Cumbre de las Américas afianzó diálogo continental

El colofón del encuentro fue la histórica reunión de los presidentes de EE.UU. y Cuba. También Venezuela dejó abierto el camino del diálogo. Lo claro es que Obama consiguió consolidar su imagen regional como conciliador.

Cuba, Venezuela y EE. UU. fueron los protagonistas durante la mayor parte del encuentro hemisférico, que se clausuró el sábado.

Archivo particular

Cuba, Venezuela y EE. UU. fueron los protagonistas durante la mayor parte del encuentro hemisférico, que se clausuró el sábado.

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abril 12 de 2015 - 11:23 p.m.
2015-04-12

Si algo dejó la VII Cumbre de las Américas, que concluyó el sábado en Panamá, fue la intención aparente de acabar con los radicalismos que han mantenido tensiones durante los últimos años entre varios países del continente.

En ese orden de ideas, sin duda, las fotos que pasarán a la historia serán las de los presidentes de Estados Unidos y Cuba, Barack Obama y Raúl Castro, estrechándose las manos y las impresiones mutuas de respeto que hacen pensar en la pronta normalización de las relaciones diplomáticas entre dos naciones que han estado confrontadas desde la época de la guerra fría.

El colofón de la VII Cumbre, en la cual participaron 35 países, fue la reunión entre los mandatarios de la primera potencia mundial y de la isla caribeña, y su aparición, juntos, frente a los medios de comunicación, también entrelazando sus manos.

“La historia entre EE. UU- y Cuba es complicada. Después de 50 años de políticas que fracasarían era hora de intentar algo nuevo”, dijo Obama.

El viernes, cuando se inauguró el foro hemisférico, ambos se saludaron distendidos y sonrientes e intercambiaron algunas palabras. Aunque Obama y Castro se habían visto las caras durante el funeral de Nelson Mandela, en Sudáfrica hace casi dos años, no habían mantenido, como no lo ha hecho ningún líder de los dos países en más de medio siglo, un encuentro de unos pocos minutos.

No obstante, tal como lo ha reiterado Obama, aún habrá que recorrer un largo camino para que estos países puedan decir que han restablecido plenamente sus relaciones. Cuba exige la derogación definitiva del embargo comercial que le impuso EE. UU. en 1962 y desde ese entonces ahoga su economía. Pero solo el Congreso estadounidense podrá derogar el decreto, reforzado por la ley Helms-Burton de 1996.

También, que se le elimine de la lista de países patrocinadores del terrorismo, en la que está desde 1982. EE. UU. ya anunció que “pronto” tomará una decisión.

Cuba tampoco ha dado aún todos los cambios que pide Washington en materia de derechos humanos.

El régimen castrista, de partido único – el Comunista – continúa gobernando la isla. Queda además la apertura de embajadas en Washington y La Habana.

“Con el tiempo, podremos decir que hemos dado vuelta a la página y establecer una nueva relación entre nuestros dos países”, auguró Obama al lado del presidente Castro.

DISPUESTA AL DIÁLOGO

Y si bien no hubo un resultado concreto en bajarle la intensidad al enfrentamiento entre EE. UU. y Venezuela, el otro conflicto que se preveía aflorara en la reunión del istmo, luego de que el gobierno de Obama dijera que Venezuela es una amenaza para la seguridad de su país, la oportunidad sirvió para que los adversarios bajaran un poco los guantes. En las previas, Maduro había endurecido su discurso antiestadounidense y, en la clausura del evento, los presidentes Rafael Correa (Ecuador), Cristina Fernández (Argentina) y Evo Morales (Bolivia), lo respaldaron, al exigir la derogación del decreto que Obama emitió en marzo pasado al respecto. Funcionarios norteamericanos y el propio Obama aclararon que la declaratoria solo era un requisito para sancionar a siete funcionarios y no al pueblo venezolano. Al final, también Maduro aseguró: “estoy dispuesto a hablar con el presidente Obama sobre este tema, con respeto, cuando él quiera”.

Lo claro también es que Obama consiguió consolidar su imagen de conciliación regional no solo frente a Cuba, sino con respecto al resto del continente.

Los demás puntos de la agenda no pasarán a la historia.

EE. UU. REITERA APOYO PARA LA PAZ

El presidente de EEUU, Barack Obama, destacó los “progresos” en el proceso de paz colombiano, al reunirse en el marco de la

Cumbre de las Américas con su homólogo Juan Manuel Santos, cuyos esfuerzos para resolver los desafíos pendientes seguirá apoyando, según dijo. La portavoz de medios hispanos de la Casa Blanca, Katherine Vargas. Vargas detalló que Obama transmitió a Santos su “apoyo”, en especial en los temas de derechos de las víctimas y otros vinculados al fin del conflicto. Asimismo, enfatizó que la reciente designación del enviado especial de EEUU para el proceso de paz en

Colombia, Bernie Aronson, simboliza la esperanza compartida en que se logre una paz estable y duradera.