Economía griega empieza a sufrir efectos de la austeridad

El corralito impuesto en Grecia hace nueve días está empezando a hacer mella, no tanto por las incomodidades cotidianas que impone el hecho de tener que esperar en fila ante un cajero automático como por los problemas en el funcionamiento de la industria y en el sector importador.

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julio 07 de 2015 - 03:32 p.m.
2015-07-07

"Hay un descenso en las reservas de entre un 30 y un 35 %", aunque "de momento no hay cancelaciones y el control de capitales no ha influido negativamente en la impresión que tienen los turistas de Grecia", dijo Xenofón Petrópulos, de la Asociación de Empresas Turísticas Griegas (SETE).

De momento, los hoteles no tienen problemas de abastecimiento según Petrópulos y "seguirán funcionando sin problemas con los bancos cerrados en los próximos 10 ó 15 días". Petrópulos admitió, sin embargo, que si continua el cierre de los bancos "habrá escasez de billetes en el mercado", lo que afectaría al pago a los proveedores de "alimentos perecederos, que de costumbre se hace en efectivo".

"El mercado hace frente a dificultades enormes", dijo Nikos Yeorgokostas, responsable de datos estadísticos de la Confederación Nacional de Comercio y Empresas (ESEE). Yeorgokostas recalcó que en los primeros días del corralito "el comercio minorista, con excepción de los alimentos y del gasóleo, se ha hundido en hasta un 70 %", mientras "el volumen de negocios de las tiendas de alimentos y de las gasolineras aumentó en un 20 %".

"Estas dos tendencias se acentúan, aunque de momento no tenemos datos más detallados", precisó Yeorgockostas. El responsable de ESEE se quejó además de que "los trámites de pago de proveedores al extranjero duran demasiado tiempo", lo que pone en peligro "comandas de productos sensibles bloqueados en las aduanas".

"El control de capitales, afectó a todo, al pago de personal, a la producción y la distribución de los productos", explicó por su parte Nikos Arjondís, director en la Asociación Panhelénica de Exportadores (PSE).

Un ejemplo palpable de los problemas prácticos que está causando el corralito lo da la situación en la industria avícola, donde si bien no hay escasez de animales ni de huevos, sí empieza a escasear el material de empaquetado, es decir las cajas para guardar los huevos y las bandejas para los pollos, productos que se importan de Bulgaria y Turquía.

Según relató Kostas Vardakis, propietario de un supermercado en la costa griega, los grandes productores exigen a sus clientes que los pedidos se efectúen con solo 48 horas de antelación, no se aceptan ya devoluciones y se les advierte que los precios pueden experimentar alzas súbitas en caso de escasez de material de empaquetado.

"El drama", explicó Vardakis, "es que aun habiendo los productos alimentarios en si, puede llegar el momento en que no se puedan aprovechar por falta de envoltorios".

Según el decreto ley publicado la pasada medianoche en sustitución del que entró en vigor el lunes de la semana pasada, las restricciones continuarán siendo las mismas en los próximos dos días. Esto significa que, además de las limitaciones a la retirada de efectivo, se mantiene la prohibición de todas las transacciones de dinero al extranjero con excepción de los pagos para las importaciones de productos de primera necesidad.

En el Banco de Grecia se ha creado una comisión especial que examina una a una las solicitudes para transacciones comerciales que tienen que ver con el extranjero, dando hasta ahora prioridad a todo lo relacionado con el mercado farmacéutico, lo que ha llevado a retrasos en el resto.

El director de la asociación de exportadores celebró la decisión del Gobierno de aceptar de cara a un posible próximo decreto las propuestas de los exportadores de "dar prioridad a los trámites para las comandas al extranjero de productos sensibles y de materias primas para la industria".

Según Arjondís, a la luz de la experiencia del corralito chipriota, en 2013, "podemos esperar una reducción de hasta un 7 % de las exportaciones y de hasta un 28 % de las importaciones", lo que se traduciría en pérdidas semanales de 80 millones de euros para las exportaciones y de 600 millones de euros para las importaciones.

EFE