Brasil, al borde de una recesión

La mayor economía de América Latina se ha desacelerado a un crecimiento promedio anual de un 2 por ciento desde que Dilma Rousseff asumió como presidenta en 2011.

Dilma Rousseff actualmente encabeza la competencia por la presidencia con un 38 por ciento de apoyo.

AFP

Dilma Rousseff actualmente encabeza la competencia por la presidencia con un 38 por ciento de apoyo.

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julio 16 de 2014 - 02:15 p.m.
2014-07-16

La débil economía de Brasil se enfrenta a un riesgo sustancial de caer en una leve recesión en 2014, si es que ya no lo ha hecho, lo que ofrece a los candidatos opositores más munición en la carrera para ganar la elección presidencial de octubre.

Los intentos de impulsar la actividad económica alentando el consumo se volvieron en gran medida en contra, porque la inversión no pudo sostener el paso de la demanda, lo que hizo subir la inflación y eventualmente empujó al Banco Central a aumentar las tasas de interés.

La economía se ha estancado en los últimos doce meses y la producción industrial ha caído durante tres meses consecutivos hasta mayo.

Ahora, algunos expertos dicen que la economía podría haberse contraído en el periodo abril a junio y que el crecimiento del trimestre previo de un 0,2 por ciento podría ser revisado a una contracción. "Eso te daría una recesión técnica", advirtió el economista senior de Goldman Sachs para América Latina, Alberto Ramos.

"No será una profunda, pero tendrá un costo político relevante". Si las cifras son negativas, cuando se informe del Producto Interno Bruto el 29 de agosto, sería otra señal de que el una vez boyante Brasil sigue estancado, permitiendo que los candidatos opositores usen la palabra recesión durante las cinco semanas previas a las elecciones.

Rousseff actualmente encabeza la competencia con un 38 por ciento de apoyo, según la última encuesta de opinión. Aecio Neves, su principal oponente y que tienen un 20 por ciento de apoyo, ha criticado a Rousseff por lo que considera su incapacidad para controlar la inflación y por políticas intervencionistas que no han impulsado el crecimiento.

Tanto Neves como Eduardo Campos, quien va en tercer lugar en la carrera, han prometido bajar los impuestos y restaurar la confianza de los inversores con una agenda pro empresas, incluyendo cambios a la petrolera estatal Petrobras, cuyo desempeño financiero se ha visto perjudicado por políticas del Gobierno que le obligan a vender combustible bajo el precio del mercado.

No está claro si el haber sido sede de la Copa del Mundo de fútbol va a tener algún impacto en la popularidad de Rousseff; las opciones de reelección dependen mucho más del éxito económico de Brasil.

Es en ese terreno donde la oposición puede tener una oportunidad y ya hay varias señales de problemas económicos. La confianza del consumidor en la ciudad de Sao Paulo, la mayor de Brasil, cayó en junio a un mínimo de 11 años, por una combinación de una inflación persistente, menos alzas salariales y subidas de las tasas de interés, lo que ha limitado el poder de compra de los brasileños.

Una actividad económica más débil provocó que los ingresos del Gobierno cayeran más de lo esperado en mayo, lo que generó un déficit fiscal primario mensual récord. Eso supone que Brasil no tuvo ingresos suficientes para cubrir todos sus gastos, incluyendo el pago de los intereses.

Las ventas minoristas también se espera que caigan por tercer mes consecutivo, según un sondeo de Reuters. Los temores a una recesión han estado presentes desde el segundo semestre del año pasado, como un resultado directo de la campaña del banco central contra la inflación que elevó el costo del crédito desde abril de 2013 en 375 puntos básicos a un 11 por ciento.

"Efectivamente, la economía brasileña ha estado estancada desde mediados de 2013", dijo Bill Adams, economista senior de PNC group en Pittsburgh. "Las probabilidades son que Brasil entre en una recesión técnica en algún momento de 2014".

Walter Brandimarte
Reuters