El conflicto le pasa cuenta de cobro a Oriente Medio

El sector turístico israelí cae 40 por ciento, pero la economía aún respira. Del lado palestino, el comercio, las fábricas y parte de la industria cierra sus puertas ante los permanentes bombardeos.

En el lado palestino los ataques no paran.

EFE

En el lado palestino los ataques no paran.

Internacional
POR:
julio 25 de 2014 - 10:58 p.m.
2014-07-25

Los hoteles israelíes sufren las consecuencias de la guerra en Gaza, y la anulación de los vuelos a Tel Aviv de grandes aerolíneas internacionales aumentará el impacto en el sector turístico, aunque la economía en general aguanta el choque, según expertos.

El jefe de la Asociación de operadores de turismo israelí, Ami Etgar, estima entre el 30 y el 40 por ciento la caída de ingresos de la temporada estival (boreal). “Ya hemos sufrido un impacto negativo en julio y agosto, y si no hay más vuelos en Israel la situación por supuesto va a deteriorarse aún más”, explicó.

“El turismo israelí estaba en pleno crecimiento, la operación (militar en Gaza) acabó con eso. No sabemos aún hasta qué punto (la caída) será importante, dependerá de cómo acabe todo esto y de cuánto invertirá Israel en su márketing para adaptarse a la situación”, constata Etgar.

La tasa de ocupación de los hoteles está en el 30 por ciento apenas, en comparación con el 70 por ciento a 80 por ciento durante los veranos en los que Israel no vive ningún conflicto.

Además de la ausencia de visitantes extranjeros, en particular los peregrinos, la tendencia se ha visto reforzada por la movilización de decenas de miles de reservistas, lo que golpeó al mercado interno.

La pérdida de ingresos para la industria del turismo en su conjunto, de julio a septiembre, llegará a los 2.200 millones de shekels (664 millones de dólares), de los cuales “500 millones únicamente para los hoteles”, estima Shmuel Tsurel, de la Asociación israelí de hostelería.

ECONOMÍA RESISTENTE

Si bien el turismo sufrirá un año difícil, el resto de la economía no debería verse excesivamente afectada, según los expertos. Israel ha vivido cuatro confrontaciones armadas con el movimiento islamista Hamás en Gaza y una guerra con el Hezbolá libanés desde el 2006, por lo que los empresarios están habituados en cierta forma.

“El flanco débil de la economía israelí es el turismo”, señala Rafi Melnick, del comité monetario del Banco Central israelí. Pero “las inversiones, el interés en las altas tecnologías, las exportaciones siguen al alza”, resalta Melnick, y lo mismo sucede con la bolsa, en tendencia positiva.

EN GAZA MUERE LA ECONOMÍA LOCAL

Los comercios, las fábricas; todos los negocios en general permanecen parados desde que la ofensiva militar israelí comenzó hace 14 días en Gaza. Economistas y analistas aseguran que el violento e intenso ataque sobre la franja ha matado a la pequeña economía local, que a duras penas sobrevivía, debilitada, tras ocho años de bloqueo. La llegada de la ofensiva no ha hecho sino endurecer, más aún, las restricciones impuestas sobre la entrada y salida de bienes y personas, hiriendo de muerte la deteriorada economía de la que depende la subsistencia de casi 1,8 millones de personas en Gaza.

La actual es la tercera gran operación militar de Israel sobre la franja desde que en el 2007 Hamás se hiciera con el control del territorio.

Tras las dos primeras, en el 2008 y el 2012, cerca de 1.700 locales comerciales e industriales desaparecieron en Gaza, mientras que en la actual, decenas de fábricas también han sido destruidas o dañadas, se quejan los negociantes.

Ali Hayek, vicepresidente de la Asociación de Comerciantes de Gaza, reitera que los dos operativos anteriores destrozaron la gran parte del tejido comercial y que, en esta ocasión “se terminó con lo que quedaba”. “Es muy difícil enumerar cuántas fábricas y negocios han sido devastados porque la ofensiva continúa. Además, también hay establecimientos afectados por ser objetivo indirecto de los ataques”, añadió.

Cuando el pasado 8 de julio Israel inició su ofensiva, Gaza, en términos económicos, ya era una preocupación.

Agencias