Arabia Saudita reformará su economía para ponerle fin a su "adicción al petróleo"

La visión del príncipe pondrá a prueba el tejido social del estado heredero.

Saudi Aramco se convertiría en una sociedad de cartera y revelaría toda la información financiera relacionada con la compañía.

Saudi Aramco se convertiría en una sociedad de cartera y revelaría toda la información financiera relacionada con la compañía.

Archivo particular

Internacional
POR:
financial times
abril 29 de 2016 - 09:09 p.m.
2016-04-29

Arabia Saudita ha revelado un muy esperado plan para una transformación radical de su economía, comprometiéndose a ponerle fin a su “adicción al petróleo” y a fortalecer su sector privado, en un cambio que incluirá la planeada salida a bolsa con valor de US$2 billones de la compañía estatal Saudi Aramco.

Incitado por la caída de los precios del petróleo, el reino ha establecido objetivos ambiciosos para reformas económicas y sociales bajo el plan “Vision 2030”, una idea original de Mohammed bin Salman, de 30 años de edad, príncipe heredero sustituto e hijo favorito del rey Salman bin Abdulaziz.

El reino podría ponerle fin a su dependencia del petróleo en un período de cuatro años, dijo el príncipe, después de que el gabinete saudí aprobara el plan el lunes. Actualmente Arabia Saudita obtiene más del 90 por ciento de sus ingresos del presupuesto a partir de los hidrocarburos.

La planeada salida a bolsa de una participación del 5 por ciento en Aramco valoraría el gigante del petróleo en más de US$2 billones, y representaría una transformación histórica del principal motor económico del reino, estimulando la transparencia en torno a las finanzas de la compañía estatal, y a la vez le concedería a Saudi Aramco más independencia de la política petrolera del Gobierno.

Saudi Aramco se convertiría en una sociedad de cartera y revelaría toda la información financiera relacionada con la compañía. También saldrían a bolsa las filiales de la entidad y se elegiría su junta directiva.

“Después de la oferta pública inicial, la junta de Aramco puede tomar sus propias decisiones”, dijo el príncipe. La propiedad de Saudi Aramco sería transferida al Fondo de Inversión Pública del estado, el cual apoyará un fondo soberano por valor de hasta US$3 billones, el mayor del mundo, con un mandato para promover la inversión nacional.

El príncipe, quien también es ministro de Defensa y supervisa los ministerios de Economía, se ha convertido en la principal autoridad en la toma de decisiones del país desde que su padre, el rey Salman, subió al trono. Desde entonces ha trabajado con un grupo de tecnócratas y consultores de gestión para recortar gastos, reformar los subsidios a la energía y trazar una visión para una economía pospetróleo.

La caída de los precios del crudo, precipitada por la decisión de Arabia Saudita de proteger su cuota de mercado en lugar del precio del petróleo, ha forzado a una reevaluación de las prioridades económicas en Riad, lo cual ha hecho que el príncipe exija el desarrollo de los sectores no petroleros.

5
%
La planeada salida a bolsa de una participación de este porcentaje en Aramco valoraría el gigante del petróleo en más de US$2 billones.


“El reino necesita desesperadamente diversificar su economía”, dijo Jim Krane, profesor del Instituto Baker de Política Pública de la Universidad Rice.

La visión establece planes para aumentar el papel del sector privado del 40 por ciento al 65 por ciento del producto interno bruto en 2030.

El reino está intentando desarrollar una industria minera que podría crear 90.000 puestos de trabajo para el año 2020 y una industria militar nacional que permitiría ser de origen local al 50 por ciento de los gastos de defensa para el año 2030.

La privatización de los activos del Gobierno, desde Saudi Aramco hasta los sectores de la salud y la educación, también ayudará a cumplir los ambiciosos objetivos de diversificación de elevar los ingresos del Gobierno no relacionados con el petróleo de SR163 mil millones (US$43 mil millones) a SR1 billón para la década de 2030.

El plan también tiene como objetivo reducir el desempleo del 11.6 por ciento al 7 por ciento para el año 2030, aumentar la participación de las mujeres en la fuerza laboral del 22 por ciento al 30 por ciento, e impulsar la participación de las pequeñas y medianas empresas del 20 por ciento del PIB al 35 por ciento.