Argentina desafía la historia de los mercados emergentes

Si los pronósticos sobre el crecimiento y la inflación de la Fed son ciertos, entonces los activos se verán seriamente afectados.

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Portafolio
junio 23 de 2017 - 07:21 p.m.
2017-06-23

Argentina, uno de los incumplidores recurrentes más notorios en el mundo, salió al mercado esta semana con un bono soberano de 100 años y los inversores se lanzaron a comprarlo con el mismo valor temerario de los legendarios gauchos de las pampas.

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Es sorprendente esta entusiasta acogida de un bono denominado en dólares con un plazo de amortización de 100 años, de un país calificado como basura que apenas ha podido mantenerse solvente durante 50% de su historia como acreedor.

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Aunque se puede argumentar a favor de realizar esta inversión, varios analistas han advertido que este bono es una clara señal de un mercado que se ha adelantado a sí mismo.

El punto, sin embargo, no son los 100 años. Las complejidades de las matemáticas de los bonos significan que, una vez que los vencimientos superen 30 años, el argumento a favor de la inversión sigue siendo el mismo. Excepto en el caso de un incumplimiento, el bono — con un rendimiento de casi el 8% — reembolsará a los inversores completamente en aproximadamente 12 años, si todos los demás factores (como la inflación) no cambian y si dejamos a un lado su valor de reventa.

Muchos inversores tendrán horizontes mucho más cortos.

En un mundo carente de ganancias, el 7,91% ofrecido resultó ser muy atractivo y el bono atrajo órdenes de US$9.750 millones para los US$2.750 millones emitidos.

“La gente está considerando la situación en los próximos 12 a 24 meses y están viendo una perspectiva bastante positiva para Argentina”, afirma David Robbins, jefe de mercados emergentes de TCW en Nueva York.

Robbins señala que, de hecho, Argentina está vendiendo acciones de su propia recuperación económica.

Con tanto mercado sobrevalorados (según los analistas), este bono simplemente parece estar siguiendo esta tendencia. Pero otros advierten que ya hemos pasado por lo mismo anteriormente.

Sergio Trigo Paz, el director de gestión de carteras de renta fija de Blackrock, apunta que el racional y el precio son sensatos. Pero añade que: “cuando pones la situación en perspectiva, te da una sensación de déjà vu”.

Argentina no ha sido el único mercado con una venta notable esta semana. Rusia atrajo la demanda de más de US$6.000 millones con sus eurobonos de 10 y 30 años que se espera que coticen con rendimientos de 4,25 y 5,25%, respectivamente.

Esto está ocurriendo justo cuando la Reserva Federal (Fed por sus siglas en inglés) de Estados Unidos ha iniciado un “endurecimiento cuantitativo”, elevando las tasas de interés la semana pasada por segunda vez este año y preparando a los mercados para un anuncio sobre cómo empezará a reducir su balance excesivo este durante el 2017.

Hay claros paralelismos entre la actualidad y 2013, cuando la Fed anunció el fin de la flexibilización cuantitativa justo cuando los inversores estaban realizando inversiones en eurobonos emitidos por algunos Gobiernos africanos.

Algunas de estas inversiones tuvieron resultados negativos conforme los inversionistas huyeron de los mercados emergentes en el taper tantrum que siguió.

Tal vez los inversores piensan que Argentina es menos vulnerable este año a los peligros del “pecado original”: emitir deuda en dólares que tiene que ser pagada con ingresos provenientes de tu propia — posiblemente débil — moneda. La fuerza del dólar de 2016 se ha desvanecido y el peso se ha debilitado con respecto al dólar en sólo 1,5%.

Aunque no se espera que se repita el taper tantrum, Trigo Paz se ha unido a otros analistas que advierten que nos encontramos en un punto de inflexión.

Él ve dos escenarios: en uno, la Fed tiene razón sobre la inflación y las tasas seguirán aumentando. Esto convertiría el bono argentino en “una mala experiencia”.

En el otro, los mercados están en lo cierto, la inflación y las nóminas del país nos decepcionarán y estaremos de vuelta en un ámbito financiero de tasas de interés bajas, que beneficiará a los bonos, hasta que surja de nuevo la deflación, dañando la economía argentina y su capacidad para pagar.

Mientras tanto, según Trigo Paz, hay un punto intermedio — conocido como economía “Goldilocks” — en el que los inversores podrían obtener un cupón de interés de 8%.
Aparte de esto, “aparentemente no puede haber un buen resultado, lo cual resultará en un punto de inflexión”.

A fin de cuentas, la pregunta es si los flujos de inversiones hacia los activos de los mercados emergentes este año — que han sumado más de US$35.000 millones solamente en bonos de mercados emergentes — seguirá acojinando a los inversores de posibles problemas en el futuro.

Tal vez la inversión de tal gran cantidad de dinero en búsqueda de ganancias supere a cualquier evento. “La gente necesita poner a trabajar su dinero”, considera Jim Barrineau, codirector de mercados emergentes de Schroders.

Sin embargo, Barrineau advierte: “la historia de los mercados emergentes nos ha mostrado que este tipo de ambiente no perdurará. Una emisión de este tipo será muy volátil cuando entre en crisis el mercado. Te va bien hasta que te deja de ir bien”, agregó.

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