China, ¿el nuevo abanderado de la globalización?

Xi Jinping, presidente de la segunda economía mundial, advirtió ayer en Davos que nadie saldrá ganando en una guerra comercial.

Llegada del presidente de China Xi Jinping a la Cumbre de San Petersburgo.

Agencias

Agencias

POR:
Portafolio
enero 17 de 2017 - 09:36 p.m.
2017-01-17

En la política internacional, como sucede en la vida misma, aquel que deja vacío el espacio que ocupaba puede encontrar que alguien más se lo apropia. Guardadas proporciones, ese fue el sentimiento este martes, durante la sesión inaugural del Foro Económico Mundial en Davos cuando el presidente de China, Xi Jinping, renovó el compromiso de su país con la globalización.

(Lea: El populismo preocupa en Davos).

El mensaje sonó fuerte y claro apenas tres días antes de la posesión de Donald Trump en Washington, quien llegará a la Casa Blanca rodeado de mensajes que promueven el proteccionismo y el aislacionismo. Si bien Anthony Scaramucci, uno de los asesores del nuevo mandatario, insistió en la población suiza que su jefe ha sido malinterpretado, los trinos y las declaraciones del magnate hablan por sí solos.

En el Viejo Continente cayó muy mal la entrevista que le concedió a los periódicos Bild y The Times, en los cuales cuestionó la validez de la Unión Europea, puso en entredicho la validez de la Otan y criticó el manejo dado por Alemania a la crisis de los refugiados. De una y otra manera, tal parecería que la administración que llega está dispuesta a cambiar los parámetros vigentes desde el triunfo de los aliados en la Segunda Guerra Mundial.

(¿Guerra comercial China-Estados Unidos?).

Debido a ello, Pekín no disimula su disposición a asumir un papel mucho más notorio en los asuntos mundiales. Para nadie pasó desapercibido que es la primera vez en la historia del evento que el líder de la nación más populosa del mundo se dirige a un auditorio integrado por capitanes de la industria y los servicios, además de dignatarios de medio centenar de países.

El discurso del dirigente comunista duró cerca de una hora y estuvo lleno de proverbios que despertaron aplausos en más de una ocasión. “Encerrarse en un cuarto lo protege a uno del frío y la lluvia, pero también impide que entren el aire y la luz”, recordó el gobernante de 63 años de edad.

Aunque fue pura coincidencia, el mensaje coincidió con el discurso de la primera ministra británica, Theresa May, quien casi a la misma hora sostuvo en Londres que su administración pondrá en marcha un ‘Brexit’ duro. Dicho con más claridad, el rompimiento con Bruselas será total, con la esperanza de que una vez completado se logre negociar un acuerdo comercial que vincularía a los dos lados del Canal de la Mancha, aunque eso está por verse.

En particular, Xi Jinping insistió en que muchos de los desafíos que la humanidad enfrenta actualmente no son causados por la globalización y puso como ejemplo los movimientos migratorios, incluyendo el desplazamiento forzado de millones de personas. Aun así, dijo que la globalización es una espada de doble filo y que ciertas dificultades que ocasiona necesitan ser tomadas en serio.

Uno de los casos que utilizó fue el debate que se dio en China con ocasión de su entrada a la Organización Mundial de Comercio. “Si uno se asusta siempre de la tormenta que viene, acabará ahogándose en el mar tarde o temprano”, anotó.

Y los dardos no terminaron ahí. China reiteró el compromiso de que honrará los acuerdos de París relativos al cambio climático, que podrían ser repudiados por los estadounidenses. A pesar de la evidencia científica, las dudas de los republicanos sobre el calentamiento del planeta y sus causas son conocidas, comenzando por las que expresa quien encabezará la agencia de protección ambiental.

No menos importante resultó ser su insistencia en que “nadie saldrá ganando de una guerra comercial”. En consecuencia, insistió en que su país continuará con su proceso de apertura para mantener una tasa de crecimiento aceptable -más baja que la del 10 por ciento anual que mantuvo durante tres décadas- a la que describió como parte de la nueva normalidad.

Las cifras que mencionó dejaron en claro que los chinos tienen con qué jugar duro. Dependiendo de la medición que se utilice ostentan el primero o el segundo puesto dentro de las economías más grandes del planeta. El valor de sus importaciones en los próximos cinco años llegaría a ocho billones de dólares y el de las inversiones que hará en el extranjero a 750.000 millones.

Los pronunciamientos del dirigente cayeron bien, en general. El propio Klaus Schwab, fundador del Foro Económico Mundial, dijo que es crucial que la globalización conduzca a un planeta más justo, innovador e incluyente. “No podemos volver a las políticas de antes”, insistió.

La pregunta es si en Washington tomarán nota del contundente mensaje de Pekín. En caso de que la voluntad de la administración Trump sea cerrar puertas y erigir barreras, China no se va a quedar cruzada de brazos. Y eso obliga a los países de los cinco continentes, comenzando con los de América Latina, a pellizcarse.

Ricardo Ávila Pinto
Director Portafolio
@ravilapinto

Siga bajando para encontrar más contenido