Colombia, ‘acorralada’ por la agenda política del vecindario

Aunque deberían ser socios comerciales estratégicos, las relaciones con Venezuela, Panamá, Ecuador y Nicaragua representan menos del 14 por ciento del intercambio del país con el exterior.

560,8 millones de dólares era la balanza comercial colombiana con Venezuela, antes del cierre de la frontera.

Archivo particular

560,8 millones de dólares era la balanza comercial colombiana con Venezuela, antes del cierre de la frontera.

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septiembre 28 de 2015 - 05:12 p.m.
2015-09-28

Disputas diplomáticas, comerciales y hasta territoriales son las que le han puesto el acento a las relaciones de Colombia con el vecindario, encabezadas por Venezuela, Nicaragua, Ecuador y Panamá.

Algunos observadores creen que el comportamiento inamistoso de los vecinos no es coincidencia. Aunque deberían ser socios estratégicos por cercanía, los cuatro países representan menos del 14 por ciento del comercio colombiano con el exterior.

“Fueron tres lustros perdidos”, según algunos analistas, que creen que los vecinos se han aprovechado de las debilidades diplomáticas del gobierno colombiano que, concentrado en sacar adelante las negociaciones de paz con la guerrilla, ha descuidado los intereses comerciales y políticos en la región.

Así, se desinfló la aspiración de unión económica y política de la que tanto se habló en los años 90, cuando la Comunidad Andina de Naciones (CAN) lucía como la panacea regional.

De otro lado, el país fue golpeado en su soberanía territorial, al perder el litigio con Nicaragua sobre las aguas de San Andrés. El fallo de la Corte Internacional de Justicia de La Haya del 2012 sobre el pleito de aguas territoriales con Nicaragua significó para Colombia despojarse de unos 100.000 kilómetros cuadrados, es decir, el 10,7 por ciento de todo el territorio marino que poseía el país.

Venezuela ha sido el otro gran dolor de cabeza colombiano, agravado recientemente por el cierre de la frontera binacional, que ha provocado la deportación de 1.500 colombianos del vecino país, sin contar los efectos en la economía fronteriza. Esos altibajos en la relaciones tienen su origen en la corriente de izquierda imperante en los vecinos. Colombia ha estado “acorralada” por un vecindario controlado por el fallecido presidente venezolano Hugo Chávez, quien fue un factor disruptivo. La influencia del llamado socialismo del siglo XXI impuesto por el chavismo venezolano marcó la pauta en Ecuador, Nicaragua y Brasil y dejó a Colombia en cierta minusvalía regional, aseguran los entendidos.

“Venezuela ha creado una alianza con Nicaragua para formar una comunidad de defensa en el Caribe, que incluya a Cuba, donde Colombia es un gran obstáculo, y podemos traer a relación los decretos de Maduro en los que traza de manera unilateral los límites con nuestro país y se suman los pleitos limítrofes con Nicaragua”, aseguró a la prensa recientemente el politólogo Vicente Torrijo.

Bajo el gobierno del expresidente Álvaro Uribe, Colombia tuvo duros roces políticos con los países vecinos, y hasta se contempló la posibilidad de la ruptura de las relaciones en varias oportunidades.

La llegada de un más pragmático Juan Manuel Santos al poder hizo que bajara el tono beligerante. Santos tendió puentes de diálogo con Caracas y Quito, pero solo para favorecer el acercamiento con las Farc y cumplir con su ambición política de lograr la paz. Eso, según los analistas, ha puesto en desventaja al país frente a los vecinos, que le vieron el lado débil al país.

LOS ROSTROS DE UN COMERCIO EN PROBLEMAS

VENEZUELA

Las políticas de controles de precios y de tipo de cambio impuestas por el fallecido presidente Hugo Chávez, y continuadas por Nicolás Maduro, han golpeado el comercio binacional, que ha quedado casi en cero, tras el cierre de la frontera, ocurrida hace un mes. Ya el primer semestre de este año, el intercambio comercial se había contraído en un 35 %, de acuerdo a datos de la Cámara de Integración Económica Venezolano Colombiana (Cavecol). Hasta junio representaba 566 millones de dólares, frente a 869 millones de dólares del mismo plazo del 2014. Las exportaciones venezolanas habían caído 50%, mientras las importaciones colombianas a Venezuela, se redujeron 30 %.

PANAMÁ

En un clima delicado se mantiene la relación comercial con Panamá, a quien Colombia está presionando para lograr un convenio para evitar la doble imposición fiscal, en el marco de las negociaciones de acceso a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo (Ocde).

La presión colombiana había llegado al punto de incluir al istmo panameño en la listas de paraísos fiscales, que casi llevan a la ruptura de relaciones diplomáticas entre los dos países en octubre del 2014.

También está pendiente la aprobación del Tratado de Libre Comercio con Panamá, que pide que Colombia elimine las medidas discriminatorias contra la importación de textiles y calzados.

ECUADOR

Ecuador impuso a comienzos de año una salvaguardia de 21% a las importaciones provenientes de Colombia y a pesar de que la Comunidad Andina de Naciones (CAN), de la cual ambos son miembros, dijo que esta no podía ser aplicada, la norma está vigente en ese país.

Para colmo, el gobierno ecuatoriano de Rafael Correa, agobiado por la revaluación de su moneda dolarizada, ha impuesto medidas contra las importaciones colombianas en la zona de frontera, llegando al punto de hacer campaña desestimulando el comercio binacional. La balanza comercial, favorable a Colombia, ha caído 44,6 %, y hoy está en 443,3 millones de dólares, desde 991,8 millones de del 2014.

NICARAGUA

La relación de Colombia y Nicaragua sigue marcada por el litigio marítimo en las Islas de San Andrés y Providencia. El tema vuelve a la Corte Internacional de Justicia de La Haya, donde se ventilarán las demandas que tienen que ver con las presuntas violaciones de los derechos soberanos y los espacios marítimos en el mar del Caribe, interpuestaS por el gobierno de Daniel Ortega contra Colombia. Además se celebrará otra audiencia del 5 al 9 de octubre de 2015 para volver sobre la sentencia de delimitación de la plataforma continental entre Nicaragua y Colombia, más allá de las 200 millas náuticas de la costa nicaragüense. Ortega instó a Colombia cumplir a “plenitud” la sentencia de la Corte.