El desplome bursátil del mayor banco de Portugal

La acción del Banco Espírito Santo (BES) vale menos de la mitad que hace un mes, lo que refleja la incertidumbre por una entidad y un poderoso grupo económico en la mira por posibles irregularidades contables.

El precio de la acción del BES ha caído más de un 50% en un mes.

Efe

El precio de la acción del BES ha caído más de un 50% en un mes.

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julio 10 de 2014 - 01:28 p.m.
2014-07-10

El regulador bursátil portugués suspendió el jueves la cotización del BES apenas cuatro horas después de que su principal accionista, el Espírito Santo Financial Group, también dejara de hacerlo.

Los títulos del BES en la Bolsa de Lisboa retrocedían más de un 16% en comparación con el cierre de ayer, una tendencia al rojo que se alarga desde hace semanas y que ha provocado que el precio por acción caiga más de un 50% respecto al de hace un mes.

La decisión de la Comisión del Mercado de Valores (CMVM) lusa se produjo cuatro horas después de que el Espírito Santo Financial Group (ESFG) dejase de cotizar tanto en el parqué lisboeta como en la Bolsa de Luxemburgo, aunque en su caso a petición propia.

En un comunicado, el regulador justificó esta suspensión del BES "hasta la divulgación de información relevante" sobre la entidad. Tanto el BES como el ESFG forman parte del Grupo Espírito Santo, controlado por la familia del mismo nombre, una de las más ricas, poderosas e influyentes de Portugal.

Este grupo empresarial, con numerosas ramificaciones en el sector financiero pero también en sectores como el inmobiliario, el turismo o la agroalimentación, atraviesa un momento especialmente delicado desde que una auditoría detectase a finales de mayo irregularidades contables en una de sus filiales: Espírito Santo International.

Esta firma, con sede en Luxemburgo, es a su vez la principal accionista del ESFG. Desde que se hicieran públicas estas irregularidades, también han salido a la luz las divisiones entre las diferentes ramas familiares de los Espírito Santo.

De hecho, el presidente del BES, Ricardo Salgado -que también ocupaba puestos de responsabilidad en la cúpula de todo el grupo- anunció a finales de junio que dejará el cargo tras 22 años, una salida que abrió una guerra en torno a su sucesión y que analistas lusos relacionan con los intentos del banco central portugués de alejar a la familia de la gestión de la entidad financiera.

El terremoto causado por las dificultades por las que pasa el grupo ha afectado incluso a otras compañías como Portugal Telecom (PT), que compró pagarés de una de sus filiales, una inversión que ha provocado desavenencias con la brasileña Oi, con la que está inmersa en un proceso de fusión. La propia Bolsa de Lisboa ha sufrido las consecuencias de esta incertidumbre y ha perdido 1.300 puntos sólo en el último mes.

EFECTO EN MERCADOS EUROPEOS

Las crecientes preocupaciones sobre la solvencia del grupo acarreó también una subida en las tasas de interés de las obligaciones portuguesas a largo plazo (3,9% contra 3,77% el miércoles), en un contexto de estabilidad de las demás deudas de la zona euro en el mercado de obligaciones.

"Los inversores se interrogan sobre la solidez del BES y el impacto que ello puede tener para el conjunto del país", según Renaud Murial, de Barclays Bourse. Las turbulencias que atraviesa el BES afectaban a las bolsas europeas, que acentuaron pérdidas tras anunciarse la suspensión de la cotización del principal accionista del banco portugués, Espirito Santo Financial Group (ESFG). Londres perdía a media sesión 0,85%, igual que Fráncfort (-1,52%), Paris (-1,54%) y Madrid (-2,86%).

EFE y AFP