Brasil, a las urnas con la esperanza de acabar la corrupción

Los brasileños acuden a las urnas preocupados por “el aumento” de la corrupción en el país y con “la esperanza” de que su voto ayude a combatir la impunidad que planea sobre este delito.

Varios ciudadanos aseguraron que la corrupción es uno de los mayores problemas de Brasil.

EFE

Varios ciudadanos aseguraron que la corrupción es uno de los mayores problemas de Brasil.

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octubre 26 de 2014 - 05:35 p.m.
2014-10-26

Las acusaciones por corrupción centraron la recta final de la intensa campaña electoral protagonizada por la presidenta y candidata a la reelección, Dilma Rousseff, y el líder opositor Aécio Neves, y volvieron a emerger este domingo a pie de urna.

Ante las puertas del colegio electoral de la céntrica Plaza Roosevelt, uno de los tradicionales centros de votación de Sao Paulo, varios ciudadanos aseguraron que la corrupción es, a su juicio, uno de los mayores problemas de Brasil.

“Tenemos un país con mucha riqueza y necesitamos que personas honestas lo gobiernen”, afirmó a Efe Zilcinea Danon, en la capital paulista, el mayor colegio electoral brasileño, con 32 millones de votantes.

Danon, que expresó su apoyo a Rousseff, del Partido de los Trabajadores (PT), lamentó que la legislación no sea más punitiva con la corrupción.

A escasos metros de Danon, Mauro y Edinaldo, de 67 y 45 años, apuntaron que “la población brasileña lucha contra este problema, pero la ley es demasiado débil”.

Ambos señores recordaron los escándalos que salpicaron la legislatura de Rousseff y criticaron que, en Brasil, "a una persona corrupta se le considere una persona inteligente". Por su parte, las historiadoras Ana Clara Shamm y Elisabete Schamm dijeron que "gane el candidato que gane, que haga lo que promete" porque el país está "dando muy mala imagen en el exterior".

Elisabete aseguró que, "a pesar de la situación", le gusta "ir a votar" porque confía en que "cambien las cosas", mientras que Ana Clara se mostró más combativa al sostener que "un presidente debe trabajar para las personas y no pensar en asociaciones partidarias".

A la salida del colegio, José, un taxista de 57 años, coincidió en que la corrupción es uno de los mayores retos con los que deberá lidiar el próximo presidente, pero a diferencia de las hermanas Schamm, este trabajador cree que un cambio saneará la política brasileña.

"Si gana Aécio, heredará un país pésimo, mientras que cuando el PT subió al poder, encontró un país en buen estado, con baja inflación", dijo José, partidario de que Rousseff abandone el poder.

En un escenario totalmente polarizado entre ambos candidatos, la mayoría de electores situó en el centro de sus demandas el fin de la corrupción que ha salpicado tanto al PT como al Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), de Neves, en diferentes gobiernos regionales.

Esta mañana, la actual jefa de Estado y su rival depositaron su voto a sabiendas de la estrecha diferencia que los separa, que el Instituto Datafolha pronosticó como un "empate técnico".

Los sondeos divulgados este sábado por Ibope y Datafolha, los dos institutos demoscópicos más prestigioso del país, mostraron que Rousseff supera entre seis y cuatro puntos porcentuales a Neves, respectivamente, aunque señalaron una caída en la intención de voto de la mandataria y una subida del líder opositor en los días previos a la segunda vuelta electoral. La campaña de las presidenciales, en que abundaron los ataques personales y la divulgación de informaciones falsas, fue las más polarizada e impredecible de las últimas décadas en Brasil y llegó a su fin sin un candidato aun claramente favorito. En la primera vuelta del 5 de octubre, Rousseff terminó al frente con el 41,5 % de los votos, ante el abanderado del PSDB, que obtuvo el 33,5 % de los votos.

EFE