Draghi, el Súper-Mario' que busca salvar a Europa

Aunque hace malabares para controlar la inflación, al presidente del BCE siempre le piden más.

Mario Draghi

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Mario Draghi

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agosto 13 de 2012 - 05:12 p.m.
2012-08-13

Acostumbrado a lidiar con situaciones difíciles desde muy joven cuando sus padres murieron y se tuvo que hacer cargo de la manutención de sus dos hermanos, Mario Draghi, o 'Super Mario', como se le conoce en Italia, está haciéndole frente a la más grave crisis económica del viejo continente como presidente del Banco Central Europeo (BCE).

Este economista romano de 64 años y formado en Estados Unidos, quien llegó a la dirección de la institución económica más importante de la Unión Europea hace 10 meses, ha realizado una suerte de juego de equilibrista, pues al mando del BCE debe mantener la ortodoxia propia de los banqueros centrales y a la vez guardar la independencia frente a su país, que justamente es uno de los más afectados por la crisis y es de los que más necesita de fondos de emergencia y compra de deuda por parte del BCE para paliar los efectos de la debacle financiera.

Pero aparte de ese oficio de equilibrista, algunos también lo han llegado a calificar de 'señor de los mercados', pues sus palabras, tranquilizadoras un día, pueden hacer subir las bolsas y bajar los intereses de los títulos de deuda de los países emproblemados, pero al otro, si se muestra parco o no toma las medidas prometidas, puede ocasionar que las bolsas se derrumben, como ha sucedido en las últimas semanas.

Aunque Draghi sabe que su principal función al frente del BCE es el control de la inflación, la crisis europea lo ha puesto a domar una crisis con varias aristas, que para algunos podría generar la salida del euro de Grecia, con incalculables efectos sobre el resto de países, en problemas o no.

Alfonso Novales, catedrático en economía de la Universidad Complutense de Madrid, en diálogo con EL TIEMPO aseguró que en la actual coyuntura, "al BCE le están pidiendo que solucione la crisis cuando en realidad la tarea de realizar reformas estructurales corresponde a los gobiernos y estos no las han hecho. Son los políticos que piden acciones del BCE los que deberían estar actuando en sus países", asegura el académico.

Acostumbrado al rígido método de estudio con los jesuitas en Italia y a las funciones como un economista técnico en el Departamento del Tesoro italiano, el Banco Mundial y el Banco de Italia, tras su paso por la Universidad de La Sapienza y el Instituto Tecnológico de Massachussets, Draghi ocupó la vicepresidencia para Europa del grupo de banca de inversión Goldman Sachs.

Sus críticos se han encargado de recordarle que precisamente fue durante el paso por esta institución, acusada en Estados Unidos de fraude con las hipotecas subprime (otorgadas pero con riesgo de no pago), que Draghi pudo haber al menos conocido de irregularidades de la entidad en el ocultamiento de la verdadera crisis que afrontaba Grecia y que en los últimos meses se ha comprobado.

Durante los 10 meses de gestión al frente del BCE Draghi se ha ganado enemigos y contradictores que le achacan lentitud para tomar decisiones o que estas no tienen los efectos esperados.

Aunque hasta ahora el manejo de la crisis por parte del BCE, según Alfonso Novales "ha sido acertado y se ha limitado a su campo de competencia", el papel de Draghi es visto en círculos del poder en Alemania con escepticismo pues no se creía que un italiano defendiera la función del BCE de controlar la inflación, algo que en Italia ha sido problemático.

El académico español le advirtió a este diario que aunque las aguas se han calmado en la última semana en Europa, "los peligros de una eventual salida de Grecia del euro no se han desactivado, pues los políticos no han demostrado capacidad para sacar adelante las reformas estructurales que se necesitan".

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