Austeridad enmarca la Fiesta Nacional en España

Sin exhibición aérea, sin vehículos acorazados ni blindados y con menos militares, el desfile transcurrió con más frialdad que en ediciones anteriores.

Marcha en España

EFE

Marcha en España

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octubre 12 de 2012 - 01:32 p.m.
2012-10-12

España celebró este viernes el día de su Fiesta Nacional marcada por la austeridad del tradicional desfile militar debido a la crisis económica, que obligó a rebajar el presupuesto para el mismo de 2,8 millones de euros, el año pasado, a 900.000 en el presente.

Como cada año, el rey Juan Carlos I y la reina Sofía presidieron los actos con los que se conmemora el Día de la Hispanidad, acompañados por el príncipe Felipe, heredero de la Corona de España, y su esposa, la princesa Letizia.

Mariano Rajoy, que se enfrentaba a su primer desfile como presidente del Gobierno español, fue recibido en silencio por el público, frente a los tradicionales pitidos y abucheos que le dedicaron a su antecesor en el cargo, José Luis Rodríguez Zapatero, durante sus últimos años de mandato.

La ausencia que más llamó la atención en la tribuna presidencial fue la de la infanta Elena, que siguió el desfile junto a otras autoridades, y tampoco estuvo presente en la línea de saludo en la recepción posterior ofrecida por los Reyes en el Palacio Real.

Fuentes de la Casa del Rey señalaron que no es necesario que la infanta participe necesariamente en los actos oficiales en los que la representación de la Familia Real corresponde a la jefatura del Estado, en los que, a partir de hoy, estarán presentes sólo los reyes y los príncipes.

Tampoco, como ya se anunció, acudió la infanta Cristina y su esposo, Iñaki Urdangarín, que fue apartado por la Casa Real de los actos oficiales a mediados del pasado diciembre por su imputación en un caso de corrupción.

El desfile comenzó con la interpretación del himno nacional español, seguido de un solemne acto de homenaje a la bandera y a los caídos en acto de servicio, que culminó con el sobrevuelo de la patrulla Águila, dibujando en el cielo los colores de la bandera española.

Entonces, los 2.600 militares de los tres ejércitos y de la Guardia Civil, con unos 50 vehículos ligeros, entre motos y coches, comenzaron su desfile, que se desarrolló entre las céntricas plazas de Atocha y Colón de Madrid, en un recorrido 150 metros inferior al del pasado año.

No faltaron los efectivos de la Legión, con su tradicional ritmo de 160 pasos por minuto acompañados por su mascota -un carnero-, y los Regulares, con su ritmo lento de 90 pasos por minuto. También marcharon efectivos de la Brigada Paracaidista que participaron en la misión de Afganistán, de la Guardia Real, de la jefatura de Tropas de Montaña y de las academias militares del Aire, Tierra y la Armada. Cerraron el desfile unidades a caballo, con un escuadrón Hipomóvil de la Guardia Real y un escuadrón de Sables de la Guardia Civil.

Los recortes este año impidieron ver a los aviones y helicópteros, el tradicional salto de los paracaidistas con la bandera española o el paso de carros de combate por el asfalto de las calles madrileñas.

Tras el desfile, los reyes de España ofrecieron una recepción en el Palacio Real para conmemorar este día, que se celebra bajo el lema "Nuestra fuerza somos todos".

MADRID / EFE

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