La economía de Brasil ya lleva dos años en recesión

Según datos revelador por el Banco Central la actividad productiva y de servicios se contrajo un 4,49% entre abril de 2015 y el mismo mes de este año.

El presidente interino de Brasil, Michel Temer.

Michel Temer es presidente interino desde el pasado 12 de mayo

Reuters

Internacional
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EFE / AFP
junio 16 de 2016 - 07:51 p.m.
2016-06-16

La actividad económica en Brasil se contrajo un 4,49 % entre abril de 2015 y el mismo mes de este año, según datos divulgados por el Banco Central, que confirman la profundidad de la recesión en que está sumergido el país.

Según el llamado Índice de Actividad Económica del Banco Central, considerado como una medición previa del Producto Interno Bruto (PIB), el movimiento económico en el país aumentó un 0,03% en abril pasado respecto del mes inmediatamente anterior.

Esa mejoría, que el propio Banco Central calificó de marginal, interrumpió 15 meses seguidos de caídas del indicador en esa comparación, pero aun así no basta para señalar un inicio de recuperación, de acuerdo con el instituto emisor.

Según datos oficiales, la economía de Brasil completó dos años en recesión en el primer trimestre de 2016, cuando el PIB bajó un 5,4 % respecto del mismo período de 2015, un año en el que tuvo una contracción del 3,8%, su peor resultado en cinco lustros.

Analistas del sector privado consultados por el Banco Central esperan para este año una nueva caída, en torno al 3,60%, y prevén un leve rebote en 2017, para cuando pronostican un crecimiento del 1,0%.

El gobierno interino de Michel Temer, que desde el pasado 12 de mayo sustituye a la mandataria Dilma Rousseff, quien responde a un juicio de destitución, ha identificado como uno de los factores que agravó la crisis el fuerte aumento del gasto público registrado en los últimos años. Para intentar remediar esa situación, propuso al Congreso que, durante los próximos diez años, el aumento del gasto público anual sea limitado por ley al equivalente a la tasa de inflación registrada en el ejercicio inmediatamente anterior.

El ministro de Hacienda, Henrique Meirelles, dijo que la iniciativa -bajo forma de una enmienda constitucional- pretende ajustar el gasto primario, “no hay posibilidades de que sigamos en Brasil gastando mucho más de lo que la sociedad puede pagar. Es importante que revirtamos ese proceso y por eso presentamos un nuevo régimen fiscal, que limita los gastos públicos”, puntualizó el titular de la cartera de finanzas. El gobierno del presidente Michel Temer espera que la enmienda entre en vigencia en 2017 y prevé la opción de modificar el método de cálculo en el décimo año. El proyecto contempla castigos para los poderes que no cumplan con el techo fijado, como prohibir ajustes salariales de servidores públicos, incrementos de la plantilla o la realización de concursos públicos.

Crisis económica y política están en la agenda del país

La economía brasileña comenzó su declive en 2015, cuando cayó 3,8%, con una inflación de dos dígitos.

En 2016, el desempleo saltó hasta un récord de 11,2% y el Gobierno proyecta que cerrará con un enorme déficit fiscal primario cercano a los 47.000 millones de dólares.

El PIB se contrajo 0,3% en el primer trimestre de 2016 y los operadores esperan que el año cierre con una caída de 3,6%, en momentos en que el país se encamina hacia su peor recesión en más de 80 años.

Brasil también está en medio de un controvertido proceso de ‘impeachment’ contra la presidenta Dilma Rousseff, suspendida en mayo por el Senado por supuesta manipulación de las cuentas públicas, y reemplazada por su vicepresidente, que conducirá el país hasta que se defina el caso a mediados de agosto, en pleno desarrollo de los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro.