Aumenta la presión sobre Nicolás Maduro

La oposición está lista para iniciar la siguiente fase de un referendo para destituir al presidente venezolano.

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Cientos de miles de venezolanos habían hecho fila para validar una solicitud para un llamado referendo revocatorio que podría destituir a Maduro y propiciar nuevas elecciones.

AFP

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agosto 06 de 2016 - 02:00 p.m.
2016-08-06

Este año la oposición venezolana continuará impulsando un referendo que podría expulsar de su cargo al impopular presidente Nicolás Maduro, después de que el Consejo Nacional Electoral aseguró que habían reunido exitosamente el uno por ciento de firmas de electores necesario para activar la siguiente fase del proceso.

Cientos de miles de venezolanos habían hecho fila para validar una solicitud para un llamado referendo revocatorio que podría destituir a Maduro y propiciar nuevas elecciones.

Sin embargo, la cuestión clave es si les van a permitir hacerlo. La entidad electoral, que ha obstaculizado el proceso del voto revocatorio, validó el lunes las firmas de los votantes, pero no estableció una fecha para la siguiente etapa, que consiste en reunir el 20 por ciento de las firmas.

Esto es crucial porque si la votación se realiza antes del 10 de enero de 2017 y Maduro pierde, sería destituido y se convocaría a nuevas elecciones. Pero si se realizan después de esa fecha, entonces su vicepresidente - actualmente Aristóbulo Istrúriz- toma su lugar, lo cual mantendría en el poder a los socialistas gobernantes.

Henrique Capriles, candidato presidencial en dos ocasiones quien encabezó el proceso de referendo, ha llamado a los venezolanos a salir a las calles esta semana para exigirle a la entidad electoral que fije la fecha para iniciar la recolección de al menos cuatro millones de firmas para activar el referendo. “Sólo queda un paso”, dijo.

Sin embargo, Tibisay Lucena, directora de la autoridad electoral, ha pedido una investigación judicial de 1.326 presuntos casos de fraude de identidad de votantes. Esto ha motivado a altos miembros del gobernante partido socialista, PSUV, a decir que no habrá referendo revocatorio este año.

“En el 2016 no habrá referendo, y no por culpa de nosotros... porque es un proceso que comenzó con un fraude”, dijo Diosdado Cabello, vicepresidente del PSUV.

Jorge Rodríguez, otro vicepresidente, quien también es alcalde de un distrito de Caracas, añadió: “No es sólo que no hay tiempo suficiente para realizar un referendo revocatorio, sino también que debido a las irregularidades es legalmente imposible”.

En medio de una economía menguante, una elevadísima inflación, y la devastadora escasez de alimentos y medicinas, las encuestas sugieren que Maduro sería derrotado si se realiza la votación.

Antes del anuncio del lunes, John Kerry, secretario de Estado de Estados Unidos, instó a Venezuela a “no jugar un juego de demora” en cuanto al referendo. Pero Francisco Rodríguez, el economista principal para Venezuela de Torino Capital, expresó que la autoridad electoral “indudablemente tiene la posibilidad de retrasar el proceso más allá del 10 de enero”.

Risa Grais-Targow y Agata Ciesielska, analistas de la consultoría de riesgo Eurasia, dijeron en una nota que, debido a la preocupación por los problemas sociales y la creciente presión internacional, el gobierno de Maduro “continuará haciendo lo mínimo para hacer avanzar el proceso, en lugar de detenerlo completamente”.

Las analistas añadieron: “El gobierno no tiene intención de permitir que este año se produzca un voto revocatorio y continuará dando largas al asunto durante todo el proceso con el propósito de demorarlo hasta 2017”.

Dijeron que la administración está siguiendo el chavismo -la política del fallecido Hugo Chávez, antecesor de Maduro, quien sobrevivió a un referendo- y como tal “pretende evitar nuevas elecciones a toda costa”.

Henri Falcón, gobernador centrista del Estado Lara y exmiembro del partido socialista que rompió con Chávez, y cuyo nombre a veces se menciona como sucesor de compromiso de Maduro, comentó: “Existe el riesgo de que las personas se estén cansando, y de que las pequeñas explosiones sociales que vemos todos los días exploten más violentamente. La paciencia tiene un límite”.