La ciudad que se está tragando la tierra

El subsuelo de la zona de la urbe de Kiruna se está deformando. Ubicada en Suecia, será trasladada con sus 18.000 residentes.

Imagen de cómo quedará la actual ciudad de Kiruna.

Archivo particular

Imagen de cómo quedará la actual ciudad de Kiruna.

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noviembre 06 de 2014 - 03:08 a.m.
2014-11-06

La ciudad de Kiruna tiene que mudarse de sitio, porque el suelo donde viven, trabajan y se desplazan sus habitantes y se asientan sus hogares, oficinas y calles, se está hundiendo bajo sus pies, debido a la enorme red de galerías y cavidades mineras que lo han convertido en un queso gruyere con cada vez más agujeros.

Esto se debe a que se está extrayendo un gigantesco filón de mineral de hierro de la mina subterránea de Kirunavaara, situada en la frontera occidental de la ciudad, causando deformaciones y hundimientos en el terreno que pronto llegarán al centro de la ciudad debido a la expansión de la actividad extractiva en las profundidades, señalan desde White Arkitekter, el estudio de arquitectura encargado de la reubicación de Kiruna.

White y la municipalidad de Kiruna están trabajando en el plan maestro para trasladar la ciudad a 3,2 kilómetros al este de su ubicación actual, junto con la compañía minera estatal LKAB, que fundó la ciudad en 1900 y ahora financia su traslado para poder sostener la actividad minera en Kirunavaara hasta 2033.

El depósito férrico de las minas en Kiruna es el cuerpo de mineral de hierro continuo más grande del mundo y consiste, en su mayor parte, en un gigantesco disco ladeado de magnetita de gran pureza y riqueza mineral, que se inclina en dirección al centro de la ciudad, señalan desde LKAB.

Este disco gigante, de cuatro kilómetros de largo de norte a sur y de 80 metros de ancho en promedio, desciende bruscamente bajo el suelo hacia el este y nadie sabe a qué profundidad llega.

A medida que la minería profundiza en la tierra, el cuerpo de mineral se reduce en volumen hacia el sur y crece en el norte, lo que significa que llega aún más lejos en dirección a la ciudad.

LKAB sabe que el cuerpo de mineral continúa hasta una profundidad de, al menos, 1.500 metros y hay indicios de que podría incluso extenderse a una hondura de dos kilómetros, y desde esta compañía recalcan que “esta ciudad que ha crecido como consecuencia de la actividad minera ahora debe moverse si se aspira a que dicha minería pueda continuar”.

“Por otra parte, los cambios en Kiruna no son nada nuevo, ya que prácticamente se vienen sucediendo desde que LKAB comenzó la explotación subterránea en la década de 1960”, informó Lisbeth Pekkari, desde la Municipalidad kirunesa.

Según Pekkari, durante el decenio de 1970 la denominada zona ‘ON’ (la Isla) se vació de residentes y ahora está dentro del vallado del polígono industrial minero, mientras que una parte del lago Luossajärvi ha sido drenada y el camino hacia el polígono industrial LKAB también ha sido reubicado debido a las distorsiones que experimenta el suelo.

LA MINERÍA SUBTERRÁNEA CAMBIA LA SUPERFICIE

“Las deformaciones telúricas se producen mucho antes de que aparezcan las grietas y unos pocos centímetros de hundimiento pueden dañar las líneas eléctricas y tuberías de agua. Este proceso, que se acentúa a medida que las excavaciones y la extracción de minerales se expande, afecta más tarde a los edificios”, según Pekkari.

Este experto añade que esa es la razón por la que el sistema de suministro de energía eléctrica y la red de alcantarillado principal de la zona de Kiruna más afectada por el hundimiento ya han tenido que ser reubicados en una etapa previa.

De acuerdo a Pekkari y LKAB, se calcula que en los próximos 20 a 25 años, la deformación del terreno provocada por la minería afectará a entre 2.500 y 3.000 pisos o apartamentos, así como a unos 200.000 metros cuadrados de comercios, oficinas, escuelas y centros de atención de salud.

Por eso, toda la ciudad se trasladara aproximadamente a dos millas al este, aplicando un plan maestro de transformación urbana de 20 años de duración, que prevé una reubicación gradual de Kiruna, que concluirá hacia 2.033 y prevé una nueva ciudad sostenible y con una economía diversificada que sea menos dependiente del mercado mundial de mineral de hierro.

EFE