Cumbre del G20: impulsando el crecimiento económico global

Las decisiones que los líderes deberán tomar el 15 y 16 de noviembre abarcan muchos temas: empleo, infraestructura, impuestos, comercio, competencia, corrupción, desarrollo y reforma de sistemas financieros.

Llegada de la canciller alemana Angela Merkel al aeropuerto de Brisbane en Australia, para asistir a la cumbre del G20.

AFP

Llegada de la canciller alemana Angela Merkel al aeropuerto de Brisbane en Australia, para asistir a la cumbre del G20.

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noviembre 18 de 2014 - 12:10 a.m.
2014-11-18

El arribo de los líderes a Brisbane a finales de esta semana marcará la culminación de un año de acciones. La Cumbre es una oportunidad para finalizar nuestro compromiso de fortalecer la economía global, generar empleos y brindar prosperidad a miles de millones de personas.

Cuando comenzó la presidencia australiana del G20, las naciones de este foro fijaron un ambicioso objetivo: impulsar nuestro PIB colectivo en al menos 2% durante cinco años en base a la trayectoria actual, mediante una combinación de acciones nacionales y compromisos globales compartidos. Dicho impulso añadiría más de 2 billones de dólares a la economía global, generando millones de nuevos empleos alrededor del mundo.

A continuación, las naciones del G20 concibieron cerca de mil medidas para impulsar el crecimiento económico, incluyendo más inversión en infraestructura, facilitación del comercio, cambios a las políticas de competencia e iniciativas para mejorar la participación laboral, especialmente de mujeres y jóvenes.

El enfoque colectivo ha rendido frutos. En septiembre, el FMI y la OCDE estimaron que las estrategias que habíamos desarrollado nos permitirán avanzar en un 90% hacia nuestro objetivo de crecimiento.

Desde entonces, los miembros del G20 han continuado identificando nuevas acciones y durante la Cumbre de Líderes se confirmará lo mucho que nos hemos acercado a alcanzar el objetivo del 2%.

Este 2% representa un futuro económico más sólido para todos nuestros pueblos y evidencia del valor del G20. Este año, el G20 ha hecho grandes esfuerzos simplemente porque el crecimiento es clave para abordar muchos problemas globales que niegan oportunidades a las personas, sofocan las aspiraciones del sector privado y afectan la calidad de vida.

Las decisiones que los líderes deberán tomar el 15 y 16 de noviembre abarcan muchos temas: empleo, infraestructura, impuestos, comercio, competencia, corrupción, desarrollo y reforma de sistemas financieros.

Todas ellas están sobre la mesa pues ofrecen soluciones al gran reto de restablecer la confianza en la economía global hoy en día y con miras al futuro.

Una mayor confianza permitirá la tomar decisiones en materia de inversiones que impulsen el crecimiento económico. Para lograr esto se necesitan reformas estructurales para mejorar la eficiencia de las economías individuales y de la economía global.

Durante el 2014, las naciones del G20 han alcanzado colectivamente lo que hubiese sido imposible lograr actuando solas. La colaboración a esta escala para potenciar el crecimiento global no tiene precedentes.

Asimismo, hemos logrado mucho en otras áreas. Estamos bien encaminados para entregar una primer paquete de reformas fiscales para combatir la erosión de la base imponible y la transferencia de utilidades, para ayudar a asegurar que las compañías paguen su justa porción de impuestos en las jurisdicciones donde obtienen sus ganancias.

Hemos logrado un acuerdo para desarrollar un plan de varios años para el impulso de la inversión privada en infraestructura. Para el año 2030, se requerirán 70 billones de dólares adicionales en infraestructura. Los gobiernos por sí solos ya no pueden satisfacer esta demanda.

En Brisbane, los líderes pueden probarle al mundo que un foro que mostró su carácter al responder a los difíciles días de la crisis global puede hacerlo nuevamente; esta vez dándole forma al futuro de la economía.

Podemos lograr reformas a la regulación financiera para asegurar que las circunstancias que condujeron a la crisis financiera global no se repitan y estar mejor equipados para enfrentar futuras crisis.

Podemos asegurar que los contribuyentes nunca más tengan que cubrir los costos de rescatar instituciones que son consideradas "demasiado grandes para quebrar". Tenemos, asimismo, la oportunidad de aportar mayor transparencia al opaco mundo de la banca paralela y de reformar el comercio de derivados extrabursátiles.

Podemos fijar un objetivo global de reducción de brechas de participación de hombres y mujeres en el mercado laboral en los países, en un 25% para el año 2025.

Le doy la bienvenida a los líderes del G20 en Brisbane. Inevitablemente, las discusiones serán robustas, tal como debería de ser. Sin embargo, en base a todo lo que hemos logrado tengo la confianza de que juntos tomaremos acciones respecto de los temas económicos más importantes del mundo de hoy.

Tony Abbott,

Primer Ministro de Australia