Disminuye el hambre, pero aumenta la obesidad

La FAO alertó sobre este fenómeno que afecta al 22% de la población en América Latina y el Caribe.

La obesidad sigue creciendo en la población  por malos hábitos.

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Internacional
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efe
febrero 29 de 2016 - 04:21 p.m.
2016-02-29

A pesar de que los países de América Latina y el Caribe consiguieron disminuir notablemente el hambre, en la región aumentó progresivamente otro riesgo: el de la obesidad, que afecta al 22 % de la población, alertó este lunes la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).

En el marco de la jornada inaugural de la XXXIV Conferencia Regional de la FAO para América Latina y el Caribe, que este año se celebra en México, la organización informó que en los últimos 25 años, más de 31,7 millones de personas han superado el hambre en la región, especialmente entre los años 2000 y 2008.

Sin embargo, “ha ido incrementando el número de personas con obesidad y sobrepeso”, que traen consigo enfermedades “no transmisibles” como diabetes o enfermedades cardiacas, afirmó el director de la FAO para la región, Raúl Benítez, en entrevista con Efe.

Estas tendencias no pueden ser consideradas “como un problema individual o familiar, sino como un problema de toda la sociedad”, por lo que el director apeló a una selección cauta de los alimentos que se consuman, evitando los altamente azucarados o los que tienen altos contenidos en grasas o sales.

Por otro lado, llamó a tratar con “gran responsabilidad” la pérdida de comida, ya que en la región “se desperdician 350 millones de kilos por día de alimentos”, mientras que aún hay 34 millones de personas que pasan hambre.

El “reto del siglo XXI”, dijo, es “lograr erradicar el hambre y la pobreza, pero de manera sostenible”, una condición que actualmente no respetan los sistemas de producción y consumo.

En el primer día de la Conferencia, que se extenderá hasta el próximo jueves, funcionarios de los 33 Estados miembro del organismo en la región revisaron la evolución del continente rumbo a la meta de erradicar el hambre para 2025.

El oficial de la FAO Adoniram Sanches destacó la “rapidísima erradicación” que países como Bolivia y Nicaragua han tenido contra la subalimentación.

También calificó como “bastante preocupante” las cifras de obesidad regionales, encabezadas por México y Chile, por lo que abogó por poner en marcha “sistemas alimentarios inclusivos y sensibles a los temas de nutrición” y formación en esta materia desde la escuela.

Según lo analizado por la FAO, los países de la región más exitosos a la hora de disminuir la pobreza han sido aquellos que han aplicado medidas que, en primer lugar, han dado una mayor urgencia a asistir a los grupos vulnerables, atacando a problemas como que los niños vayan a la escuela sin desayunar, informó Benítez.

Asimismo, ha habido mejores resultados cuando se han dado medidas para atacar las causas que desembocan en la “vulnerabilidad de los grupos sociales más pobres”, y que impactan en factores como “el mercado de trabajo, el acceso a la tierra, los mercados” o el financiamiento de los pequeños productores.

Benítez destacó la relevancia de aplicar “políticas específicas destinadas a apoyar a los pequeños productores”, quienes a pesar de ser mayoría (constituyen un 80 % de los agentes productivos), solo producen el 20 % de la suma final, en ocasiones por diferencias tecnológicas.

Países como Argentina y Brasil son ejemplo de que “cuando hay políticas concretas de apoyo a los agricultores familiares este sector es capaz de transformarse en parte de la solución al problema”, por lo que hay que fomentar los procesos de capacitación.

En este sentido, en el campo mexicano hay unos 7 millones de productores, y casi el 80 % de ellos cuentan con un terreno productivo de menos de 5 hectáreas, por lo que “debemos ser muy efectivos para llegar con nuestros apoyos”, afirmó el secretario de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación, José Calzada.

El ministro mexicano -cuyo país además tiene la presidencia en esta Conferencia- invitó a la banca privada a que “voltee los ojos” al sector, dado que, mientras en otros lugares estas instituciones financian entre 70 y 80 % de los requerimientos del ramo, en el país esta inversión es de apenas el 15 %.

Remarcó que para lograr los objetivos ha de darse la integración de políticas públicas transversales, ya que factores como el medioambiente o los cuidados en la salud ya no son meramente complementarios, sino “sustanciales”.