Ecuador y Venezuela, en la encrucijada

Los gobiernos de Maduro y Correa han tenido que revisar sus presupuestos de gastos para el año 2015. Se prevé que los problemas de los vecinos puedan afectar la relación comercial con Colombia.

China

Archivo Portafolio

China

Internacional
POR:
diciembre 03 de 2014 - 03:04 a.m.
2014-12-03

La caída de los precios del petróleo en el mercado internacional tiene en aprietos a los gobiernos de Ecuador y Venezuela, cuyas economías dependen casi exclusivamente de las regalías por exportación de crudo.

Ambos países vecinos están revaluando sus deficitarios presupuestos y ajustando sus proyecciones de gastos al nuevo escenario de precios petroleros, que han caído más de 30 por ciento desde junio pasado.

La situación no les quedará fácil, dado que las previsiones del mercado indican que el deterioro de los precios seguirá, especialmente luego de que la Organización de Países Exportadores de Petróleo (Opep) –de la cual Ecuador y Venezuela son miembros– decidió mantener la cuota de producción en más de 30 millones de barriles diarios, en lo que algunos han considerado una guerra no declarada de precios con Estados Unidos.

En ese escenario, expertos sostienen que lo que le ocurra a los socios regionales repercutirá en la relación con Colombia, que pasa por un desajuste en el comercio fronterizo y por una caída de las ventas de productos colombianos a ambos vecinos.

Maduro se baja sueldo

Del lado venezolano, el presidente Nicolás Maduro pidió a su equipo económico recortar el presupuesto de gastos del año que viene, en un momento en el que su imagen pública ha caído a un 34 por ciento. El mandatario habla de que su país “tiene una economía sólida”, pero ordenó revisar los sueldos de altos funcionarios y formó una comisión para la racionalización y reducción de las finanzas públicas.

El petróleo venezolano ha perdido un tercio del valor en el segundo semestre del 2014, situación que analistas interpretan como una debacle fiscal y de disponibilidad de divisas de Venezuela, que depende en un 96 % de la exportación de crudo.

El país acumula miles de millones de dólares en deudas comerciales con proveedores internacionales de bienes esenciales como alimentos y medicinas, que debe importar. Estos deudas han incidido en la escasez de al menos uno de cada cuatro productos básicos.

El presidente venezolano cree que el precio justo del petróleo en el mercado mundial “no debería bajar de 100 dólares” por barril.

La estrategia de Maduro es aumentar “la inversión productiva, en un plan anticíclico” para seguir promoviendo “los motores reales de la economía”. Maduro, sin embargo, no está disputo a reducir el gasto en programas sociales, que son pilares de su popularidad y base electoral del chavismo, que enfrentará elecciones parlamentarias en el 2015. Esos programas incluyen planes de construcción de viviendas o de venta de alimentos subsidiados, entre otros.

El próximo 9 de diciembre se espera en la Asamblea Nacional la aprobación de la partida presupuestaria del año entrante, calculada en unos 117 mil 731 millones de dólares, 34,7 por ciento más que el 2014. Se tomó como referencia un valor de 60 dólares el barril de petróleo, un estimado conservador sobre la evolución de ese indicador.

Según el banco Barclays, Venezuela pierde por caída de los ingresos unos 700 millones de dólares al año por cada dólar que desciende el petróleo.

Paquete tributario en Ecuador

Ecuador también trabaja en un paquete tributario contracíclico para amortiguar el impacto de la caída del precio del petróleo.

Según el Ministerio de Finanzas, las reformas buscan fomentar la inversión extranjera, en especial en el sector minero, y fortalecer el sistema de recaudación en un intento por mantener las metas fiscales del próximo año, sostuvo el ministro de Finanzas, Fausto Herrera.

“El proyecto es parte de las medidas contracíclicas que aplicará el Gobierno por la caída del precio del crudo”, dijo el funcionario.

En su plan de gastos para el próximo año, el Gobierno de Rafael Correa contempla un precio del barril de crudo de 79,7 dólares y un déficit fiscal de unos 5.000 millones de dólares. Pero el barril de crudo Brent está en 69 dólares, en niveles mínimos en cuatro años.

FRONTERA VENEZOLANA SE COMPLICA

“No puede ser que por falta de políticas de la vecindad, cada día las poblaciones fronterizas estén más divididas”.

Magdalena Pardo
Especial para Portafolio
El reciente evento de Expogestion Frontera convocado por la Cámara de Comercio de Cúcuta tuvo la intención de buscar otros horizontes, en lugar de Venezuela, para apoyar el desarrollo industrial y la estrategia de internacionalización de la región.

Entendible. Ha sido muy difícil en los últimos años comerciar con el vecino país y cruzar la frontera es cada día más escabroso e intimidante. La creciente intervención de la Guardia Nacional y la presencia numerosa de militares en la frontera, unida a algunas actuaciones arbitrarias, amenazan la convivencia de las poblaciones fronterizas, que siempre fluyeron y generaron lazos que subsisten.

Pero, de seguir así, todas las dificultades surtirán el efecto de un muro entre las dos naciones, propiciado por políticas que desconocen o tratan de negar las realidades fronterizas y cuyo resultado sólo beneficia a las grandes mafias que están presentes y manejan el enorme negocio del contrabando en la frontera colombovenezolana.

Se está volviendo al esquema cerrado de antes de los 90, donde el desarrollo fronterizo se concebía hacia el interior del país y de espaldas al país vecino. Pero en una frontera tan poblada y extensa, pretender un desarrollo fronterizo apoyado en los esfuerzos unilaterales de cada Estado tiene todos los riesgos de fracasar. Estas regiones tienen oportunidades y problemáticas similares, amenazas comunes y recursos escasos. Si cada Gobierno nacional y local de ambos países no considera a su vecino para ordenar la interacción económica, comercial, social, local y cultural de la región, las regiones fronterizas seguirán siendo marginales para cada país, pero lo que es más grave, permeadas por una cultura mafiosa que cobra más injerencia en la región.

Por ejemplo, no puede el Gobierno de Venezuela ignorar que sus parámetros económicos y su política de subsidios impactan las enormes tasas de rentabilidad que tiene hoy el negocio del contrabando.

Es ingenuo pensar que sólo con medidas represivas y aprehensiones obtendrán un resultado duradero en sus efectos de combatir los negocios de las grandes mafias. A noviembre 28, la tasa de cambio “libre” estaba a 15 pesos por bolívar, aproximadamente 135 bolívares por dólar, esto es 21 veces la tasa de cambio oficial Cencoex, 9 veces la tasa Sicad 1 y 2,7 veces la tasa Sicad 2. Con estas distorsiones del sistema de cambios múltiple 1 kg de azúcar cuesta $280 pesos, $1 kg de leche en polvo $1.135 pesos, la crema dental de 100 ml $363 pesos y 1 kg pechuga de pollo sin hueso $1.913 pesos.

Lo anterior, sin considerar los subsidios directos que da el Gobierno de Venezuela a los productos de la canasta familiar, que hacen muchísimo más baratos los mismos productos: 1 kg de azúcar cuesta ya no $280 pesos sino $62, $1 kg de leche en polvo ya no $1135 pesos sino $622, 1kg pechuga de pollo sin hueso ya no $1913 pesos sino $202 pesos: el arbitraje entre tasas de cambio y el contrabando generan unas ganancias extraordinarias que ninguna otra actividad genera.

Es totalmente legítimo y soberano que un Estado quiera ayudar a sus poblaciones más vulnerables.

Pero cuando esta política se desvirtúa por la venalidad de algunos funcionarios y el poder y ambición de los carteles de la gasolina, de la chatarra, de los alimentos, etc, y se observa que, a pesar de las acciones anticontrabando, en esencia todo sigue igual, es necesario que el Gobierno de Venezuela piense en otras alternativas. Sincerar y unificar las tasas de cambio, para disminuir el diferencial que existe hoy entre los precios de Venezuela y los de los países limítrofes. Y, en segundo lugar, transformar la política de subsidios a los productos de consumo, en una de transferencias directas a las poblaciones más vulnerables. Lo que sí no puede ser es que por falta políticas que tomen en consideración la vecindad, cada día las poblaciones fronterizas estén más divididas.

EXPORTACIONES COLOMBIANAS A VENEZUELA Y ECUADOR: UN MERCADO QUE NO SE MARCHITA 

Venezuela se mantiene, pese a los altibajos, y Ecuador crece, aunque no tanto como en años anteriores.

Por ser países fronterizos, Venezuela y Ecuador son mercados naturales para Colombia.

Sin embargo, las políticas internas de los países y las dificultades en las relaciones bilaterales se han convertido en una traba para que el comercio fluya.

De hecho, Ecuador y Venezuela han sido relegados en la lista de destinos de los bienes colombianos.

De estar entre los cinco primeros, ahora están en los puestos 8 y 7, respectivamente.

Sin embargo, a diferencia de otros socios que manejan volúmenes más altos de compras a Colombia, lo que caracteriza a los países vecinos es que la canasta de exportaciones es muy diversa.

En el caso de Venezuela, las exportaciones superaron los 1.515 millones de dólares hasta septiembre pasado, y si bien un tercio está entre combustibles, y productos químicos, la lista es larga e incluye plásticos, cueros, maquinaria, vehículos, animales y alimentos, entre muchos otros productos.

Las ventas al mercado ecuatoriano no son muy diferentes, pues a septiembre de este año se ubicaron en 1.369 millones de dólares, en su mayoría de químicos, plásticos, alimentos, vehículos, papel y manufacturas, textiles y confecciones, entre otros.

La mala noticia es que, en ambos casos, si se compara con los datos de enero a septiembre del 2013, hay una caída en los despachos, situación similar a la de otros mercados.

Lo que llama la atención, según las cifras del Dane, es que el descenso se observa tanto en materias primas y combustibles, como en los productos manufacturados.