La corrupción sacude al Gobierno socialista francés

El presidente galo François Hollande anunció la presentación de una ley sobre la publicación del patrimonio de los políticos y la prohibición de mandato para los condenados por corrupción o fraude.

Por cuenta del exministro Cahuzac (izq.), el presidente Hollande está en el ojo del huracán.

Reuters

Por cuenta del exministro Cahuzac (izq.), el presidente Hollande está en el ojo del huracán.

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abril 03 de 2013 - 03:23 p.m.
2013-04-03

La confesión del exministro del Presupuesto, Jérôme Cahuzac, tras cuatro meses de mentiras respecto a su cuenta bancaria en el extranjero, cayó en el mundo político francés como una bomba, cuya onda expansiva alcanza al presidente socialista François Hollande, que había prometido un gobierno "ejemplar".

Ante la dimensión del escándalo, el jefe de Estado hizo una breve declaración televisada inmediatamente antes de viajar a Marruecos para realizar una visita oficial. Hollande aseguró que Cahuzac no gozó de "ninguna protección" del Estado, y repitió que el exministro cometió una "falta imperdonable", un "ultraje a la República".

Anunció la próxima presentación de un proyecto de ley sobre la publicación del patrimonio de los ministros y los parlamentarios, y prometió que a los políticos "condenados penalmente por fraude fiscal o por corrupción se les prohibirá todo mandato público".

El Presidente afirmó que la ley en cuestión está destinada a "luchar de manera implacable contra los conflicto entre los intereses públicos y los intereses privados y a asegurar la publicación y el control sobre los patrimonios de los ministros y los parlamentarios". "La ejemplaridad de los responsables públicos será total", agregó.

Afirmando su voluntad de "reforzar la independencia de la Justicia", anunció otro proyecto de ley para reformar el Consejo Superior de la Magistratura.

Cahuzac, encargado en el gobierno hasta su dimisión de la lucha contra el fraude fiscal, mintió incluso ante el Parlamento, negando tener una cuenta bancaria en el extranjero, como lo afirmaba desde el 4 de diciembre el portal informativo Mediapart.

La investigación judicial llevada a cabo en Suiza reveló la existencia de una cuenta no declarada de Jérôme Cahuzac a raíz de un registro en el banco UBS y en la firma Reyl et Cie, según el diario suizo Le Temps.

No obstante, Cahuzac, que dimitió el 19 de marzo tras iniciarse una información judicial sobre el caso, negó firmemente ante François Hollande como en conversaciones con varios ministros, afirmaron varios de ellos y colaboradores del presidente.

El líder del Partido Socialista, Harlem Désir, declaró el miércoles que Cahuzac está "excluido de hecho del partido" y le pidió que renunciara a sus cargos electos. Según la ley francesa, Cahuzac puede recuperar su mandato de diputado, que dejó para entrar al gobierno.

Desde el anuncio de su confesión, las reacciones indignadas en el mundo político francés, desde la oposición de derecha hasta la izquierda radical, no cesan, ni los cuestionamientos al gobierno y al presidente sobre lo que sabían del asunto y desde cuando. 

"HOLLANDE SABÍA": MEDIAPART

"¿Quién puede creer hoy que François Hollande y (el primer ministro) Jean-Marc Ayrault no estaban al tanto de nada?", declaró el presidente del partido de derecha Unión por un Movimiento Popular (UMP), Jean-François Copé, reclamando al presidente que se explique ante los franceses.

También el dirigente de la izquierda radical Jean-Luc Mélenchon manifestó sus dudas: "¿Dónde se para la cadena de mentira? ¿Quién sabía y no dijo nada?", "me cuesta creer que nadie sabía nada", dijo, citando expresamente al ministro de Economía Pierre Moscovici, bajo cuya autoridad está el ministerio del Presupuesto.

Moscovici confirmó a principios de febrero que había recibido un documento de las autoridades suizas en el marco de la investigación sobre Cahuzac, pero no reveló su contenido.

La extrema derecha, por su parte, denunció un "asunto de Estado". El vicepresidente del Frente Nacional, Florian Philippot, sostuvo que "evidentemente Hollande sabía".

También el periodista Edwy Plenel, cofundador de Mediapart, consideró que Hollande "no tiene excusas" por no haber actuado antes respecto a Cahuzac porque "sabía exactamente lo que todo el mundo sabía".

"Indigno", "la mentira que salpica a Hollande", "la bomba Cahuzac hace tambalearse la presidencia de Hollande", los títulos de la prensa francesa se hacían eco el miércoles del impacto político de la actitud del exministro.

"El contrato de confianza entre el pueblo y sus gobernantes se ha roto", estimó el diario Le Monde, afirmando que a la crisis económica se agrega ahora una "crisis democrática". Una crisis cuyos beneficios podrían recaer en los partidos situados en los extremos del tablero político francés, estiman algunos observadores.
AFP

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