Más cierres de plantas industriales en EE. UU.

Según cifras de un estudio hecho por la MAPI, el año pasado se clausuraron 10.000 fábricas en el país.

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febrero 01 de 2013 - 12:08 a.m.
2013-02-01

La tasa de mortalidad de la industria manufacturera sigue siendo alta en Estados Unidos, y la fuga de nuevas plantas hacia el exterior se ha convertido en un fenómeno prácticamente inevitable.

Así lo revela un estudio hecho por la Alianza Manufacturera para la Productividad y la Innovación (MAPI), en el que se indica que durante los últimos 13 años se cerraron en ese país 71.000 fábricas. En ese periodo, la tasa de cierre de plantas industriales fue del 3,5 por ciento anual, mientras que el ritmo de apertura de nuevas fábricas creció 2,9 por ciento por año.

En cifras redondas, el año pasado se clausuraron 10.000 plantas y se abrieron 8.000, según la investigación dirigida por su vicepresidente, Daniel J. Meckstroth. Producto de esto se perdieron 108.000 puestos de trabajo en los dos años recientes.

La situación contrasta con el llamado éxodo de ‘plantas fugitivas’, que bajo el techo de las propias compañías trasnacionales estadounidenses son establecidas en territorio extranjero. No obstante, se explica que solo un 11 por ciento del total producido en el exterior se destina a atender el mercado interno de EE. UU.

A raíz de las cifras, el balance para las compañías ‘made in USA’ se ve mucho mas próspero a través de sus filiales de lo que generan sus casas matrices. En efecto, mientras las ventas a través de filiales en mercados extranjeros aumentaron 109 por ciento en la última década, en el mercado local solo aumentó 46 por ciento.

El estudio señala que a pesar de que los costos de producción se han reducido en EE. UU., especialmente por la significativa caída de los precios de la energía y la estabilidad de los costos laborales, es prácticamente imposible evitar que las corporaciones mantengan su decisión de invertir en nuevas plantas en el exterior.

El argumento principal es que el crecimiento de los negocios está ligado al alza del consumo en el mundo, lo cual pone en juego muchas variables para asegurar la rentabilidad de las empresas, que van más allá de los aparentes bajos costos de mano de obra en el extranjero.  

Germán Duque / Especial para Portafolio

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