A estos aprendices les pagan por estudiar

A diferencia de los alumnos tradicionales de universidades, que salen con deuda, a estos les pagan.

Acá, los alumnos adquieren habilidades y salen con un trabajo asegurado y bien pago.

Archivo particular

Acá, los alumnos adquieren habilidades y salen con un trabajo asegurado y bien pago.

Internacional
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julio 25 de 2015 - 12:27 a.m.
2015-07-25

La Escuela de Aprendices que atiende al enorme astillero de la Marina en Newport News (Virginia-EE.UU.) se parece poco a un programa tradicional de educación vocacional. En lugar de acumular decenas de miles de dólares en deudas, a los alumnos les pagan al año 54.000 dólares en el último de los cuatro años que dura el programa y, al graduarse, tienen garantizado un empleo en la empresa Huntington Ingalls Industries, la contratista militar dueña de la constructora naval.

“Este es el patrón oro de lo que puede ser un programa de alta calidad para ser aprendiz”, comenta Sarah Steinberg, vicepresidenta de filantropía mundial en JPMorgan Chase.

Considerado de tiempo atrás por padres, estudiantes y muchos educadores como una salida del carril universitario, ahora se está viendo el ser aprendiz con nuevos ojos en muchos círculos. De hecho, recientemente la idea capturó la atención de varios aspirantes a la Presidencia de EE. UU. como una forma de atraer a las personas que buscan una ruta alternativa para asegurar un trabajo de ingresos medios.

“Sabemos que esto funciona”, dijo Thomas E. Pérez, secretario del Trabajo, al describir cómo las grandes compañías en Alemania han capacitado a los jóvenes desde hace mucho. En ese país hay 40 aprendices por cada 1.000 trabajadores, en comparación con los cerca de 3 por cada 1.000 en EE. UU.

Pero a pesar de las bondades de estos programas, ellos quedaron devastados por la drástica pérdida de empleos en las manufacturas y la construcción que comenzó con la recesión más reciente. Entre el 2007 y el 2013, la cantidad de aprendices activos en EE. UU. cayó en más de un tercio, de cerca de 451.000 a poco menos de 288.000, según datos del Departamento del Trabajo. En el 2014, aumentaron en 27.000, por primera vez desde la recesión y ahora Pérez estableció el objetivo de duplicar la inscripción para el 2018.

La Escuela de Aprendices recibe más de 4.000 solicitudes para unos 230 lugares al año, por lo que tiene una tasa de admisiones similar a la de Harvard.

Las compensaciones entre la universidad y dicha forma de aprendizaje plantean, inevitablemente, uno de los problemas educativos y económicos más espinosos de hoy: ¿quién debería ir a la universidad y quién no?

New York Times