Cae peso argentino por elecciones

La movida cambiaria se da a cinco días de que se elija al Presidente, a diputados y a gobernadores.

Las principales ciudades argentinas están empapeladas de afiches de las campaña de los diferentes aspirantes a gobernadores, par

Archivo particular

Las principales ciudades argentinas están empapeladas de afiches de las campaña de los diferentes aspirantes a gobernadores, par

Internacional
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octubre 20 de 2015 - 02:55 a.m.
2015-10-20

El peso argentino en el mercado marginal marcó este lunes un nuevo mínimo histórico por una persistente demanda de dólares como cobertura de cara a las elecciones presidenciales que se realizarán el domingo, dijeron operadores, según Reuters.

La moneda doméstica, en un reducido circuito informal, se depreció un 1,06 %, a 16,06/16,11 unidades por dólar, desde el anterior récord intradiario de 16,09 para la venta alcanzado el 25 de septiembre pasado.

Argentina mantiene desde octubre del 2011 un rígido control de cambios con el fin de reducir la fuga de capitales y resguardar las reservas del Banco Central.

La movida cambiaria se da a cinco días de que los argentinos vayan a las urnas para elegir al nuevo presidente, en reemplazo de la actual mandataria, Cristina Fernández de Kirchner.

Se trata de unos comicios ajustados y con la puerta abierta a una segunda vuelta, donde el candidato del oficialismo, Daniel Scioli, está en el primer lugar de las preferencias, según sondeos de opinión.

Los partidos políticos ultiman sus estrategias para vigilar la votación, con el cuestionado sistema electoral argentino en el ojo del huracán. Con el antecedente de varios comicios provinciales salpicados por denuncias de fraude e irregularidades, los sondeos no descartan un triunfo de Scioli, en primera vuelta, pero tampoco la posibilidad de una segunda ronda por un estrecho margen.

Para evitarla, Scioli debe obtener el 45 % de los votos o bien un 40 % de los sufragios con 10 puntos de ventaja sobre el segundo candidato más votado. Ante el panorama de incertidumbre, tanto las autoridades electorales como los partidos políticos, en especial la oposición, intensifican el trabajo para minimizar errores en la elección del próximo domingo que puedan enturbiar el proceso y desembocar en procesos judiciales que complicarían la proclamación del sucesor de Fernández.

Desde la coalición Cambiemos, que lidera el conservador Mauricio Macri, segundo según las encuestas, los esfuerzos se centran en aumentar la cantidad de fiscales partidarios que controlen las mesas electorales, señalaron ayer a EFE analistas como Patricio Giusto, de la consultora Diagnóstico Político.

Lo mismo han hecho desde la alianza Unidos por una Nueva Alternativa (UNA), del peronista disidente Sergio Massa, que en las últimas semanas ha recortado distancias a Macri. Fuentes de la campaña de Massa apuntaron que UNA pedirá “apertura de urnas”, en todos los casos que arrojen dudas y advierten que se interpondrán denuncias si se detectan irregularidades. Para ello, el bloque liderado por Massa tiene ya preparado un equipo de 170 abogados. Desde el oficialismo, sin embargo, se muestran más confiados y esperan que el esquema de fiscalización será el mismo que en las elecciones primarias del pasado 9 de agosto.

Los primeros datos de la jornada del próximo domingo se conocerán cerca de la medianoche, y la Justicia electoral ha pedido a los candidatos que no se precipiten para proclamar vencedores o perdedores. “Es una característica de Scioli, la moderación, la prudencia”, dijeron a la petición desde la campaña oficialista. Además, para tener resultados definitivos habrá que esperar al menos una semana ya que, tras el recuento provisional de la noche electoral, será la Justicia electoral la encargada de repasar el escrutinio, antes de proclamar un vencedor o convocar a una segunda vuelta.

Los analistas señalan que Argentina no conocía un escenario con tanta incertidumbre desde “el retorno a la democracia”, en 1983, en palabras de Giusto. “Llegamos a esta elección con un umbral de indecisos que no baja del 15%. Esto es altísimo, teniendo en cuenta que es una elección presidencial.

Las elecciones presidenciales tienden a que la gente afirme más su posición, se involucre más. Sin embargo, estamos hablando de una porción muy importante de la gente que todavía no sabe qué va a votar”, detalló el analista.

“Esa gente, esos cientos de miles de indecisos, van a definir si el 25 de octubre Argentina tiene nuevo presidente o si hay que esperar el conteo de votos”, continuó. Más de 32 millones de argentinos están convocados a las urnas para elegir presidente, renovar los gobiernos de once provincias, parte de la Cámara de Diputados y el Senado y, por primera vez, a los legisladores del Parlamento de Mercosur.