Colombia está 'exportando' contrabando a Venezuela

A nueve meses del cierre de la frontera, la situación se invirtió y ahora son los venezolanos los que vienen en busca de productos. 

Galería/ Así se vive el cierre de la frontera con Venezuela

Nueve meses completa el cierre de la frontera ordenada por el presidente venezolano.  
Nicolás Maduro.

Internacional
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Portafolio
mayo 18 de 2016 - 10:18 p.m.
2016-05-18

Es una incesante romería que pasa a pie poco a poco, al sol y al agua, desde Colombia a Venezuela, con bolsas, bolsos, morrales y maletas, que llevan en ellas desde arroz, papa, azúcar, granos, pañales, papel higiénico leche en polvo, hasta baterías y llantas para carros.

Es el mismo sistema de ‘hormiguitas’ con diferentes actores. Antes eran colombianos y venezolanos que pasaban productos por kilos o por libras por los puentes internacionales de allá para acá; ahora son solo venezolanos, pues hay que tener cédula de ese país para pasar el puente, los que llevan de aquí para allá productos de primera necesidad, en un país donde todo se volvió de primera necesidad.

El sistema es el mismo: antes había que pagarle a la Guardia venezolana para pasar artículos de Venezuela a Colombia, ahora también, sino que los productos van en sentido contrario.

Pasan desde las cinco de la mañana hasta las ocho o nueve de la noche, cuando la Guardia venezolana está a punto de cerrar el paso por el puente internacional Simón Bolívar, entre Cúcuta y San Antonio del Táchira.

“Depende de lo que lleven les cobran. Desde 30.000 hasta 200.000 pesos, porque dentro de las bolsas y morrales va arroz, azúcar, leche en polvo, hasta baterías para carros. Cuando llegan a la mitad del puente todo está arreglado con la Guardia para pasar sin problemas”, dijo un testigo de la situación.

El paso de productos colombianos hacia Venezuela se ha vuelto cada vez más común, al contrario de hace exactamente nueve meses, cuando el presidente venezolano Nicolás Maduro ordenó cerrar la frontera con el argumento de combatir tanto la inseguridad en la zona desatada por grupos paramilitares y bandas criminales colombianas, como para frenar el contrabando que desangraba a su país y causaba la escasez de productos básicos.

En ese momento nadie pasaba y las autoridades venezolanas sentían su misión como un deber patriótico, deber que se ha ido volviendo laxo a medida que la situación económica de ese país ha ido empeorando y la escasez de productos básicos llegó al límite.

Esos productos los venden a precios estratosféricos para la economía venezolana, los cuales allá se pagan por ser artículos de primera necesidad. Y para los guardias el negocio es cuantioso, pues un salario mínimo en Venezuela está en 43.500 pesos al cambio de ayer, a pesar de que el gobierno venezolano lo ha aumentado en más de un 100 por ciento solo en lo que va de este año.

Contrariando las órdenes de Maduro, el contrabando desde Venezuela todavía continúa, aunque ya no como antes.

Pero el paso no es solo por los puentes, sino también por las decenas de trochas que unen los dos países. Pasan productos de un lado para otro y pagando a Guardias y bandas criminales en cada lado del río, de acuerdo a la ley del libre mercado: la oferta y la demanda. “Traen y llevan lo que sirve en un lado y otro”, dice una persona que conoce el negocio.

Las medicinas también van de un lado para otro. Los que las traen de Venezuela aprovechan a los estudiantes para pasarlas, previo pago a despachadores en droguerías, y enviarlas a las diferentes ciudades de Colombia con precios hasta ocho veces más baratos. Los que las llevan hacía Venezuela, las pasan hasta entre la ropa interior y las venden porque la gente las necesita.

“La disminución del contrabando ya no es por el cierre de la frontera, sino porque desde Venezuela ya no hay mucho que traer”, dice un dirigente cucuteño que pide no ser identificado.

El ‘puente de oro’ de los contrabandistas


Curiosamente los contrabandistas hicieron lo que los dos gobiernos no han podido, y fue inaugurar el nuevo puente que une a los dos países entre las localidades de Tienditas (Venezuela) y Villa Silvania (Cúcuta).

Esta imponente estructura con tres carriles en cada sentido y un paso peatonal de siete metros de ancho que se terminó en diciembre, y aún sin nombre oficial, fue bautizado como 'puente de oro', pues por allí fluye el contrabando sin ningún tipo de restricción de Venezuela a Colombia en horas de la madrugada.

Pedro Vargas Núñez
Subeditor Portafolio