Cooperativismo vence a la crisis española

Historia de cómo una diminuta empresa superó las barreras para convertirse en una multinacional.

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agosto 31 de 2012 - 09:56 p.m.
2012-08-31

La Corporación Mondragón, un conglomerado de más de 280 empresas que comenzó como una cooperativa de pueblo que vendía estufas y cocinas de petróleo hace 56 años, es hoy un oasis en medio de la recesión española.

Localizada en el pueblo vasco del mismo nombre, Mondragón no solo es la cooperativa más grande del mundo, sino un ejemplo de pujanza. También, un referente mundial del trabajo en cooperación y un ejemplo en responsabilidad social y transparencia. 

Fundada como Cooperativa Mondragón por el sacerdote José María Arismendiarrieta, comenzó con cinco jóvenes en 1946. Creció en la década de los 60 con la fundación de nuevas cooperativas, se consolidó en los 70, y en los 80 pasó de cooperativa a corporación para encarar el desafío de la Comunidad Económica Europea.

En los 90, el grupo contaba con 38 plantas industriales y las duplicó en el 2005, para convertirse en la primera corporación empresarial del país vasco y la séptima de España. 

Hoy, es un grupo empresarial internacional, un líder mundial en cooperativismo, y un proyecto competitivo y exitoso.

LA CLAVE DEL ÉXITO 

¿Cuál es su secreto? Para muchos, está en que la Corporación sigue siendo una cooperativa en su filosofía empresarial y valores corporativos. El modelo cooperativo no solo se mantiene, sino que “cuenta con mecanismos competitivos diferenciales para sortear tiempos difíciles”, admite José María Aldecoa, presidente de la entidad. 

Menciona como ejemplos la conjunción de intereses empresariales y sociales con la doble condición del trabajador como empleado-propietario, siempre al servicio de un proyecto socioempresarial: generar riqueza y empleo.

Su éxito estaría también en que Mondragón es un modelo diferente dentro del sistema capitalista, pero no pretende ser la respuesta a la crisis mundial del sistema. Ejerce las leyes del cooperativismo y desarrolla un tipo de empresa más humano.

Los trabajadores fueron los que ahuyentaron la crisis, asumieron las decisiones más difíciles para encararla, como por ejemplo recortar, gastos, puestos y reducir salarios; sacaron adelante las empresas y, en menos de dos años, le devolvieron sus trabajos a los colegas despedidos a raíz de la caída de las ventas entre 2008 y 2009.

La gran apuesta de Mondragón de aquí al 2016 se focaliza en la internacionalización y la innovación. Actualmente, cuenta con más de 15.000 personas trabajando fuera de España y su actitud innovadora se canaliza en una red de 14 centros tecnológicos, con 882 profesionales dedicados exclusivamente a la investigación y al desarrollo.

El año pasado, destinó 165 millones de euros en ese campo, contaba con 508 familias de patentes de invención y participaba en 39 proyectos internacionales.

El de la Corporación Mondragón puede entenderse, entonces, como un ejemplo de cómo ganarle el pulso a la crisis.

UN GOLPE QUE CASI NO SE SIENTE  

En la actualidad, la crisis apenas se siente en la provincia de Guipúzcoa, sede principal de Mondragón y, donde la tasa de desempleo es de apenas el 15 por ciento, la menor de España. 

Eso parecería un sueño delirante si la realidad del grupo empresarial no se comprobara y respaldara en cifras. Con más de 83 mil trabajadores, Mondragón está presente con filiales productivas y delegaciones corporativas en 41 países.

En América Latina solo en Brasil y México, pero considera expandirse, incluso a Colombia. De momento, uno de sus principales proyectos es un polígono industrial en China, cerca de Shangái. 

La Corporación está presente en los sectores industrial, financiero y de distribución y, desarrolla importantes actividades en las áreas de conocimiento y educación. Como todos, padeció y padece los embates de la crisis económica hispanoeuropea pero se mantiene económicamente saludable y se programa para el futuro. 

Durante estos años de dificultades, que catapultaron la tasa de desempleo al 25 por ciento y que sumieron a España en un clima generalizado de inseguridad, incertidumbre y desconfianza, el grupo se fortaleció.

GLORIA HELENA REY

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