Argentina mantiene la fe en Macri a pesar de la caída del peso

Los índices de aprobación del Presidente siguen siendo altos con una cifra alrededor del 49%, según la encuestadora Isonomia.

Panamá Papers

En Latinoamérica, el presidente argentino Mauricio Macri, es el líder político más sobresaliente de esta investigación.

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mayo 11 de 2018 - 07:33 p.m.
2018-05-11

Cada uno de los pesos de Alfonso Rossi valía un dólar hace 16 años. Después del tropiezo de la moneda argentina en la última quincena, cada uno vale menos de 5 centavos.

Por lo tanto, no es sorprendente que incluso personas como Rossi, un maestro que apoya al presidente argentino Mauricio Macri, estén empezando a preocuparse de si el país perderá la fe en su líder y su programa económico.

(Lea: Suena un aire de tango). 

“Los argentinos estamos cansados de las recetas económicas rápidas que siempre han terminado mal en el pasado. Aun así, me preocupa que algunos también estén comenzando a cansarse del ‘gradualismo’ de Macri”, resalta Rossi.

Hasta ahora, la evidencia es que el apoyo a Macri – quien se comprometió a evitar lo que él, en forma burlona, considera las reformas económicas “mágicas” que con frecuencia les han fallado a los argentinos en las últimas décadas – se mantiene. Si hubiera elecciones presidenciales mañana, Macri obtendría la victoria, asegura Julio Burdman, un politólogo que dirige la consultoría y encuestadora Observatorio Electoral.

Los índices de aprobación de Macri siguen siendo altos con una cifra alrededor del 49%, a pesar de haber caído hasta 8 puntos en las últimas semanas, según Isonomia, otra encuestadora local. Mientras tanto, sólo el 35% apoya a Cristina Fernández de Kirchner – quien sigue siendo el político más popular en la oposición peronista – mientras que sus tasas de rechazo son casi el doble.

Con los que siguen siendo los índices de aprobación más altos de cualquier presidente latinoamericano, la ‘tercera vía’ de Macri sigue siendo la opción preferida para una población que no ha olvidado el resultado de más de una década de políticas económicas poco ortodoxas por parte de Fernández y su esposo y predecesor, Néstor Kirchner.

También recuerdan cómo el ‘neoliberalismo’ irresponsable de la década de 1990 bajo el extravagante Carlos Menem, fiel discípulo del llamado ‘consenso de Washington’, terminó en un catastrófico incumplimiento de deuda en 2001, el más grande de la historia hasta ese momento.

Dadas estas experiencias, muchos prefieren el enfoque pragmático que ofrece Macri, exempresario e ingeniero, quien ha mantenido y ampliado los programas sociales implementados por los populistas Kirchner, mientras que a la vez ha recortado subsidios insostenibles que pesan sobre el déficit fiscal.

Sin embargo, existe la preocupación de que las convulsiones de la última quincena retrasarán al Gobierno, lo cual complicaría su iniciativa para reducir la inflación mientras promueve el crecimiento económico y controla el déficit fiscal.

“¿Tasas de interés del 40%? ¿En serio? Se suponía que estos tipos serían el mejor equipo económico de los últimos 50 años”, señala burlonamente Graciela García, una contadora que también votó por Macri, refiriéndose a la decisión del banco central de aumentar las tasas de interés en más de 12 puntos porcentuales, y hacer uso de más de US$5.000 millones en reservas de divisas en una semana.

No es sólo la opinión popular lo que Macri debe tener en cuenta. También ha habido luchas intestinas recientes en su coalición parlamentaria – la cual obtuvo una amplia victoria en las elecciones legislativas del año pasado – por su impopular decisión de continuar elevando las tarifas para eliminar gradualmente los subsidios.

Por ahora, el pánico que se apoderó de los mercados la semana pasada parece haber disminuido después de que la tasa de interés aumentara y después de que el Gobierno dijo el viernes que reduciría su objetivo de déficit fiscal primario para 2018 del 3,2% al 2,7%.

“La interrogante con Argentina siempre ha sido: si las condiciones empeoran, ¿podrán cumplir?”, indica Mauro Roca, director General de mercados emergentes de TCW. “Hoy demostraron que tienen el espacio político para hacerlo y la capacidad técnica para estabilizar la economía. Todavía tienen mucho trabajo por hacer, pero han demostrado que pueden cumplir”.

AYUDA FINANCIERA

Argentina está buscando la ayuda del Fondo Monetario Internacional (FMI) después de que una serie de drásticos aumentos en las tasas de interés no lograron frenar la caída del peso. Esta situación está impulsando nuevamente al país hacia una crisis financiera, después de haber restaurado su credibilidad recientemente con los inversionistas.

Macri, considerado por muchos como el presidente reformista de Argentina, anunció el acercamiento al FMI en un discurso televisado a nivel nacional, diciendo que la asistencia internacional le permitiría al gobierno “evitar crisis como las que hemos tenido en nuestra historia”.

En conversaciones con Christine Lagarde, presidenta del FMI, Macri solicitó una línea de crédito precautorio a la que Buenos Aires podría acceder para apuntalar su moneda y estabilizar los mercados de deuda. Bloomberg News informó que estaba pidiendo una línea de crédito de US$30.000 millones.

Las conversaciones se produjeron cuando el peso se desplomó más de 5% a un mínimo histórico de 23,10 pesos por dólar, cayendo 12% en los últimos ocho días de negociación a pesar de que el banco gastó US$5.000 millones en reservas y aumentó las tasas de interés a 40% el viernes de la semana pasada.

El anuncio de Macri permitió que la moneda se recuperara a 22,30 pesos frente al dólar.

“Esto nos va a permitir fortalecer este programa de crecimiento y desarrollo, dándonos un mayor respaldo para enfrentar este nuevo escenario global”, afirmo Macri.

Simon Quijano-Evans, estratega de mercados emergentes en Legal & General Asset Management, afirmó que el programa del FMI probablemente conducirá a un mayor ajuste fiscal en un país que ya ha estado intentando recuperarse a través del programa de austeridad más gradual de Macri.

“La forma más efectiva sería restringir los aumentos salariales”, explicó Quijano-Evans. Es poco probable que el FMI otorgue una línea de crédito flexible a menos que incluya condiciones fiscales, agregó.

Los oponentes políticos de Macri lo atacaron por su decisión de acercarse al FMI, que tiene una historia controvertida en Argentina.

“Después de asumir un país con uno de los niveles de deuda más bajos del mundo, Macri anuncia que debe recurrir a las recetas del FMI. Cambiamos el futuro por el pasado”, escribió Cristina Fernández de Kirchner, predecesora izquierdista de Macri, en Twitter.

El actual Presidente defendió su estrategia “gradualista” para reequilibrar la “desastrosa” herencia del Gobierno de Kirchner, al que acusó de “demagogia y mentiras”.

Los problemas de Argentina se han visto exacerbados por el auge del dólar estadounidense, que ha aumentado conforme los inversionistas se han convencido de que la economía estadounidense está creciendo más rápidamente que las demás economías en el mundo.

El aumento del dólar ha afectado a los mercados emergentes en todo el mundo, donde la desaceleración del crecimiento y el aumento de los niveles de deuda han provocado nerviosismo en los inversionistas.

Aunque el peso ha sido la moneda del mundo emergente más duramente golpeada, no fue la única que se vio afectada. La lira turca cayó 0,8% frente al dólar a medida que crecían las preocupaciones sobre la deuda.

Jay Powell, el presidente de la Reserva Federal de Estados Unidos, contribuyó a las ventas masivas cuando señaló que la Fed creía que los mercados emergentes podrían soportar, por sí solos, una serie de alzas de tasas de interés en EE. UU.

Un índice de referencia, que monitorea el dólar estadounidense frente a otras seis monedas principales, superó 93 por primera vez este año el martes. El euro cayó 0,7% a menos de US$1,19, su nivel más bajo desde finales de diciembre. La libra esterlina cayó por debajo de US$1,35.

En un discurso durante una conferencia en Zúrich, Powell dijo que existen “buenas razones para creer que la normalización de las políticas monetarias en las economías avanzadas debería seguir siendo manejable” para los mercados emergentes.

En su discurso, Macri resaltó que la reciente crisis había surgido debido a la necesidad de Argentina de recaudar dinero internacionalmente para financiar su déficit. Durante el período sin precedentes de bajas tasas de interés del año pasado en el mundo desarrollado, Buenos Aires aprovechó a los inversionistas que buscaban un mayor rendimiento, aumentando la deuda a través de una serie de ofertas de bonos, incluyendo un bono a 100 años.

“El problema que tenemos es somos de los países que dependemos del financiamiento externo producto del enorme gasto público que heredamos y que estamos ordenando”, agregó, señalando que los primeros dos años de su administración fueron ayudados por unas tasas internacionales “muy favorables”.

Luis Costa, analista especializado en renta fija y moneda en Citigroup, advirtió que un ritmo rápido en el ajuste de los mercados emergentes representaba un riesgo. “Tal vez nos encontramos en un entorno financiero en el que los inversores podrían asumir una actitud demasiado bajista con respecto a los mercados emergentes”, consideró Costa.

Benedict Mander, Roger
Blitz, Jonathan Wheatley

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