El copiloto de Germanwings aceleró el descenso del avión

El copiloto Andreas Lubitz se habría informado sobre las maneras de suicidarse y sobre las puertas de cabina de pilotos y sus medidas de seguridad.

El examen provisional de la segunda caja señaló que Lubitz recurrió al piloto automático para iniciar el descenso.

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El examen provisional de la segunda caja señaló que Lubitz recurrió al piloto automático para iniciar el descenso.

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abril 03 de 2015 - 03:09 p.m.
2015-04-03

La segunda caja negra del avión de Germanwings revela que el copiloto, Andreas Lubitz, aumentó de forma voluntaria la velocidad del descenso antes de precipitar la aeronave en los Alpes franceses con 150 personas a bordo.

"El piloto presente en la cabina utilizó el piloto automático para emprender el descenso hacia una altitud de 100 pies (30 m), y luego, varias veces durante el descenso, modificó el piloto automático para aumentar la velocidad del avión en descenso", indicó la Oficina de Investigaciones y Análisis de la aviación civil francesa (BEA).

El análisis de la primera caja negra, la que registra las conversaciones y los ruidos en la cabina de pilotaje, encontrada poco después de la catástrofe, había llevado a sospechar que Lubitz decidió suicidarse y arrastrar con él a la muerte a las otras 149 personas que se encontraban en el avión.

La BEA no aporta elementos suplementarios, pero precisa que sus "trabajos continúan para establecer el desarrollo factual preciso del vuelo".

Los policías franceses encargados de las operaciones de búsqueda en el lugar del accidente, ocurrido el 24 de marzo, hallaron la segunda caja negra, Flight Data Recorder (FDR), que contiene los parámetros del vuelo.

"Fue enviada a los locales de la BEA ayer (jueves) por la noche" y los equipos de la institución "empezaron las operaciones de apertura en cuanto llegó", precisa el comunicado.

Esta caja contiene "500 parámetros", entre ellos la velocidad, la altitud y el régimen de motor del avión, precisó el fiscal a cargo de la investigación, Brice Robin.

El dispositivo, del tamaño de una caja de zapatos, "estaba al fondo de un barranco profundo", según la policía.

En Alemania, la justicia indicó que Andreas Lubitz, de 27 años y depresivo, se había informado sobre las puertas blindadas de los aviones en los días previos al vuelo mortal.

Se "informó sobre las maneras de suicidarse" y sobre "las puertas de cabina de pilotos y sus medidas de seguridad", indicó la fiscalía de Düsseldorf, que está a cargo de la parte alemana de la investigación.

Los datos de la grabadora encontrados parecen corroborar evidencia de una grabación de audio de la cabina recuperada de una primera caja negra hallada horas después del accidente del 24 de marzo.

Los fiscales habían dicho que la grabación de audio de la primera caja negra sugería que el copiloto de 27 años Andreas Lubitz se encerró, dejó al capitán afuera de la cabina y estrelló el avión contra los Alpes franceses.

La BEA dijo que aún estaban trabajando para establecer los hechos que antecedieron al vuelo, cuya caída provocó la muerte de 150 personas.

Los motivos de Lubitz siguen siendo un misterio, pero las autoridades han descubierto creciente evidencia de que había investigado sobre suicidios antes del vuelo.

Fiscales alemanes dijeron el jueves que Lubitz había hecho búsquedas en internet sobre el tema días antes del accidente, como información sobre las puertas de las cabinas y precauciones de seguridad.

EL COPILOTO CONSULTÓ AL MENOS CINCO MÉDICOS POR TENDENCIAS SUICIDAS

La Fiscalía de Düsseldorf, que investiga en Alemania los posibles motivos del copiloto Andreas Lubitz para estrellar el avión de Germanwings en los Alpes franceses, ha registrado al menos cinco consultas de médicos a las que acudió el joven.

Varios de los médicos a los que acudió el copiloto, de 27 años, se pusieron en contacto con la policía para informar de que el joven había sido paciente suyo al aparecer su nombre en los medios de comunicación.

Entre los especialistas hay neurólogos y psicólogos.

La Fiscalía de Düsseldorf había revelado que Lubitz había recibido hace años, antes de conseguir su licencia como piloto, tratamiento psicoterapéutico por "tendencias suicidas".

Al registrar sus viviendas descubrió que estaba en tratamiento y que además tenía una baja médica para el día de la catástrofe, que no había comunicado a Germanwings, la filial de bajo coste de Lufthansa.

Según la aerolínea, Lubitz informó a su escuela de vuelo en 2009, al retomar su aprendizaje tras una interrupción de meses, de que había sufrido un episodio de depresión grave del que presumiblemente se había restablecido.

Agencias