La economía de Brasil se contrae más de lo esperado

El Producto Interno Bruto (PIB) sufrió en el tercer trimestre su mayor contracción desde inicios del 2009, a medida que una caída de las inversiones y un incremento en la capacidad ociosa de las fábricas borraron un débil crecimiento.

La contribución del sector industrial al PIB fue de apenas un 0,1 por ciento.

AFP

La contribución del sector industrial al PIB fue de apenas un 0,1 por ciento.

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diciembre 03 de 2013 - 03:45 p.m.
2013-12-03

La economía se contrajo un 0,5 por ciento en el tercer trimestre respecto a los tres meses previos, dijo el martes la agencia gubernamental de estadísticas IBGE, una vez más debajo de los pronósticos.

El mercado apostaba a que el PIB cayera un 0,2 por ciento, según la mediana del pronóstico de 40 economistas encuestados por Reuters.

El frágil trimestre reforzó los temores sobre Brasil, que en los últimos años tuvo problemas para contener la inflación y mantenerse competitivo, ensombreciendo la reputación ganada en una década de robusto crecimiento.

Aunque la perspectiva de una recesión en la mayor economía de América Latina parece aún poco probable, el frenazo sugiere un escenario de débil crecimiento y también un posible recorte de la calificación de crédito en el 2014 antes de las elecciones presidenciales.

El peor mes parece haber sido julio, después de una ola de manifestaciones contra la pésima calidad de algunos servicios públicos.

La recuperación ha sido frágil, llevando a los economistas a pronosticar un crecimiento de apenas un 2,1 por ciento en el 2014, tras una previsión de un 2,5 por ciento para el 2013.

El gasto público aumentó un 1,2 por ciento en el tercer trimestre y fue el principal motor de la demanda. Sin embargo, funcionarios han advertido que no hay más espacio para medidas de estímulo a medida que disminuyen los ingresos tributarios y el Gobierno incumple sus metas presupuestarias.

El sector privado ha sido cauteloso. La inversión cayó un 2,2 por ciento respecto al segundo trimestre, debido a que los elevados costos y poca confianza de parte de los empresarios desalentaron los gastos de capital.

La mayor caída en la producción en el tercer trimestre fue en el sector agrícola, que se contrajo un 3,5 por ciento luego del final de la principal cosecha, cediendo parte de las ganancias de un robusto segundo trimestre.

Un mercado laboral sorprendentemente fuerte ha sido una de las pocas buenas noticias para la economía brasileña, que ostenta un desempleo estable cerca de mínimos históricos.

Los precios al consumidor, sin embargo, han estado subiendo más rápido que los salarios durante la mayor parte del año. La demanda de los hogares aumentó un 1,0 por ciento en el tercer trimestre, pero avanzó menos respecto al mismo período del 2012 que frente al trimestre previo.

Las ventas minoristas sufrieron un fuerte frenazo este año, con un crecimiento anual de alrededor de la mitad del ritmo del año pasado. Las fábricas brasileñas tienen aún problemas para competir en el extranjero y más líneas de montaje quedaron ociosas en el tercer trimestre, a medida que fueron venciendo algunos incentivos fiscales. La contribución del sector industrial al PIB fue de apenas un 0,1 por ciento.
Reuters

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