Las cartas de despido llegan a Disney

Por menos dinero, inmigrantes son contratados para realizar las labores de estadounidenses.

Ejecutivos de Disney dijeron que los despidos eran parte de una reorganización, y que la compañía abrió más puestos de los que e

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Ejecutivos de Disney dijeron que los despidos eran parte de una reorganización, y que la compañía abrió más puestos de los que e

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junio 20 de 2015 - 01:28 a.m.
2015-06-20

Los empleados que mantenían en funcionamiento los sistemas de datos en el enorme feudo de fantasía de Walt Disney no sospecharon problemas cuando fueron repentinamente convocados a reuniones con su jefe.

Mientras las familias subían al Tren de la Mina de los Siete Enanos y buscaban a Nemo en almejas móviles en los parques temáticos, estos empleados monitoreaban computadoras en edificios industriales cercanos, asegurándose de que no hubiera inconvenientes en los millones de ventas de boletos, compras en las tiendas y reservaciones de hotel en Disney World. Algunos se estaban desempeñando tan bien que pensaron que habían sido llamados para otorgarles bonificaciones.

En vez de ello, a fines de octubre se les anunció a unos 250 empleados de Disney que serían despedidos. Muchos de sus empleos fueron transferidos a inmigrantes con visas temporales para empleados técnicos altamente calificados, que fueron traídos por una empresa subcontratada basada en India. En los siguientes tres meses, a algunos empleados de Disney se les pidió que capacitaran a sus reemplazos para que desempeñaran los empleos que ellos habían perdido.

“Simplemente no podía creer que pudieran traer a otras personas a sentarse en nuestros escritorios y quedarse con nuestros empleos”, dijo un exempleado, un estadounidense de más de 40 año que sigue desempleado desde su último día en Disney el 30 de enero. “Fue muy humillante capacitar a alguien más para que ocupara mi puesto. Aun no puedo comprenderlo”.

Ejecutivos de Disney dijeron que los despidos eran parte de una reorganización, y que la compañía abrió más puestos de los que eliminó.

Pero los despidos en Disney y en otras compañías, incluida la empresa de suministro de electricidad Southern California Edison, están planteando nuevos interrogantes sobre cómo las empresas y las compañías de subcontratación están usando las visas temporales, conocidas como H-1B, para situar a inmigrantes en empleos de tecnología en Estados Unidos. Estas visas están en el centro de un fiero debate en el Congreso, en torno a si complementan a los empleados estadounidenses o los desplazan.

Según los lineamientos federales, las visas están destinadas a extranjeros con habilidades científicas o computacionales avanzadas para cubrir puestos discretos cuando no se pueden encontrar empleados estadounidenses con esas habilidades. Su uso, dicen los lineamientos, no debería “afectar adversamente los salarios y condiciones de trabajo” de los estadounidenses. Debido a tecnicismos legales, sin embargo, en la práctica, las compañías no tienen que reclutar a empleados estadounidenses primero o garantizar que los estadounidenses no sean desplazados.

Con mucha frecuencia, dicen sus críticos, las visas están siendo usadas para traer inmigrantes a realizar el trabajo de estadounidenses por menos dinero, y los empleados estadounidenses despedidos tienen que capacitar a sus reemplazos.

“El programa ha creado un modelo de negocios altamente rentable de traer empleados con visas H-1B baratos para sustituir a estadounidenses”, dijo Ronil Hira, un profesor de política pública en la Universidad Howard que estudia los programas de visas y ha testificado ante el Congreso sobre las visas H-1B.

REDUCIENDO COSTOS Y CONTRATANDO INMIGRANTES

Cada año se concede un número limitado de las visas, 85.000, y son muy demandadas.

La mayoría de los principales receptores de las visas han sido firmas de subcontratación o consultoría basadas en India, o sus subsidiarias estadounidenses, que importan trabajadores para grandes contratos para asumir por completo la labor de unidades de tecnología internas; y reducir los costos. Los inmigrantes son empleados de las compañías de subcontratación.

Julia Preston

Florida

The New York Times