Cae Presidenta de Petrobras por escándalo de corrupción

Graça Foster, quien fuera funcionaria de confianza de la presidenta Dilma Rousseff, renunció a la petrolera por el millonario escándalo que se destapó durante la campaña pasada.

Graça Foster expresidente de Petrobras

AFP

Graça Foster expresidente de Petrobras

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febrero 04 de 2015 - 03:31 p.m.
2015-02-04

La presidenta de Petrobras, Graça Foster, renunció a su cargo junto al resto de los directores de la estatal brasileña, sacudida desde hace casi un año por un millonario escándalo de corrupción. En una nota al mercado la mañana del miércoles, Petrobras informó "que su consejo de Administración se reunirá el próximo viernes para elegir al nuevo directorio después de la renuncia de la presidenta y los cinco directores".

La petrolera está sumergida en un escándalo de corrupción sin precedentes, por el que la justicia investiga una red ilegal de sobornos entre Petrobras y empresas constructoras que habría actuado durante una década y movió unos 4.000 millones de dólares. La decisión se hace oficial después de una jornada plagada de rumores y euforia en el mercado en que las acciones de Petrobras se dispararon más de 14%. "Graça Foster fue una gerente muy pasiva (...), demostró pasividad al no enfrentar la situación, no entendemos qué la llevó a eso.

Petrobras es una empresa de capital abierto bajo control del Estado. El mercado pedía a gritos la salida de Foster y sus directores para recuperar su confianza. Pero la presidenta Dilma Rousseff se oponía a su salida y reiteró en diciembre su confianza en Foster, su amiga por más de 15 años.

Las acciones de la petrolera subieron casi 3% en la bolsa de Sao Paulo en una jornada volátil. Hacia las tarde las acciones preferenciales (sin derecho a voto y las más negociadas), subían 2% mientras que las ordinarias avanzaban 2,8%.

Los papeles de la compañía tuvieron su mayor alza en 16 años en medio de las versiones de que Foster saldría, culminando una semana en la que llegó a perder casi 9.000 millones de dólares de valor bursátil y donde le recortaron la nota crediticia dos veces a causa de la publicación del balance del 3T de 2014 que no contempló las pérdidas contables por el caso de corrupción.

Tras la espectacular alza del martes recuperó su valor de mercado a 128.880 millones de reales. "El mercado ahora va a esperar el nombre del sucesor de Foster para reaccionar. El gobierno debe nombrar a una persona independiente, que no sea un cargo político. Un técnico con experiencia en gestión", indicó Agostini.

 

Balance anual

Petrobras determinó un sobrecosto de 88.600 millones de reales (USD 34.000 millones) en parte de sus activos, según este balance, pero sin precisar cuánto de este monto corresponde a pérdidas por corrupción. Según la prensa local, esa imprecisión terminó de hacer cuajar la salida de Foster. Antes de que se destapara la olla de corrupción, ya otro escándalo sacudía Petrobras: la polémica compra de la refinería de Pasadena en Estados Unidos, en la que la estatal perdió 792 millones de dólares. La propia Foster reconoció que no había sido un buen negocio para la estatal.

 

Foster, de habitante de favela a ser una de las ejecutivas más poderosas Pablo

Foster, una de las pocas personas de la máxima confianza de la presidenta brasileña, Dilma Rousseff, estaba al mando de Petrobras desde el 13 de febrero de 2012, cuando sustituyó a José Sergio Gabrielli, más identificado con el expresidente Luiz Inácio Lula da Silva.

El nombramiento la convirtió en la primer mujer en comandar una de las mayores empresas petroleras del mundo. Su misión, entre otras, era gestionar la explotación de los gigantescos yacimientos submarinos del presal, ubicados en aguas muy profundas del Atlántico por debajo de una capa de sal de dos kilómetros de espesor y que pueden convertir a Brasil en uno de los mayores exportadores mundiales de crudo.

Se trataba de una gestión de la empresa más técnica y menos política, acorde con el estilo que trató de imprimir Rousseff a los puestos claves de la administración pública, cuando inició su primer Gobierno (2010-2014).

En 2013 Foster fue designada por la revista Fortune como la ejecutiva no estadounidense más poderosa del mundo, mientras que Forbes la ubicó como la ejecutiva más poderosa de América Latina ese año. Nacida hace 61 años en Caratinga, ciudad del estado de Río de Janeiro, la ejecutiva llegó a Río de Janeiro a los dos años de edad cuando su familia se estableció en una favela que hoy forma parte del Complejo do Alemao, hasta hace pocos años una de las zonas más violentas de la Ciudad Maravillosa.

Foster tuvo una vida de ascenso social y esfuerzo como millones de brasileños que desde niños se ven obligados a hacer regates a la pobreza. A los 8 años, para comprar los útiles escolares, se dedicaba a recolectar papel, cartón y botellas en su comunidad, de donde se mudó cuando cumplió 12 años hacia la zona de Ilha do Governador. Foster se recibió de ingeniera química en la Universidad Federal Fluminense, y tiene un MBA en economía y una posgrado en ingeniería nuclear.

Entró a Petrobras como becaria en 1978 y en 2007 llegó al puesto de directora de Gas y Energía, cuando Rousseff, entonces ministra de la Presidencia, comenzaba a perfilarse como la sucesora de Lula. En su carrera fue asistente de Rousseff en el Ministerio de Minas y Energía, en donde ocupaba el cargo de secretaria de Petróleo, Gas Natural y Combustibles Renovables. En 2012, cuando había sido nombrada como candidata para presidir Petrobras, su reacción fue declarar "pasión" por la empresa donde hizo su carrera, la cual ahora está sumergida en una grave crisis por corruptelas de la que participaron directores hoy presos.

"Petrobras es una prioridad en mi vida, ¿Cómo no estar apasionada por lo que hago si trabajo 10 ó 12 horas por día haciendo fuerza para que todo salga bien?", se preguntó al asumir el cargo del que será sustituida este viernes. La permanencia de Foster al frente de la compañía era considerada inviable debido a que el escándalo por millonarios desvíos de dinero salpicó a varios exdirectivos que compartieron el mando de la estatal con algunos que aún continúan, incluida ella.

AFP