Berlusconi está acosado por los problemas en Italia

El primer ministro italiano enfrenta líos en lo judicial, lo económico y lo político.

Archivo Portafolio.co

Silvio Berlusconi

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septiembre 24 de 2011 - 12:16 a.m.
2011-09-24

 

El primer ministro italiano enfrenta líos en lo judicial, lo económico y lo político.

Los frentes judicial, político y económico, que tiene abiertos el primer ministro de Italia, Silvio Berlusconi, además de los escándalos de chicas, emergen con fuerza en un momento en el que las dudas sobre la solvencia de Italia se intensifican y el país es asediado por los mercados financieros internacionales.

Por ello, la visita de Berlusconi en la noche del miércoles al presidente de la República, Giorgio Napolitano, levantó todas las alarmas del país y por una hora se temió la posible dimisión del presidente de Gobierno.

En el frente judicial, Berlusconi afronta cuatro procesos que no le dan tregua: el juicio por el caso Mills, en el que está imputado por supuesta corrupción en acto judicial; el proceso Mediatrade y el de Mediaset, implicado por supuesta apropiación indebida y fraude fiscal, y el caso de la joven marroquí Ruby R., en el que está acusado de inducción a prostitución de menores y abuso de poder.

Para que no falte detalle, una jueza de Milán pidió el enjuiciamiento del mandatario por la publicación de escuchas telefónicas obtenidas de manera ilícita en el diario Il Giornale, propiedad de su familia.

Además, la Fiscalía napolitana no ceja en su decisión de interrogar al mandatario sobre el chantaje al que fue supuestamente sometido por el empresario Giampaolo Tarantini, el conseguidor de jóvenes para sus fiestas en sus residencias de Roma y Cerdeña.

Según la Fiscalía de Nápoles, Tarantini, que está detenido, obtuvo dinero de Berlusconi a cambio de declarar que el mandatario desconocía que algunas de las chicas que frecuentaban sus fiestas eran prostitutas.

Además, el ex colaborador de Berlusconi Walter Lavitola, que hizo de intermediario en los pagos a Tarantini, fue advertido por el presidente del Consejo de que no regresara a Italia, según unas escuchas telefónicas filtradas por la Fiscalía de Nápoles.

A la imagen que ofrece Berlusconi, de 74 años, se suma el desajuste económico y las dudas de la solvencia de Italia.

Los dos planes de ajuste de 79.000 millones de euros y 54.000 millones de euros, respectivamente, aprobados por el Ejecutivo por la presión de los mercados internacionales y el Banco Central Europeo (BCE), no parecen ser suficientes para calmar a los mercados.

La agencia de mediación de riesgos Standar &Poor’s rebajó el pasado lunes la calificación crediticia de Italia de ‘A+’ a ‘A’ por la menor capacidad de maniobra por parte del Ejecutivo de Berlusconi “para hacer frente a los desafíos macroeconómicos debido a la fragilidad de la coalición en el Gobierno”. También siete bancos italianos fueron rebajados el miércoles en su calificación crediticia por la misma agencia.

CREDIBILIDAD ESTÁ MINADA

La intempestiva contestación de Berlusconi a la calificación de S&P empeoró aún más las cosas, pues aseguró que la agencia está viciada por las consideraciones políticas “dictadas por los medios de comunicación”, unas declaraciones que no convencieron ni a los empresarios, ni a la oposición ni a los sindicatos, que exigen con fuerza la dimisión de Berlusconi.

“En este país está minada la credibilidad”, afirmó la presidenta de la patronal, Confindustria, Emma Marcegaglia.

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