Criptomoneda de Maduro es recibida con escepticismo

Los economistas y legisladores de la oposición cuestionan viabilidad de planes para el petro.

Nicolás Maduro, presidente de Venezuela.

En los últimos días se supo que el Gobierno de Venezuela tendría pensado realizar la primera subasta de la criptomoneda en el mes de febrero, de forma privada.

EFE

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Portafolio
enero 19 de 2018 - 08:15 p.m.
2018-01-19

Cuando el presidente venezolano, Nicolás Maduro, reveló los planes para el petro, una criptomoneda respaldada con petróleo, predijo que le permitiría al país independizarse financieramente y evadir las sanciones estadounidenses.

La idea es que el Gobierno emita 100 millones de petros, cada uno respaldado por un barril de petróleo de las vastas reservas del país. Se ha establecido un organismo regulador que supervisará el plan y cualquier persona que quiera comerciar con petros debe registrarse ante el Estado antes del 21 de enero.

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Pero a medida que se acerca esa fecha, economistas y legisladores de la oposición siguen mostrándose profundamente escépticos sobre la viabilidad del plan de Maduro y si tiene la capacidad para resolver cualquiera de los problemas del país.

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“Una criptomoneda que no es cripto. Respaldada por reservas que no son reservas. Que sólo puedes monetizar mediante una producción que está colapsando?Emitida por un Gobierno en impago y sin dólares”, tuiteó Francisco Monaldi, un experto en petróleo venezolano del grupo de estudio Baker Institute quien describió el plan del petro como “algo ridículo”.

(Lea: ‘El total de las reservas de petróleo de Venezuela no está disponible para respaldar una criptomoneda’

En teoría, y con los precios actuales, 100 millones de petros recaudarían alrededor de US$6.000 millones. Esto sería suficiente para pagar dos tercios de las obligaciones de Venezuela con los tenedores de bonos internacionales con vencimiento este año y quizás evitar un impago total de la deuda.

Sin embargo, Monaldi aseguró que el Gobierno había “exagerado dramáticamente” el valor de las reservas de petróleo de Venezuela, ignorando el hecho de que sacar el crudo de la tierra sería costoso y difícil. La dilapidada industria petrolera del país carece de inversión y pericia, y en estos momentos tiene su nivel de producción más bajo desde la década de 1980.

“Habría que invertir al menos US$8.000 millones para extraer esas reservas a razón de 200.000 barriles por día”, indicó. “¿Quién lo haría?” También existe el problema de la legitimidad. La Asamblea Nacional controlada por la oposición ha declarado que el petro es ilegal, y no está claro si los gobiernos extranjeros o las instituciones financieras lo reconocerían como moneda de curso legal.

A diferencia de otras criptomonedas como el bitcóin, el petro también está respaldado por el Estado, lo cual va en contra del espíritu de las criptomonedas. Algunos han cuestionado si el esquema de la criptomoneda de Maduro merece ese nombre.

“Esta no es una criptomoneda”, apuntó Jorge Millán, un legislador venezolano. “Es una venta a futuro de petróleo venezolano. Y está hecha especialmente para la corrupción”.

Cuando el Presidente anunció los planes para el petro el mes pasado, muchos venezolanos creían que podrían ‘minar’ la moneda ellos mismos, al igual que se hace con el bitcóin, que puede ser creado por personas mediante el uso de software informático complejo.

Pero en una entrevista reciente en la televisión venezolana, Carlos Vargas, jefe del organismo regulador recientemente creado, afirmó que el petro sería “una moneda pre-minada”, lo que significa que el Gobierno lo produciría y controlaría. Los petros se venderán en un proceso “similar a una subasta”, agregó.

El bitcóin ha demostrado ser particularmente popular en Venezuela, donde la electricidad necesaria para operar las computadoras que minan criptomonedas está tan fuertemente subsidiada que es prácticamente gratuita.

Las personas que minan bitcóin con determinación pueden ganar cientos de dólares al mes, lo cual es una propuesta atractiva en un país donde los precios están subiendo 50 veces más rápidamente que en cualquier otro país del mundo. Según la Asamblea Nacional, la tasa de inflación de Venezuela fue del 2.600% el año pasado.

Los venezolanos conocedores de la tecnología han recurrido a juegos de computadora como Runescape y Tibia para ganar oro virtual, que luego venden a otros jugadores a cambio de bitcóines o dinero en efectivo.

Pero a Alejandro Grisanti, director de Ecoanalítica, un grupo de estudio con sede en Caracas, le resulta difícil aceptar que la nueva criptomoneda respaldada por el estado pueda ayudar a los venezolanos a salir de sus dificultades.

El petro, dijo, simplemente sería “una nueva forma de endeudarse para financiar la corrupción y darles dólares baratos a los amigotes del Gobierno”.

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