó con la nueva administración, ni con las reformas de este Gobierno.

¿Cuáles son las causas?

Externas ante todo, por cuenta del cierre de un ciclo expansivo en los precios de las materias primas.

El cobre, que superó niveles de 4 dólares por libra, ahora está cerca de los 3, lo que impactó el ritmo de inversión en la minería que tiene encadenamientos importantes. Es verdad que en enero esperábamos que el frenazo fuera menos fuerte, pero lo de ahora era difícil de prever.

¿Para dónde va la economía chilena?

Esperamos crecer al menos un punto o un punto y medio más rápido en el 2015. La primera razón es la devaluación en el tipo de cambio, que le ayuda a las exportaciones y que nos permitirá bajar el déficit en cuenta corriente. La segunda es que importamos el 96 por ciento del petróleo que consumimos y la disminución en los precios de los combustibles se va a sentir en la inflación, los bolsillos de los consumidores y los costos de transporte.

¿Qué opinan los mercados externos de lo que está sucediendo?

La respuesta más elocuente es que acabamos de colocar bonos por más de 2.000 millones de dólares. Una parte fue en euros a la tasa más baja de la historia, por debajo del 1,5 por ciento anual.

¿Cómo van las cuentas del Gobierno?

Estamos sólidos y eso nos va a permitir mantener un buen nivel de gasto público, con una política contra cíclica. La reforma fiscal que aprobamos, y que entra de manera gradual, ya se siente en los recaudos. La inversión estatal crece a un ritmo del 27 por ciento.

¿Y el sector privado?

Nos interesa una alianza estratégica público-privada para fomentar la inversión. Necesitamos destrabar proyectos por unos 6.000 millones de dólares, financiados con fondos gubernamentales, pero ejecutados por las empresas.

¿Qué hay de la lectura externa sobre tensiones entre el Gobierno y el sector privado?

Yo lo enfocaría de manera distinta. En Chile estamos en un proceso en el cual el entendimiento ha ido de menos a más. Como es sabido, impulsamos una reforma tributaria que va a generar el equivalente de tres puntos adicionales del PIB, unos 8.300 millones de dólares, de aquí a cuatro años.

¿Cuál fue la causa?

Partimos de mirar cuál era el esfuerzo tributario en los países de la Ocde, cuando tenían un ingreso por habitante similar al de Chile hoy y nos dimos cuenta que era del 22 por ciento del PIB. Ahora, con la reforma, nos vamos a ubicar ahí.

Pero el tema no fue fácil…

Hemos venido generando un consenso en el sentido de que Chile cambió y que la población demanda más bienes y servicios públicos que hay que proveer en forma responsable. Nos estamos enfocando en una reforma educacional, mediante la inversión en capital humano, que es también invertir en productividad y en un crecimiento sustentable a mediano plazo.

¿Cómo evolucionó la discusión?

Terminamos en un gran acuerdo político que incluyó a la oposición y el voto unánime en el senado. Queríamos una política sustentable y para que eso sucediera, era necesario generar un apoyo mayor que el que tiene el Gobierno de turno. Finalmente lo logramos, después de un debate que fue muy duro, pero justamente todos llegamos al convencimiento de que Chile requería un aumento en su carga tributaria.

¿Qué retos siguen?

El de generar una buena institucionalidad. Por ejemplo nos dimos cuenta de que las entidades encargadas del recaudo no pueden hacer las cosas de la misma manera, cuando tienen que recaudar más y combatir la evasión y la elusión. Eso también ayuda a que exista equidad horizontal.

¿Qué tanto cambió la reforma inicial?

Tuvimos cuatro objetivos que no cambiaron: recaudar tres puntos del PIB, que el recaudo fuera progresivo, que se mejorara el ahorro y que disminuyera la evasión en 1.500 millones de dólares. Lo que flexibilizamos fueron los instrumentos y aceptamos sugerencias.

¿En cuánto quedó el impuesto de renta?

Pasamos del 20 al 27 por ciento en forma gradual o al 25,5 por ciento, según qué sistema elijan las empresas. Lo que cambia es la base y la tasa, pero la recaudación va a ser la misma. Lo importante es que tenemos un marco estable, que genera certidumbre.

¿Llegaron a pensar en tocar el IVA?

Nunca. Es una recaudación muy importante para nuestro sistema tributario. Está en 19 por ciento, pero hay un consenso de que este tema no forma parte del debate.

¿Cómo ve a Chile en un término de tiempo más largo?

Creemos que en la segunda mitad de la administración de la presidenta Bachelet estaremos creciendo a cerca de nuestro PIB potencial, que es el del 4,3 por ciento anual. Al final de esta década cruzaremos el umbral estadístico del ingreso de los países desarrollados, pero sabemos que eso exige un desarrollo inclusivo: educación, protección social, salud y seguridad ciudadana. Todo esto debe generar la estabilidad social y económica para que sigamos creciendo en forma sostenida.

COMMODITIES CONTINUARÁ CON PRECIOS BAJOS POR DOS O TRES AÑOS 

Los precios de los commodities continuarán a la baja hasta por dos o tres años, estimó Christine Lagarde, directora del Fondo Monetario Internacional (FMI) en el discurso de cierre de la conferencia en Chile.

“Creemos que los precios bajos durarán dos o tres años”, afirmó Lagarde, al concluir la conferencia ‘Desafíos para asegurar el crecimiento y una prosperidad compartida en América Latina’, que se realizó en Santiago el fin de semana. La economista francesa destacó las acciones realizadas por los países de América Latina, afectados por la caída de los precios de las materias primas y la baja en la demanda de China.

“Destacamos a los países que han usado el tipo de cambio como primera línea de defensa, sus políticas fiscales y que han mantenido buenas comunicaciones entre los bancos centrales en cuanto a la política monetaria", aseveró Lagarde.

Ricardo Ávila
Director de Portafolio