El Congreso brasileño destituyó a Dilma Rousseff

61 senadores votaron a favor de separar del cargo a la presidenta de Brasil, mientras que 20 la apoyaron. Michel Temer asumirá como jefe de Estado.

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Desde este momento Michel Temer asume las riendas de Brasil y hasta finales de 2018. Por su parte, la expresidenta tendrá un mes para dejar el palacio presidencial en la capital.

Reuters

Internacional
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afp
agosto 31 de 2016 - 03:26 p.m.
2016-08-31

El Senado brasileño destituyó este miércoles a la presidenta Dilma Rousseff, luego de que fuera aceptada la denuncia por delitos de responsabilidad a la hora de 'maquillar' cifras de déficit fiscal durante su primer mandato, en los que se presentaban datos en positivo.

La votación fue abultada, pues 61 senadores votaron a favor de este 'impeachment', mientras que 20 respaldaron a Rousseff, con lo cual la representante del Partido de los Trabajadores (PT) tendrá un mes para dejar el Palacio de la Alvorada, momento en que su vicepresidente Michel Temer asumirá el primer cargo de Brasil hasta finales de 2018.

"61 senadores sustituyeron la voluntad expresada por 54,5 millones de votos (...). El Senado Federal tomó una decisión que entró para la historia de las grandes injusticias. Los que votaron por el 'impeachment' escogieron rasgar la Constitución Federal, decidieron por la interrupción del mandato de una presidenta que no cometió crimen de responsabilidad, condenaron una inocente y consumaron un golpe parlamentario", afirmó la expresidenta, momentos después de anunciada la decisión.

Vale destacar que esto se da en momentos que la justicia brasileña investiga a diversos círculos políticos por cuenta del escándalo Petrobras, en el que se beneficiaron a empresas privadas con contratos públicos y que ya han generado la caída de varios funcionarios cercanos a Rousseff y a Lula Da Silva, expresidente y padrino político de la destituida.

"Aquí no hay ningún golpe de Estado y es urgente pacificar a la Nación y unificar a Brasil, y para eso es necesario un Gobierno de salvación nacional", aseguró en su momento el nuevo presidente del gigante suramericano Michel Temer, quien viajará ya como presidente oficial a China este fin de semana, para participar de la cumbre del G20 (Más información en: En manos de Temer persisten las malas previsiones sobre la economía de Brasil).

Con esta decisión, el legislativo 'brazuca' sienta un precedente en la política interna, pues se trata del primer jefe de Estado investigado y destituido, tratándose además de la primera presidenta mujer que asumía en la nación vecina. Este, entonces, es un nuevo golpe al PT, que ha venido sufriendo por los escándalos de corrupción relacionados, entre otros, con la petrolera Petrobras.

"Esta historia no acaba así. Estoy segura que la interrupción de este proceso por el golpe de estado no es definitiva. Nosotros volveremos, volveremos para continuar nuestra jornada rumbo a un Brasil en que el pueblo es soberano", concluyó Rousseff.

Desde Venezuela aseguraron que se congelarán las relaciones diplomáticas entre ambos países, retirando a su embajador Alberto Castelar y suspendiendo toda comunicación entre ambas naciones.

Con respecto a esta decisión, el gobierno bolivariano se pronunció afirmando que "se ha ejecutado una traición histórica contra el pueblo de Brasil, y un atentado contra la integridad de la mandataria más honesta en ejercicio de la presidencia en la República Federativa de Brasil".

ECONOMÍA SIGUE EN MAL MOMENTO
El revuelo generado por la destitución de la presidenta se da el mismo día en que el Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE) reveló que la economía de Brasil se contrajo en 0,6 por ciento durante el segundo trimestre de este año, con relación al trimestre anterior, lo cual acentúa su peor recesión en décadas (Además: La economía de Brasil ya lleva dos años en recesión).

Brasil está rumbo a su primer bienio de recesión desde los años 30, a lo que Temer, ahora presidente oficial, ha dicho que el foco de su administración será reencaminar la economía. "Lo que quiero es dejar la economía mejor, el Estado pacificado sin la división que encontré", afirmó al diario O Globo.

Con el resultado anunciado este miércoles, Brasil acumula seis trimestres consecutivos con su PIB en rojo, en medio de una profunda crisis que pasa, además de la disputa política por el desplome de los precios de las materias primas y una megainvestigación de corrupción que tiene como blanco a gran parte de la élite política y empresarial de este país, entre las que se encuentran indagaciones preliminares al mismo Temer y su círculo político.

Por su parte, el IBGE señaló también que el PIB cayó 3,8% en relación al segundo trimestre de 2015, y que en el primer semestre acumuló una caída de 4,6% con relación al mismo período del año pasado, lo cual muestra un balance desalentador para el futuro económico del gigante suramericano, apenas días después de finalizados los Juegos Olímpicos.

Para final de este año, el ente emisor prevé una caída de la economía de 3,16% y un repunte de 1,23% para 2017, cifras más optimistas a las proyectadas por el Fondo Monetario Internacional para diciembre de este año (-3,3 %) y para todo 2017 (0,5 %).

El equipo económico del nuevo mandatario, liderado por el ministro de Hacienda Henrique Meirelles, buscará con rigor el equilibrio macroeconómico, en términos de frenar el gasto, flexibilizar el mercado laboral y reducir el costo de las jubilaciones.

La mayoría de las estas requerirán enmiendas constitucionales, las cuales fácilmente pasarán con el apoyo que tiene Temer en el Congreso, el mismo que hoy se ve reflejado en la destitución oficial de Dilma Rousseff (Lea también el análisis: ¿Remedio o enfermedad?).

En cuanto a la caída del PIB de este segundo trimestre, el IBGE resaltó que la industria mostró una recuperación de 0,3%. Por su parte, el gasto de consumo por familias cayó 5 % por cuenta del "deterioro de los indicadores de inflación, intereses, crédito, empleo y renta a largo plazo".

Con respecto al tema de las familias, el reporte agrega que la inflación ha sido el dolor de cabeza para el Gobierno, por lo que impone altos intereses para combatirla y se prevé sigan en alza con la designación del exvicepresidente como primer mandatario.

Las proyecciones de inflación para final de este año están en 7,34 % y se espera mejoren en 2017, con una baja al 5,14 %, luego de pase el caos político por el que atraviesa el país suramericano.

Entérese de la crisis por la que pasa Brasil en: La mala hora de Brasil