La última carta de Rousseff para regresar al poder

Será el Supremo Tribunal Federal la entidad que determine si reversa la decisión tomada por el Senado.  

Dilma Rousseff

EFE

Internacional
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septiembre 01 de 2016 - 03:40 p.m.
2016-09-01

Un día después de que Dilma Roussef fuera destituida por el Senado brasileño, la exmandataria puso sobre la mesa su última carta para regresar a la presidencia (El Congreso brasileño destituyó a Dilma Rousseff).

José Eduardo Cardozo, abogado de Rousseff, apeló ante el Supremo Tribunal Federal la decisión tomada este miércoles por el Senado, en busca de que se revoque la destitución.

La defensa de Cardozo se basa en que los representantes de sus acusadores realizaron cambios a sus argumentos, violando el derecho al libre proceso, al decir que la presidenta debía además ser juzgada por la crisis económica y por el escándalo de corrupción que se vive en Brasil.

En caso de que el Supremo Tribunal apruebe la solicitud de Cardozo, Temer volvería a ser nombrado presidente interino mientras que se repite el proceso en el senado.

El abogado de Rousseff solicitó además que se modifique la ley de presupuesto de 1950, ley en la que se basan los acusadores de la exmandataria para acusarla de incumplir las normas de presupuesto.

Hasta ahora, todas las solicitudes hechas por la defensa de Rousseff, con base a los méritos del proceso de impugnación, han sido rechazadas por el STF, cuyo presidente, el juez Ricardo Lewandowski, lideró el juicio político.

"Es una petición predecible, pero las posibilidades de que tenga éxito son muy, muy remotas", comentó Thiago de Aragao, analista político y socio de la consultora Arko Advice.

Luego de haber pasado menos de dos años de la reelección de Dilma Rousseff como presidenta de Brasil, millones de brasileños salieron a las calles para demandar su salida, molestos por la profunda recesión en la que cayó el país y por el escándalo de corrupción en Petrobras.

Los opositores de Rousseff consideran que su destitución despeja la vía para un cambio de rumbo político de la mayor economía de América latina. Sin embargo, Temer recibe una nación dividida, donde los brasileños no están en disposición para acatar las medidas de austeridad que ha prometido el mandatario para sanear las finanzas públicas.